Conspiración transnacional, la otra historia del golpe de Estado en Bolivia
Conspiración transnacional, la otra historia del golpe de Estado en Bolivia

Conspiración transnacional, la otra historia del golpe de Estado en Bolivia

El vuelo partió a las 23.50 del 12 de noviembre de 2019 del Aeropuerto Internacional El Palomar, Argentina. El plan consistía en que el Hércules C-130 arribe a El Alto la madrugada del 13, porque el objetivo era que los tripulantes lleguen al centro de operaciones ubicado en la residencia N° 497 de la calle Aspiazu, esquina Sánchez Lima de la ciudad de La Paz.

Cuatro horas y 59 minutos antes del despegue, la senadora de la alianza de oposición Unidad Demócrata (UD), Jeanine Áñez, se encontraba en la testera de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) y declaraba: “Asumo de inmediato la Presidencia del Estado”.

Los tripulantes del Hércules C-130 eran 11 gendarmes argentinos. Contaban con el aval del entonces presidente Mauricio Macri, socio de negocios y amigo personal del ahora exmandatario de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, quien 24 horas antes del vuelo lanzaba una advertencia a los gobiernos socialistas de Latinoamérica, tras el golpe de Estado del 10 de noviembre en Bolivia en 2019.

En un comunicado del 11 de noviembre de ese año, que se encuentra en los registros de la Casa Blanca en Washington, Trump aseveró que EEUU “aplaudía” el accionar de movimientos antipopulares y el actuar de las Fuerzas Armadas que se insubordinaron para asestar el golpe de Estado en Bolivia. No perdió la oportunidad y advirtió que esos hechos “envían una fuerte señal” a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, aliados de Evo Morales.

La escritora Stella Calloni, entrevistada por Prensa Latina en octubre de 2020, hizo referencia al 4 de septiembre de 2019, un mes antes de las elecciones en Bolivia. Esa fecha estuvo en Argentina Ivanka Trump, hija de Donald Trump, en Jujuy, acompañada por altos funcionarios y al menos 2.000 agentes de fuerzas especiales de custodia.

“Creo que son cosas muy importantes la intervención de Brasil, Argentina, Chile y también algunas señales en Perú. Pero en el caso argentino, por ejemplo, es muy fuerte porque no solo está muy complicado el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales”, dijo.

La escritora enfatizó en que Argentina y Chile realizaron maniobras los días anteriores a las elecciones bolivianas de 2019 en la frontera, con la presencia del Comando Sur y asesores israelíes. Explicó cómo en Chile, cumpliendo órdenes de Washington, se descubrieron camiones y armas que entraron por el puerto de Iquique.

“Incluso uno de los camiones fue interceptado poco antes del golpe en Santa Cruz, cargado de armas que venían directamente para los paramilitares bolivianos”, subrayó Calloni y añadió que existía información de la complicidad del gobierno de Mauricio Macri.

Rastros de la conspiración

Un rastro de la conspiración transnacional se escondía entre los archivos de la Embajada argentina, era una carta de agradecimiento al exembajador de Argentina en Bolivia, Normando Álvarez, con cite “Depto. IV-LOG.Secc. Mat.Bél.N°89/19” del 13 de noviembre de 2019, mismo día en el que llegó la nave argentina. Tenía la firma del entonces comandante de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), Gonzalo Terceros. El documento fue encontrado el jueves 8 de julio de 2021 a pedido de la Cancillería boliviana que sospechaba de algunos indicios.

En la misiva, detalló que las FFAA bolivianas recibieron “material bélico de agentes químicos” por 40.000 cartuchos AT 12/70 y gases lacrimógenos de diferente tipo, entre ellos 18 unidades en spray MK-9, cinco unidades en spray MK-4 y 121 granadas CN, CS y HC.

Eso no fue todo. La lista no cuadra por lo revelado en un reciente informe preliminar del Ministerio de Seguridad de Argentina que detalló que el 11 de noviembre, un día después del golpe de Estado en Bolivia, la Dirección de Logística de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), en cumplimiento de lo ordenado por el Director Nacional de la GNA, Gerardo José Otero, solicitó que se autorice el uso del material y equipamiento por parte del Personal de la Agrupación Fuerzas Especiales “Alacran” en territorio boliviano “dentro del marco de la seguridad y protección del señor embajador argentino, su residencia, las instalaciones diplomáticas, como así también el personal que se encuentre dentro de la misma”.

