Pelea de toros (imagen referencial)
San Pedro de Buena Vista se prepara para el Toro Tinku, el combate de colosos

San Pedro de Buena Vista se prepara para el Toro Tinku, el combate de colosos

San Pedro de Buena Vista es un fértil valle rodeado de montañas por el que fluyen discretamente dos ríos. Tiene 34.500 habitantes y ocho distritos indígenas, de mayoría quechua, que producen amaranto, un grano ecológico, naranja, palta y mandarina.

Este municipio rural de la provincia Charcas del norte del Potosí transcurre sus días en paz y armonía.

Pero todo cambia, por un par de jornadas, durante la celebración de la Pascua de Resurrección cuando se pacta la lucha de colosos de media tonelada y que tiene un nombre particular: Toro Tinku.

Las peleas de toros representan no solo la lucha de dos colosos por el poder, sino también el dominio de la comunidad a la que pertenece el animal.

Entre todas sus tradiciones es esa la que recoge todo el ímpetu de su espíritu norte potosino, bravío e indómito, antaño diversión de campesinos, hoy costumbre y celebración infaltable en la fiesta religiosa

La ministra de Culturas, Sabina Orellana, informó que este año la celebración del Toro Tinku se desarrollará entre el 15 y17 de abril.

Los de abajo, los de arriba

En las comarcas de San Pedro de Buena Vista, con sus pequeñas comunidades dispersas en el valle, encerradas entre grandes montañas, sopla un viento eterno que recorre por las tierras y de los Uras, “los de abajo”, y de los Patas, “los de arriba”.

Uras y Patas disfrutan del verde valle desde tiempos antiguos y desarrollan la agricultura y la ganadería con gran habilidad.

“Los de arriba” y “los de abajo” reverencian por igual a la Madre Tierra, la Pachamama, y sus mujeres como tributo entierran para la buena fortuna, en el amor o la cosecha, la placenta del recién nacido.

Y es que en San Pedro de Buena Vista sus habitantes conviven en una perfecta armonía que solo se quiebra durante una fiesta religiosa: Pascua de Resurrección.

Uras y Patas aseguran tener los mejores toros de la región. Y para dirimir la cuestión, no hay nada mejor que enfrentarlos en la arena de combate, como gladiadores en los juegos públicos romanos.

Durante dos días “los de arriba” y “los de abajo” enfrentan a sus mejores exponentes –ya desde tiempos de la colonia española – en un ritual de alegría, diversión y profunda amistad.

El Toro Tinku empieza un día después del Viernes Santo y concluye al atardecer del Domingo de Ramos.

Desde los ayllus, las altas tierras de pastoreo y los valles de las cordilleras interandinas, llegan cientos de personas al municipio norte potosino para ser testigos de los singulares combates.

Hay quienes sostienen que durante los días de la disputa, Urus y Patas suelen quitarse el habla, aún entre familiares.

Pero el silencio llega a su fin con la agonía del Domingo de Pascua, cuando entre los toros contendientes sale el gran campeón.

A partir del toro campeón, la comunidad ganadora hace blanco de las bromas a los perdedores, llegando a alargar la pena incluso hasta la próxima Pascua.

Este año, de acuerdo con la Ministra de Culturas, el toro ganador del festival puede llegar a tener un precio de entre $us 5.000 y 6.000.

“Es un incentivo que llama el interés de delegaciones de todo el país”, aseguró.

Rio Grande, la arena del combate

Es en los arenales del río Grande, donde nace la confluencia de las cuencas del Salado y el Guadalupe, el lugar pactado para los combates taurinos.

Uras y Patas llevan sus mejores ejemplares. Son toros bravos, adiestrados en labores de campo, como también para corridas o encierros.

Se caracterizan por sus instintos temperamentales de ataque, así como por sus atributos físicos: astas grandes hacia delante y un potente aparato locomotor.  

Hay quienes consideran que la pelea es festiva, artística y una competencia justa entre la habilidad y la fuerza porque ninguno de los colosos sale seriamente lastimado durante los combates.

Los vecinos Uras y Patas de San Pedro de Buena Vista se emocionan con cada pelea y gritan de júbilo, mientras los toros se enfrentan uno contra el otro, jadeantes, furiosos.

Poco importa el tamaño y el peso de los animales, éstos simplemente entran en combate. Unos pueden enfrentar al adversario sin temor, pero otros optan por la retirada.

Así se suceden las “llaves” de los combates hasta eliminar gradualmente a los rivales. Un toro, si alcanza las finales, puede llegar a las cinco peleas.

Los aficionados animan tanto a los toros como a los temerarios hombres que interceden en la pelea antes que los animales resulten heridos.

Después de pocos minutos de forzar los músculos y de cornadas, los “árbitros” terminan el combate para que no se derrame sangre.

Los "separadores" demuestran sus habilidades mientras atrapan a las enérgicas bestias y las separan, a menudo arriesgando sus vidas.

Los agricultores más viejos de San Pedro de Buena Vista hablan con afecto de los toros y recuerdan que los animales son necesarios para mover las provisiones y para ayudar en el campo.

"Los tratamos como a nuestros hijos", según Eustaquio Rojas, un agricultor de maíz de 80 años.

"Bauticé a mi toro como si fuera mi hijo más joven. Ama como un humano, se comporta como un perro grande e incluso reconoce el sonido de mi camioneta cuando vuelvo de la ciudad".

Fiesta sin igual

El Toro Tinku no es una actividad exclusiva del norte de Potosí. Al parecer, sin embargo, sólo en la comunidad de San Pedro se siente orgullo por poseer al campeón.

De acuerdo con la tradición oral, a partir de una ancestral disputa personal entre dos campesinos, propietarios de los mejores ejemplares de ganado vacuno, se inició la tradición del Toro Tinku

Se dice que esos dos comunarios enfrentaron a sus toros en una primera contienda y al mismo tiempo se retaron para volver a pelear el año próximo, en una suerte de revancha, durante la fiesta de Pascua.

Bajo esas circunstancias es que nació una tradición ya arraigada en la zona.

Alegría y color

Las peleas están rodeadas de alegría y de color. Las amas de casa presentan los platos más sabrosos de la culinaria campesina que ofrecen en elegantes puestos de venta.

Los visitantes pueden saborear choclos con queso, lechón al horno, rellenos de arroz y costillares fritos con papas recién cosechadas.

Para digerir la comida, hay una gran variedad de bebidas derivadas de la fermentación no destilada del maíz y otros cereales originarios de la zona.

Hasta antes de las peleas de toros, la historia de los bueyes se reducía a unirlos al yugo para que roturen los campos y cuando ya no servían para este trabajo, terminaban sus días en el matadero.

Pero el Toro Tinku ha cambiado la perspectiva para estos animales y el pueblo. Tinku es una palabra quechua que significa "encuentro, unión, equilibro, convergencia".

Tinku es el nombre de las peleas rituales en las que se encuentran dos bandos opuestos.

Parece un combate guerrero, pero en realidad se trata de un rito que une en lugar de separar.

Es a través de los toros se mide el coraje, la bravura, la resistencia de los gladiadores y la fe que sus amos tienen en ellos para conquistar victorias, campeonatos, apuestas.

Para San Pedro de Buena Vista, no hay una fiesta igual en el mundo.



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