El presidente Luis Arce saluda a un grupo de niños en un acto en Potosí. Foto: Comunicación Presidencial
Arce da vuelta a la página de la “triple crisis” y robustece la estabilidad política, económica y social de Bolivia

Arce da vuelta a la página de la “triple crisis” y robustece la estabilidad política, económica y social de Bolivia

La Paz, 08 de noviembre de 2023 (ABI). – La estabilidad económica, política y social son las mayores conquistas en los tres años de gestión del presidente Luis Arce, quien asumió el mando del país en 2020, en una Bolivia afectada por una “triple crisis”, la sanitaria, por la pandemia del Covid-19, la crisis política y la crisis económica.

“Hay que reconocer que logró la estabilidad política, porque es muy importante para que la economía fluya; segundo, aunque muchos puedan no coincidir conmigo, Arce ha garantizado, a pesar de muchos problemas, una cierta estabilidad económica”, afirmó el sociólogo Félix Patzi, en entrevista con ABI.

Por su parte, el economista Gary Rodríguez, admitió que, pese a las dificultades externas e internas, el país “ha avanzado” y que “tiene estabilidad”, que se convirtió en “un patrimonio del pueblo boliviano”.

Arce asumió como presidente de Bolivia el 8 de noviembre de 2020, luego de ganar las elecciones del 18 de octubre del mismo año con el 55,11% de respaldo.

En el acto de posesión, el economista, que llevó a Bolivia a liderar el crecimiento económico de Sudamérica durante seis años, entre 2006 y noviembre de 2019, alertó de la “triple crisis” que enfrentaba el país, iniciada en noviembre de 2019 con el golpe de Estado con una crisis política que generó un gobierno que no salió de las urnas, ni del respeto de los reglamentos de la Asamblea Legislativa Plurinacional, ni de las leyes; la crisis sanitaria producto de la aparición de la pandemia mundial del Covid-19, y la crisis económica.

La victoria de Arce en las urnas reunificó a las organizaciones sociales en torno al MAS-IPSP que, en una primera etapa, debió luchar por una fecha definitiva de las elecciones generales.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE), que en ese entonces estaba presidido por Salvador Romero, delegado de la expresidenta de facto Jeanine Áñez, aplazó en al menos cuatro oportunidades la fecha de las elecciones. Inicialmente estaba prevista para el 3 de mayo, pero se la reprogramó para el 17 de ese mes.

Áñez y su gobierno decretaron una cuarentena total como respuesta a la pandemia del Covid-19, lo que derivó en un nuevo aplazamiento de las justas para el 6 de septiembre de ese año.

Al final se la programó para el 18 de octubre, de forma definitiva, gracias a la presión de los sectores sociales con protestas como el “Cabildo del Millón”, del 28 de julio de 2020.

Al igual que sucedió en esas elecciones, las organizaciones sociales se unificaron en torno a Arce en estos tres años.

De acuerdo con Patzi, las “organizaciones sociales dieron cierta estabilidad política al presidente”.

Como argumento, expuso el prolongado paro de 36 días del Comité Interinstitucional de Santa Cruz para que el Censo se realice en 2023, y no en 2024, como lo propuso el Consejo Nacional de Autonomías, el mayor espacio de deliberación de los cuatro niveles de gobierno y del que Santa Cruz, con su gobernador Luis Fernando Camacho, se autoexcluyó.

La medida de presión, que provocó la muerte de al menos cuatro personas y la vulneración de derechos de centenares de personas, no consiguió su objetivo, fue suspendida luego de la aprobación de una ley que ratificó la fecha del conteo nacional para el 23 de marzo de 2024.

“Su objetivo era convertirse en un movimiento social de tipo ideológico que cuestionaba el carácter del Gobierno de Arce y, además, desestabilizarlo y probablemente generar un espacio, un escenario igual que en 2019, eso era claro”, aseguró Patzi al aludir la ruptura del orden constitucional por la renuncia de Evo Morales, luego de la sugerencia militar y del motín policial.

