Turistas de diferentes nacionalidades visitaron los cholets de El Alto. Foto: GAMEA.Turistas de diferentes nacionalidades visitaron los cholets de El Alto. Foto: GAMEA.

La Paz, 09 de febrero de 2026 (ABI). – Cuando era niño soñaba con marcar una huella en la tierra que lo vio nacer y crecer: El Alto. Ese sueño, que lo acompañó durante años, hoy es una realidad gracias al esfuerzo, la constancia y, sobre todo, al amor y apoyo incondicional de su compañera de vida, sus padres y hermanos.

Esa realidad ahora se alza en el Crucero de Los Andes, un moderno y lujoso edificio de 12 pisos que emerge en la avenida final Castillo, en la zona Alto Lima del Distrito 6. A 4.090 metros sobre el nivel del mar, esta obra no solo toca el cielo andino, sino que se convierte en un símbolo de orgullo, identidad y sueños cumplidos.

Diseñada por el afamado arquitecto alteño Freddy Mamani, el edificio les pertenece a Víctor Choque y Domy Flores, quienes cumplieron 23 años como compañeros de vida, apoyándose el uno al otro y al mando de este proyecto, el cual priorizaron antes que contraer matrimonio.

Si bien el Crucero de Los Andes ya es una realidad, este 2026 la prioridad de la pareja es su proyecto más importante: la familia, cimentada en su matrimonio. Conscientes de la fuerza de ese compromiso, decidieron sellarlo en una fecha profundamente significativa, el día de la inauguración de esa construcción, en septiembre de 2023.

“El día de la inauguración del edificio le propuse matrimonio a quien para mí ya es mi esposa. Ahora queremos que la boda sea sencilla y más familiar (…). Aún no tenemos hijos, ella decidió que los encarguemos luego de que nos casemos”, confiesa Víctor.

La Agencia Boliviana de Información (ABI) no solo conoció parte de la historia de vida de Víctor y Domy, sino que también recorrió los distintos ambientes del imponente Crucero de Los Andes, una obra que refleja esfuerzo, visión y orgullo alteño.

“Invertí en mi ciudad y no me equivoqué porque hoy esta instalación es la más visitada por turistas nacionales y extranjeros sin tener nada de publicidad. Para nosotros, como familia, es un aporte y un gran logro”, expresa Víctor, vecino de Alto Lima desde hace más de 40 años.

El propietario del Crucero de Los Andes, Víctor Choque, en el piso 12 del edificio. Foto: ABI.

Pero no sólo se trata de conquistar sueños, el movimiento económico que se genera en estas construcciones alteñas alcanza a aproximadamente a Bs 89 millones al año, de los cuales, Bs 5 millones son por los tours y unos Bs 84 millones por el alquiler de sus salones de fiestas.

Según un cálculo realizado por este medio, con base a datos del Gobierno Autónomo Municipal de El Alto (GAMEA), los Bs 84 millones se obtienen teniendo en cuenta que en esta ciudad hay 250 “cholets” y el costo promedio del alquiler del salón de fiestas de cada uno es de Bs 7.000 en un día.

Considerando que esos 250 cholets generan Bs 1,7 millones en un día, en cuatro sábados mueven Bs 7 millones, por lo que al mes llegan a generar unos Bs 28 millones. No obstante, estos locales no sólo están abiertos los sábados, por lo tanto, el ingreso es mayor.

Un nuevo complejo turístico

El edificio Crucero de Los Andes, en la zona Alto Lima de El Alto. Foto: ABI.

Desde la ciudad de La Paz, llegar hasta el Crucero de Los Andes, en transporte público, se emplea aproximadamente 50 minutos. Al bajar del vehículo, la mirada pasea sobre el edificio y en la cima se deja ver la réplica de un barco, con un ancla colgando, que pareciera querer zarpar las dispersas nubes del cielo alteño.  

Esta vez, Víctor es el guía quien amablemente invita a conocer la obra. Al atravesar la puerta de calle, las gradas llevan al primer y segundo piso en los que está instalado el salón de eventos sociales “Dubái”, cuya iluminación y diseño peculiar, desde los muros y puertas hasta las mesas y sillas, le da un encanto especial. 