La misma jornada, la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) autorizó por noventa días continuos a la Gendarmería el envío a Bolivia de 10 pistolas semiautomáticas, dos escopetas de repetición, cinco carabinas automáticas; dos ametralladoras, dos fusiles de repetición, 12 chalecos antibalas, 12 cascos balísticos, dos escudos balísticos, dos visores nocturnos y 8.820 municiones de distintos calibres, de las cuales 3.600 eran calibre 12-70.

“En esa venida de gendarmes, todo hace prever, todavía no está completamente confirmado, faltan algunos detalles para demostrar que una caja o un cajón de grandes dimensiones con ese tipo de armamento quedó en el hangar de la Fuerza Aérea y a partir de ahí justifica el motivo por el cual hace (Terceros) la nota de agradecimiento”, comentó el actual embajador de Argentina en Bolivia, Ariel Basteiro, en entrevista con ATB.

Este caso se suma a otro hecho evidenciado por otra carta. Esta vez, vinculada al gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno, que prestó al régimen de Jeanine Áñez 5.500 granadas y 2.949 proyectiles en noviembre de 2019. Así lo confirmó un documento oficial del Ministerio de Gobierno de Ecuador al que tuvo acceso la Agencia Boliviana de Información (ABI).

Según el detalle, el material entregado consistió en 5.000 granadas de mano GL-302, 500 granadas de sonido y destello para exteriores, 2.389 proyectiles de largo alcance calibre 37 MM y 560 proyectiles de corto alcance calibre 37 MM.

El 27 de mayo de 2020, el comandante General de la Policía Nacional de Ecuador, Hernán Patricio Carrillo Rosero, envió una carta al entonces agregado de Defensa de la Embajada de Bolivia en ese país, José Luis Frías.

“A través del presente, me permito hacerle llegar el saludo cordial de la institución a la que represento, a fin que por su digno intermedio, se realicen las coordinaciones necesarias frente al Ministerio de Defensa del hermano país de Bolivia, a efecto de que podamos recibir el material CM que en calidad de préstamo fuera entregado en el mes de noviembre de 2019”, se lee en la misiva.

En la carta, se añade que, para las tareas de coordinación, el gobierno de Moreno designó a Fernando Correa Correa Gordillo, que en ese entonces tenía el cargo de Director Nacional de Logística.

“El envío de material bélico de expresidentes de Ecuador, Moreno, y de Argentina, Macri, la carta de agradecimiento del Gral. Terceros son otras pruebas más del golpe que, con el magnicidio en Haití, por exmilitares colombianos evidencian ejecución de un segundo Plan Cóndor bajo la dirección de EEUU”, denunció Evo Morales el sábado 10 de julio de 2021.

En criterio del canciller boliviano Rogelio Mayta, existió una estrategia para consolidar el gobierno de Áñez y “aplastar” el movimiento popular que reclamaba por el golpe de Estado.

“Ese accionar violento tuvo colaboración desde el exterior, dejándonos entrever que en algún momento y de cierta forma existió una articulación internacional”, cuestionó.

Golpe consumado

El golpe de Estado fue consumado a las 16.50. Ese instante del 10 de noviembre de 2019, Morales, el primer presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, dimitía al cargo desde el trópico cochabambino ante una escalada de violencia nacional que iba contra sectores afines al Gobierno. No fue espontáneo, fue resultado de todo un engranaje político que comenzó el 20 de octubre, jornada de las elecciones generales de ese año.

Esos comicios confirmaban la cuarta victoria nacional consecutiva de Morales desde 2005. Según los resultados finales publicados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) el 2019, el Movimiento Al Socialismo (MAS), que tenía como candidato presidencial a su líder político, logró 2.889.359 votos, número que representó el 47,08% de los sufragios válidos emitidos. El segundo lugar fue ocupado por la agrupación Comunidad Ciudadana (CC) que postulaba a Carlos Mesa, quien recibió 2.240.920 sufragios a favor, es decir, 36,51%.

Sin embargo, esos datos, que reflejaban la voluntad popular, fueron desconocidos con movilizaciones desde sectores afines a la oposición impulsados, en una primera etapa, por afines a Comunidad Ciudadana la noche del domingo de elecciones.  

“Desconocí el proceso electoral, pedí y convoqué a la movilización de ustedes, que fueron los verdaderos protagonistas del proceso político, en el que participaron de manera muy protagónica también los movimientos cívicos y otros sectores de la sociedad”, indicó Mesa en un video de transmisión en vivo que quedó grabado en sus redes sociales el lunes 16 de diciembre de 2019 desde las 19.29.

