Ciudades Jóvenes
Ciudades Jóvenes

Ciudades Jóvenes

Hace algunos días, por lo menos 3 jóvenes perdieron la vida y uno de ellos fue rescatado a punto de saltar del puente de las Américas, en la ciudad de La Paz. Luego de estos hechos, la mañana del 4 de mayo, el Viceministro de Seguridad Ciudadana hizo un llamado al alcalde electo de la ciudad y le pidió poner atención en esta parte de la ciudad, para no perder más vidas humanas. Rápidamente se vio un movimiento policial llamativo en los dos extremos del puente. Un Capitán de policía distribuía posiciones a una gran cantidad de efectivos policiales, para que monitoreen el movimiento de las y los transeúntes.

Pasado el mediodía, el alcalde electo bajó de una vagoneta con vidrios polarizados e inmediatamente llegó también el Viceministro, mientras llegaban al lugar un gran número de periodistas (casi en el mismo número de efectivos policiales). Se hizo la conferencia de prensa y el alcalde comprometió resguardo y vigilancia, para que las y los jóvenes de la ciudad de La Paz no pierdan la vida y cuenten con el cuidado que debe darles el gobierno municipal y los demás niveles de gobierno.

Como ciudadano que camina esas calles, me ha llamado la atención la agilidad con la que se había coordinado una respuesta entre ambos niveles de gobierno y me ha parecido una señal cargada de optimismo e ilusión, para que todos los demás temas que deben gestionar compartida y conjuntamente ambos ejecutivos, puedan tener respuestas con esa misma aceleración.

Una semana después, volví a pasar un par de veces por el puente. No encontré a ningún efectivo policial en el lugar. Se observan en su lugar unos carteles colgados de las barandas, con mensajes de ánimo a cualquier persona que pase por ahí y específicamente a esos jóvenes que han decidido, por cualquier razón o circunstancia, abandonar este mundo terrenal.

La ausencia de los efectivos policiales que estuvieron en este lugar hace una semana, frente a las cámaras, las grabadoras y los ojos de una gran cantidad de periodistas, me ha hecho pensar en lo que sucede con esta población joven en las ciudades de nuestro país.

Si vemos los datos, allá por el 2018, la proyección de crecimiento de la población joven (menor a 29 años) de parte del INE alcanzaba al 59% del total de bolivianas y bolivianos. De ese total de jóvenes bolivianos, más del 66% vive en las ciudades. Si traducimos esos porcentajes a los 12 millones de bolivianos y bolivianas que somos hoy por hoy en nuestro país, quiere decir que casi 5 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes están viviendo ahora mismo en los centros urbanos de Bolivia.

Si estos datos son cercanamente ciertos, las autoridades (incluidos los nuevos alcaldes) deberían tomar más seriamente las respuestas que se deben dar a este grupo poblacional que sostendrá la economía en los siguientes años, pero que además exigirá otro tipo de acciones para consolidar su futuro y su presente, en función de toda la información con la que ya cuentan (el promedio de formación en las tres ciudades más grandes del país sobrepasa los 12 años de educación) y con sus propias maneras de arrebatarle la atención a las autoridades de turno.

Allá por el 2018 también, en el marco de la construcción de la Política Nacional de Desarrollo Integral de Ciudades, el Viceministerio de Vivienda y Urbanismo logró establecer espacios de diálogo en las ciudades de Bolivia, con actores diversos de población joven. En esos eventos se han identificado un grupo de prioridades que, desde los ojos de esta población, el Estado (en el sentido amplio de la palabra) debería trabajar con urgencia y dedicación: Seguridad Ciudadana era el tema más importante (con el que podría conectarse la acción mediática que he explicado al principio del artículo), seguido de desintegración familiar (y esa necesidad de potenciar el núcleo al que pertenecen, con acciones desde las escuelas, los colegios y la misma administración pública), pobreza (junto con el acceso limitado a oportunidades que le ha entregado la ciudad) y planificación de la ciudad (aunado a acceso a espacio público de calidad, apropiación del espacio, transporte masivo amigable con el medio ambiente, entre otros).

Nuestra juventud ha resaltado a lo largo de nuestra historia por contar con dos características básicas: imaginación y audacia. Tiene una necesidad instintiva de salir de los moldes y aún no ha “ganado” el temor que de los que “ya hemos recorrido camino”. De hecho, la mayor cantidad de iniciativas particulares de negocios son lideradas por este grupo poblacional y lo que se requiere es la promoción y el incentivo de este tipo de acciones, conectadas con una educación contemporánea que incorpore la tecnología como herramienta básica para el desarrollo.

Si esto es así, es sumamente importante que las autoridades comiencen a pensar en respuestas innovadoras para las y los jóvenes en nuestras ciudades. Allá por el 2030, cerca del 80% de la población boliviana ya vivirá en las ciudades y una gran parte de ellos tendrá menos de 29 años.

Hacer un show, con más de 50 oficiales de policía, durante un par de horas, para que las cámaras capten la respuesta ágil y eficaz respecto de temas álgidos en nuestras ciudades y luego abandonar éstas y otras urgencias con las que se deberán enfrentar las y los jóvenes en nuestras ciudades, les demuestra simplemente que las autoridades no han tomado en serio sus necesidades, sus pretensiones y su visión de futuro.

Javier Delgadillo Andrade/.


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