Desde su inauguración, el salón de eventos es bastante demandado para diferentes acontecimientos, entre ellos matrimonios, bautizos, licenciamientos, cabo de año, además de actividades comerciales y culturales. 

Por ejemplo, en enero de 2025, fue el escenario para las preliminares de la Reina Hispanoamericana. Llegaron candidatas de diferentes países, autoridades nacionales y diplomáticos.

Además del salón de eventos, el Crucero de Los Andes tiene proyectado abrir entre abril y mayo de este año un gimnasio y un hotel, este segundo de tres niveles con una capacidad de 26 habitaciones.

A la fecha la construcción del hotel llegó al 95% de avance, solo falta el montaje de los equipamientos y la obtención de las licencias de funcionamiento que apuntan a “una cantidad de estrellas”.

El primer nivel rememora la cultura tiwanacota. Al ingresar, lo primero que se deja ver, como si fuese un guardia de seguridad, es la réplica de un monolito de piedra, luego aparecen una llamita y una balsa de totora. En las paredes y techos también hay pinturas iconográficas y la Chakana (Cruz Andina).

El segundo nivel del hotel está dedicado al folclore, expone las danzas bolivianas como la morenada, llamerada entre otras; y el tercero se alista para exhibir la fiesta de la “Alasita” (que significa cómprame) y el Ekeko (dios de la abundancia).

Este tercer nivel entrará en funcionamiento según la aceptación que reciba el primero y segundo.

“Al turista extranjero le gusta mucho la cultura, la esencia de Bolivia; y en sus diseños, Freddy Mamani se caracteriza por tomar esto en cuenta. Entonces lo que hacemos con el Crucero de Los Andes es mostrar lo de aquí al mundo y no traer lo del exterior acá”, resalta el propietario.

Además, enfatiza que el afamado arquitecto alteño “se destaca por hacer obras con ajayu (alma, espíritu o energía vital) y ello “es algo que llama mucho la atención del turista foráneo” principalmente.

El recorrido llega al restaurante, en los últimos cuatro pisos, que fue montado por la reconocida chef boliviana Coral Ayoroa. Y a través de unas gradas, este sitio permite llegar a la terraza desde donde los sentidos se deleitan con el paisaje de El Alto y gélido viento que sopla la Cordillera de Los Andes.

“Esta es la parte más alta del edificio, ofrece una vista panorámica privilegiada no solo de toda la ciudad de El Alto, sino también de los nevados Huayna Potosí, Chacaltaya, Illimani y Mururata”, destaca Víctor.  

Pero eso no es todo, el paseo concluye en el piso 12, en el que se encuentra la réplica de una cabina de un capitán de crucero, además del barco que pareciera el Titanic. Estos sitios son perfectos para tomarse fotografías y grabar videos con el paisaje alteño de fondo y las cadenas montañosas con sus mantos blancos.

El propietario afirma que el Crucero de Los Andes llega a ser un complejo turístico ya que al abrir el 95% de sus ambientes al público, rompió el popular nombre de “cholet”.

Un “cholet”, cuya palabra proviene de “cholo” y “chalet”, recibe a los turistas solamente en su salón de fiestas y no en todos sus ambientes; “en cambio acá, en el Crucero de los Andes, el disfrute de todos los ambientes es para los visitantes, para quienes nos honren con su presencia”, añade Víctor.

Desde septiembre de 2023 a la fecha, esta construcción recibió a más de 1.000 turistas nacionales y extranjeros, los visitantes generalmente llegan a este lugar mediante agencias de viaje los siete días de la semana.

El salón de fiestas «Dubai» en el primer y segundo piso del Crucero de Los Andes. Foto: ABI.

Un tour cuesta hasta Bs 1.500

En una entrevista con este medio, el responsable de la Unidad de Turismo del GAMEA, José María Cabrera, explica que en esta ciudad hay aproximadamente 250 “cholets”, de los cuales entre 12 y 15 son visitados frecuentemente por los turistas.

