La Paz, 01 de febrero de 2026 (ABI). – El fuego les arrebató la vida lejos de casa, pero hoy retornan a la tierra de sus raíces. Jaqueline, Tania, Gilda y Anil, las cuatro hermanas que fallecieron en un trágico incendio el pasado 1 de enero en Melipilla, Chile, finalmente llegaron a suelo boliviano. Sus pequeños ataúdes blancos arribaron primero a Santa Cruz y luego viajaron a la ciudad de La Paz a las 14:20 horas, en un vuelo regular de Boliviana de Aviación. El destino final es la comunidad de El Choro, en los Yungas, donde recibirán sepultura.
A un mes de la tragedia, las heridas siguen abiertas para Lidia Zepita Condocota, la madre de las menores. El siniestro ocurrió en un cité (vivienda colectiva) ubicado en el pasaje Santa Teresa, en la localidad chilena de Melipilla. Aunque las causas exactas del fuego siguen bajo investigación, testigos recordaron que tras el inicio de las llamas se escucharon dos explosiones de garrafas de gas, lo que hizo que el incendio fuera incontrolable. Lidia, en un intento desesperado por salvar a sus hijas, resultó con quemaduras y el dolor irreparable de ver consumirse su hogar.
Desde el primer día, el deseo de la familia fue que las niñas descansaran en El Choro, su lugar de origen. Sin embargo, el proceso de repatriación fue complejo. La demora se debió, principalmente, a las dificultades técnicas para la identificación de los cuerpos tras la voracidad del incendio, lo que requirió peritajes forenses exhaustivos en Chile.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia acompañó a la familia durante todo el proceso, mediante el viceministro de Gestión Consular e Institucional, Héctor Huanca. El Estado cubrió la totalidad de los gastos de traslado y brindó apoyo psicológico a la madre.
“Hemos brindado, desde el momento del suceso, toda la colaboración desde la Cancillería (...) incluso para poder concretar esta repatriación”, afirmó el canciller Fernando Aramayo. La autoridad confirmó que Lidia arribó desde Chile para recibir los restos de sus hijas y acompañar el traslado final desde la sede de Gobierno hacia el norte paceño.
Tras la desgracia, se prevé que la mamá retorne a Chile. El vecino país se comprometió a regularizar la situación migratoria de Lidia y podrá rehacer su vida desde las cenizas.



