Opositores apostaron por politizar el Censo 2024, el INE garantizó su transparencia y carácter técnico

Opositores apostaron por politizar el Censo 2024, el INE garantizó su transparencia y carácter técnico

La Paz, 23 de marzo de 2024 (ABI).- El Censo se desarrollará este sábado como resultado de todo un proceso técnico que no estuvo exento de la politización, sobre todo, cuando se debía definir la fecha de su realización y en la recta final. El Instituto Nacional de Estadística (INE), con el seguimiento de organismos internacionales, lideró y encaminó este desafío.

Más de medio millón de censistas visitarán cada una de las casas en el área urbana y rural de Bolivia, para no dejar a nadie fuera de este conteo poblacional con miras a diseñar políticas, redistribuir recursos y escaños legislativos. A diferencia de los censos precedentes, el de esta jornada se desarrollará con una actualizada cartografía estadística.

Fue el 11 de noviembre de 2022, cuando el presidente Luis Arce, cerca de la medianoche, dio a conocer la fecha del Censo de Población y Vivienda 2024 en función a un trabajo técnico: 23 de marzo de 2024. Autoridades departamentales y ediles estuvieron de acuerdo, pero no el hoy encarcelado gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, abierto opositor al Gobierno.

Camacho ya estaba montado en un paro político-cívico que se extendió por 36 días, del 22 de octubre al 26 de noviembre de 2022, para presionar por un censo en 2023. No tuvo apoyo del resto de regiones que reunidas en el Consejo Nacional de Autonomías (CNS) decidieron, en julio de ese año, aplazar para 2024 el censo que inicialmente debía realizarse en noviembre de 2022.

El analista Carlos Saavedra afirmó en Bolivia Tv que el censo fue politizado en Bolivia, “porque había intereses de generar un ataque permanente al Gobierno”.

Durante el paro alentado por Camacho y los suyos, se hablaba de derrotar al gobierno y hasta de muerte civil a los que no lo apoyaban. No pudo mantener más la medida de presión y el 26 de noviembre levantó el paro, aceptando los argumentos y la propuesta del Gobierno respecto a la nueva fecha del censo.

La extrema medida de presión dejó muertos y pérdidas económicas superiores a los $us 1.000 millones. A pesar de que se mostraron como los mayores interesados en el censo, no tuvieron una participación activa en el proceso, es más, en zonas residenciales de la capital cruceña no había censistas voluntarios registrados.

Desde entonces y hasta hace unas semanas poco se hablaba desde el ámbito político de las actividades del empadronamiento. En la recta final voces de políticos de oposición y activistas declarados opositores al Gobierno nacional volvieron a cuestionar e intentar poner dudas sobre la transparencia y el trabajo técnico del INE.

Uno de estos actores políticos fue el senador de Comunidad Ciudadana (CC), Rodrigo Paz, quien en un video en sus redes sociales llama a “tener mucho cuidado con el censo, porque podría convertirse en un instrumento de persecución política”.

“La información podría utilizarse para verificar qué tipo de propiedades tienes y si están acorde a tus ingresos y esto es posible al tener un INE politizado”, afirmó el senador, quien es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora.

El uso del lápiz o por qué preguntarán el nombre y apellido los censistas estuvieron entre los cuestionamientos de los detractores del censo, lo que se amplificó en redes sociales.

El ministro de Planificación, Sergio Cusicanqui, llamó la atención que en la recta final de este desafío se presenten “ataques” a algunas de las preguntas de la boleta censal, pese a que el cuestionario censal estaba disponible desde hace varios meses.

“Lamentablemente, en los últimos días, tal vez con el afán de politizar el proceso censal, hay ciertos ataques a algunas preguntas muy específicas que también estamos aquí para aclararlas”, afirmó y ratificó en Santa Cruz la transparencia y el carácter técnico del proceso.

Técnicos del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade), de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Banco Mundial (BM) y del Fondo Financiero para el Desarrollo de los Países de la Cuenca del Plata (Fonplata) acompañaron el proceso censal y lo destacaron.

Otro crítico al Gobierno, Manuel Morales, representante del denominado Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade), habló de “fraude demográfico”, porque se podría dar un doble proceso de censado de la población en áreas rurales dispersas porque el censo se extenderá por otros dos días.

El director del INE, Humberto Arandia, salió a descartar esa posibilidad y explicó que en Bolivia las áreas dispersas son de difícil acceso.

Usando los micrófonos de su programa, Carlos Valverde, se sumó a cuestionar el por qué se pedirá el nombre y apellido y, además, dijo que se pedirá el número de cédula de identidad. Desde el INE se lo desmintió.

A diferencia del pasado, la boleta censal fue construida con la participación ciudadana y cuenta con 59 preguntas. Más de medio millón de censistas trabajarán en el recojo de información que permitirá definir políticas, la redistribución de recursos de coparticipación tributaria y escaños legislativos.

Para el analista Saavedra, hay un trasfondo político en los recientes cuestionamientos. “Esperemos que este proceso de empadronamiento censal se lleve con absoluta normalidad, y al fin se deje de politizar un hecho que es altamente técnico”, insistió.

Cc/Afbs


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