El Crucero de Los Andes, Megatron, Megatank, Los Caballeros del Zodiaco, Havana son algunos de los “cholets” que reciben a turistas de diferentes partes de Bolivia y del mundo, entre ellos cruceños, benianos, pandinos, cochabambinos, españoles, franceses, alemanes estadounidenses, entre otros.

Cada “cholet” presenta características únicas, lo que llevó a las operadoras de turismo a organizar recorridos por estas modernas edificaciones, clasificándolos en las categorías: andino, transformes y combinado.

En cada “cholet”, el dueño tiene una tarifa de ingreso desde los Bs 30 hasta los Bs 60, por lo que “los tours por estas construcciones son algo costosos, llegan a tener un precio que oscila desde los Bs 450 hasta los Bs 1.500 dependiendo”, asegura Cabrera.

Según el funcionario, son unas cinco operadoras de turismo acreditadas que ofertan tours por los “cholets” y suman alrededor de 50 turistas extranjeros – principalmente arquitectos, escritores, artistas, ingenieros, topógrafos, geólogos – por semana que demandan este circuito.

“Hace un tiempo atrás el movimiento económico era nulo (por este circuito), pero ahora tenemos un movimiento económico anual de casi 4 a 5 millones de bolivianos, sólo en (el tour) de los cholets”, revela.

Cabrera resalta que la inversión en un “cholet” de cuatro a más de 10 pisos en El Alto puede alcanzar a Bs 5 y Bs 10 millones, son consideradas “costosas” pues no se trata de construcciones convencionales, sino de obras arquitectónicas singulares.

El fallecido Santos Churata, junto con el arquitecto Freddy Mamani y el artista Ramiro Sirpa, figuran entre los principales talentos bolivianos que plasmaron su creatividad en estas imponentes construcciones.

Turistas de diferentes partes del mundo admiran los «cholets». Foto: GAMEA.

Inversión alteña

“El objetivo principal de nuestros tours es adentrarnos en el fenómeno de los ‘cholets’ y comprender sus aspectos sociales, culturales e históricos, en conexión con nuestra cosmovisión andina. Durante el recorrido, también visitamos sitios de interés turístico para que los participantes puedan apreciar la belleza y la importancia cultural de estas construcciones, al tiempo que exploran su impacto en la sociedad y su contexto histórico”, reza el portal digital de Turismo El Alto.

Ubicada en la zona de Sopocachi de la ciudad de La Paz, esta empresa se dedicada a promover el turismo alternativo y especializado en el país desde hace algo más de cuatro años, a la cabeza de su representante Diego del Carpio, uno de los pioneros en implementar, en entre 2014 y 2015, el tour de los “cholets” en El Alto, desarrollado conjuntamente con las autoridades municipales. 

Para Del Carpio, según explica a la ABI, la arquitectura alteña, conocida popularmente como “cholet”, “es un fenómeno que ya es parte de la ciencia historiográfica», la disciplina que estudia cómo se escribe, interpreta y registra la historia.

“De esta manera hemos desarrollado tours por los ‘cholets’ de Freddy Mamani y las percepciones de los turistas han sido muy interesantes, porque no solo son recorridos en los que mostramos la fachada de la construcción o entramos sino hay un trasfondo hasta hablar de cosmovisión andina», remarca.

En ese sentido, esta operadora de turismo ofrece variedad de tours por los “cholets” diseñados por el arquitecto Mamani, con opciones que van desde mediodía hasta dos jornadas de duración, además de los “gastrocholets”. Este último además ofrece gastronomía.

El tour de dos días, por ejemplo, implica la visita a 50 “cholets”. Esta oferta es principalmente requerida por extranjeros que estudian estas construcciones o realizan artículos sobre los mismos, además de fotógrafos internacionales.

“Incluso hay un recorrido en el que pueden conocerlo al arquitecto Freddy en obra», agrega. 

La empresa llevó a turistas de “todo el mundo” y de Bolivia por los tours de los “cholets”. El precio de los paquetes que ofrece varía, por ejemplo, hay uno que toma tres horas y media y cuesta Bs 190.