Para el sociólogo, el fracaso de la medida fue debido a que Santa Cruz no pudo integrar a otros departamentos en su demanda, pues varias autoridades de las gobernaciones y municipios no la respaldaron.

“Si las gobernaciones de Pando y Beni eran de un partido de la derecha, con seguridad hubieran hecho revivir la media luna para desestabilizar al gobierno, pero el Tercer Sistema ha jugado un rol neutral; Manfred Reyes Villa tenía la posibilidad, se dio cuenta y no participó de las movilizaciones, Tarija tampoco; por lo tanto, dejaron aislado, solitario a Santa Cruz, y por lo tanto se vio el fracaso”, argumentó.

Protestas menores también fueron superadas, entre ellas la disputa por la dirección de la Asociación Departamental de Productores de Coca y la movilización de los maestros en contra de los nuevos contenidos de la malla curricular.

Patzy explicó que esas “movilizaciones sociales se orientaban más a los bloqueos institucionales, que no eran de carácter ideológico y no estaban cuestionando el poder en sí, como ocurrió con Santa Cruz”.

“Eso es lo que ha permitido cierta estabilidad en los tres años”, aseguró.

La crisis sanitaria también fue superada. El 31 de julio de 2023, Bolivia dejó atrás la Emergencia Sanitaria Internacional del Covid-19 e ingresó a una Alerta Epidemiológica Nacional gracias a la vacunación masiva y las pruebas de diagnóstico oportunas, entre otras acciones asumidas por el Gobierno nacional.

La economía, la clave

Para el docente universitario, Marcelo Silva, mantener la “estabilidad económica es el desafío más importante” que tiene el presidente Arce en los siguientes dos años.

“Todo escenario político puede ser sostenible o incluso puede ser superable si es que la economía ayuda a la política y, definitivamente, creo que más debe agobiar en el pensamiento del presidente Arce, más allá de las pugnas políticas, es mantener la estabilidad económica; si eso falla, tenga la certeza de que el gobierno aflorará susceptibilidades más grandes y obviamente perderá credibilidad en la población”, advirtió.

A diferencia de la mayor contracción que sufrió en 2020, con una tasa negativa del 8,74% del Producto Interno Bruto (PIB), la economía nacional logró una recuperación en 2021 con un PIB del 6,1%, mientras que en 2022 se logró una expansión del 3,5% y al primer semestre un 2,21%, señalan datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Con esa cifra, Bolivia se posesionó entre los países con mayor crecimiento económico en la región, solo superada por Paraguay y Brasil, mientras que el resto de países registraron menores tasas de crecimiento e inclusive contracción económica con tasas negativas, como las reportadas por Argentina, Chile, Uruguay y Perú.

El horizonte, el gobierno de la industrialización

El Gobierno nacional impulsa la edificación de más de 140 plantas industriales en todo el país, con el objetivo de consolidar una economía de base ancha y diversa, y no solo concentrada en un solo producto como sucedió por décadas con el gas.

El Mutún, el litio, fertilizantes, además de frutas y otros alimentos con valor agregado, forman la base de esta política de industrialización con sustitución de importaciones que, además, generará fuentes de empleo.

Además de la implementación de las cuatro Plantas de Química Básica, que producirán una serie de insumos requeridos para las áreas productivas y de manufactura con una inversión superior a los Bs 3.410 millones, está en marcha la implementación de dos plantas de biodiésel, en Santa Cruz y El Alto (La Paz).

Estas plantas, junto con la producción de la planta de Aceite Vegetal Hidrotratado (HVO, por sus siglas en inglés), tienen el potencial de reemplazar aproximadamente el 70% del consumo nacional de combustibles.

A través de esta estrategia y los resultados graduales de la política de sustitución de importaciones, se calcula que Bolivia podría ahorrar cerca de $us 3.000 millones anuales hasta el año 2025.

Jfcch/Afbs


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