Desde el 20 de octubre, fueron 21 días en los que no sólo se registraron movilizaciones civiles y cabildos de sectores cívicos, sino insubordinación militar y motines policiales.

La Policía había desconocido su rol el 8 de noviembre con motines focalizados, sobre todo, en Cochabamba, Santa Cruz, Sucre y Tarija. Con ese antecedente, 48 horas después, las FFAA comenzaron a deliberar e insubordinarse con operaciones militares aéreas y terrestres sin consentimiento del presidente Evo Morales.

Morales abandonaba Bolivia el 11 de noviembre de 2019. Ese mismo día, después del golpe, Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, uno de los impulsores de la ruptura institucional, se reunía en EEUU con Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) y pieza fundamental en la narrativa de un presunto fraude en las elecciones de 2019 que desencadenó una crisis política y social en el país.

El portal Behind Back Doors indicó que Camacho “fue manejado por el oficial de la CIA Rolf Olson, Consejero Político/Económico de la Embajada de los Estados Unidos en Bolivia”.

“Camacho se reunió en secreto con el ciudadano estadounidense George Eli Birnbaum, antes de las elecciones en Bolivia. El propósito de esta reunión secreta era planear las acciones que perturbarían al país política y socialmente, antes y después del proceso electoral. Matthew K. Thompson, el Agregado Militar de la Embajada de EEUU, también estuvo en esta reunión”, se lee en el sitio web.

Mediante un comunicado el 10 de noviembre de 2019, la Secretaría General de la OEA indicó, desde EEUU, que la primera ronda de las elecciones presidenciales de ese año “debía ser anulada y el proceso electoral debía comenzar nuevamente”.

A eso se sumó el Alto Mando Militar que el 10 de noviembre no sólo emitió un comunicado anunciando la decisión unilateral de impulsar operativos terrestres y aéreos, sino deliberó y sugirió la renuncia del entonces Jefe de Estado constitucional en ejercicio.

El comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, en un comunicado que leyó en conferencia de prensa a las 15.48, aseguró que, “ante la escalada de conflicto que atraviesa el país”, se planteaba lo siguiente: “sugerimos al presidente de Estado que renuncie a su mandato, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”.

Durante los conflictos de 2019, Camacho fue uno de los principales protagonistas de las movilizaciones que provocaron la renuncia de Morales. Aseguró en una grabación audiovisual que su padre, José Luis Camacho Parada, medió con militares insubordinados durante la crisis política.

Hasta entonces, se desconocía del rol transnacional de las acciones conspirativas contra el Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). El 12 de noviembre, cuando Evo Morales aceptó la oferta de asilo de México, se le envió un avión de la Fuerza Aérea mexicana porque se aseguró que la vida del líder del MAS corría peligro en Bolivia.

Ante esa situación, Argentina, Perú y Ecuador le negaron la autorización de sobrevolar su espacio aéreo, pese a que, a un principio, habían dado luz verde para que todo el operativo mexicano se consolide con éxito, hasta que Paraguay ofreció su ayuda.

“Ahora se entiende por qué Macri negó que avión que nos llevaba a mí y a Álvaro García Linera aterrizara en #Argentina. Gobierno de Macri se involucró en golpe de Estado enviando material bélico para ayudar a represión militar y fue el primero en reconocer a régimen de facto (sic)”, se lee en una publicación del 9 de julio de 2021 en las redes sociales de Morales.

Ese 12 de noviembre, la FAB que estaba a cargo de su comandante Gonzalo Terceros también había negado el permiso para el ingreso del avión mexicano. Pero, según investigaciones del Ministerio Público, se conoce que el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga fue quien tuvo contacto con las FFAA y pidió que Evo Morales abandone el país en el marco de toda seguridad que ameritaba el operativo en coordinación con el Comando de la Fuerza Aérea.

“Yo nunca pensé terminar de agente de viajes de Evo Morales, pero en el vacío de poder el avión mexicano estaba en Perú, no ingresaba (a Bolivia), yo hablo con la gente de la Fuerza Aérea, les digo que den el permiso para pacificar el país”, sostuvo Quiroga en el seminario “Bolivia libre, la derrota de un fraude”, en diciembre de 2019.

A casi dos años de los hechos, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce, consideró prioritaria la defensa de la soberanía, la democracia y los recursos naturales debido a los antecedentes revelados: “Se negaba que había un golpe de Estado en nuestro país y poco a poco, gradualmente, van saliendo a la luz documentos, información que describen y relatan, quiénes habían estado interviniendo en el golpe de Estado”.


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