De acuerdo con Del Carpio gracias a su imponente arquitectura, El Alto dejó atrás la imagen de hace una década y hoy se consolida como un municipio con vocación y potencial turístico, despertando el interés de visitantes tanto nacionales como extranjeros.

“El Alto se ha transformado, se ha desarrollado y ha cambiado gracias a su propia gente”, enfatiza y recalca que estas construcciones atraen la mirada del mundo. En ese contexto, la fotógrafa argentina Florencia Blanco produjo el libro Una forma propia, que plasma imágenes de la arquitectura de Freddy Mamani.

“Desde el 2014 hasta la actualidad, los ‘cholets’ se han posicionado como un destino a nivel América”, afirmó.

Diego Del Carpio, responsable de Turismo El Alto, en entrevista con la ABI.

Arquitectura vigente

Las construcciones modernas y extravagantes continúan expandiéndose no sólo en El Alto sino también en otros municipios vecinos. Del Carpio explica que – además de los “cholet” (vinculados a una raigambre andina) diseñados por Freddy Mamani–, con el paso de los años surgieron las arquitecturas transformer, aguayo, lak’a (tierra en idioma aimara), futurista, folklórica y globalizada. 

La icónica torre Eiffel de París, en la avenida Tiwanaku, a la altura de la estación del Teleférico Morado de la urbe alteña; y el edificio Spider-Man, en la zona de Tilata, Distrito 7 de la metrópoli viacheña, están entre las últimas y novedosas arquitecturas que fueron inauguradas recientemente.

El atractivo principal de este último edificio, inaugurado en enero, es la réplica de El Hombre Araña, la famosa película de superhéroes estadounidense de Marvel Comics. Esculpida por el afamado artista paceño Ramiro Sirpa, la estatua de siete metros de alto vestida con el traje negro del personaje aparece trepando la fachada ploma y dorada del imponente inmueble. 

La construcción es de cuatro pisos, cuenta con dos salones para eventos, tiendas y departamentos.

“Este proyecto es el primero de mis logros, me muy siento feliz”, expresó en contacto con la red RTP el propietario del edificio Spider-Man, Apolinar Paucara, boliviano radicado en Argentina y dedicado a la industria textil.

Con su creatividad y habilidad, Sirpa volvió casi reales a varios personajes del cine extranjero y con éstos embellece a decenas de “cholets”. Entre sus esculturas gigantescas están Bumblebee de la película Transformers, la máscara de Iron Man, además de la estatua de la Libertad desde la antorcha hasta el pecho.

El nuevo edificio Spider Man, ubicado en el municipio de Viacha. Foto: Redes sociales.

¿Cuánto cuesta alquilar?

Según el responsable de la Unidad de Turismo del Gamea, el alquiler del salón de eventos del “cholet” representa un importante ingreso para el propietario, al que se suma otra fuente económica los recorridos turísticos realizados por visitantes nacionales y extranjeros.

El alquiler de un salón de eventos en un “cholet” oscila entre Bs 3.000 y Bs 21.000, dependiendo del tipo de acontecimiento y de su capacidad, que puede albergar desde 200 hasta 10.000 personas. Algunos, incluso, ofrecen paquetes que incluyen juegos de luces y amplificación.

“El negocio más rentable de un ‘cholet’ es el salón de fiestas”, aseguró el funcionario.

El alquiler del salón de fiestas del “cholet” Gigante Magnate Vip de la zona Bolívar C es uno de los más “costosos” y es sede del famoso Electropreste, una fiesta que “fusiona las culturas andina y electrónica”, en cuya décima versión, este 2026, participó el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. 

“El Electropreste desde El Alto, esta es una Bolivia gigante y diversa, y a través de su juventud y su cultura va a transformar a la patria. Este es el poder que tiene Bolivia”, afirmó el jefe de Estado al publicar en redes sociales un video de lo que fue la fiesta el sábado pasado.

Una boda celebrada en los ambientes del «cholet» Magnate Vip. Foto: Redes sociales.