11 de octubre de 1967, información de El Diario. ABI
Un día como hoy, 55 años atrás, la última anotación del Che: “Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera”

Un día como hoy, 55 años atrás, la última anotación del Che: “Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera”

Santa Cruz, 07 de octubre de 2022 (ABI).— El sábado 7 de octubre de 1967 Ernesto “Che” Guevara escribía por última vez en su diario de campaña, a horas de librar un combate en la Quebrada del Yuro.

El Che hizo anotaciones del 7 de noviembre de 1966 al 7 de octubre de 1967.

El revolucionario argentino tenía la costumbre de escribir sus vivencias y de esta forma se han logrado conservar, en forma de libros, muchos aspectos de su existencia.

En sus primeros apuntes el Che señaló el 7 de noviembre de 1966: “Hoy comienza una nueva etapa...”.

Se refirió así a su estadía en Bolivia.

En diversas ocasiones en su diario, comentó que el asma seguía en aumento, o que se le habían agotado las medicinas para aliviar ese mal o que casi no tenían comida ni agua.

El diario del Che fue uno de los documentos más valiosos que cayeron en poder  de las Fuerzas Armadas.

7 de octubre de 1967

Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente; hasta las 12.30 hora en que una vieja, pastoreando sus chivas entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla.

La mujer no ha dado ninguna noticia fidedigna sobre los soldados, contestando a todo que no sabe, que hace tiempo que no va por allí.

Sólo dio información sobre los caminos. De resultados del informe de la vieja se desprende que estamos aproximadamente a una legua de Higueras y otra de Jagüey y unas 2 de Pucará.

A las 17.30, Inti, Aniceto y Pablito fueron a casa de la vieja que tiene una hija postrada y una medio enana. Se le dieron 50 pesos con el encargo de que no fuera a hablar ni una palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas.

Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papa regados por acequias del mismo arroyo.

A las 2 paramos a descansar, pues ya era inútil seguir avanzando. El Chino se convierte en una verdadera carga cuando hay que caminar de noche.

El Ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en número de 37 dando la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro.

A a sus padres

El  11 de octubre de 1965, Guevara enviaba a sus padres, residentes en Argentina, su última carta, fechada en un lugar no revelado, poco después que el líder revolucionario desapareciera definitivamente del escenario político mundial.

La carta, dice textualmente:

Queridos viejos: otra vez siento en mis talones el cosquillear del rocinante. Vuelvo al camino con mi adarga bajo el brazo. Hace casi diez años les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico, lo segundo ya no interesa. Soldado no soy tan malo. Nada ha cambiado en mi esencia, salvo que soy mucho más consciente, mi marxismo está enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.

Puede ser que esta sea la definitiva. No lo busco, pero está dentro del cálculo lógico de posibilidades. Si es así, va un último abrazo.

Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron.

Ahora una voluntad que he pulido con deleitación de artista, sostendrá unas piernas flácidas y unos pulmones cansados. Lo haré. Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condotieri del siglo veinte. Un beso a Celia, Roberto, Juan Martín, a Beatriz y a todos.

Un gran abrazo del hijo pródigo y recalcitrante para ustedes, Ernesto.

Esta carta escrita a mano fue publicada en fotografía en junio de 1967 por un semanario de la capital argentina.

Rdc/Mac

 

 


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