Junto a la Catedral Metropolitana, en la Plaza 25 de Mayo, se encuentra la Capilla de la Virgen de Guadalupe, construida en 1617.Junto a la Catedral Metropolitana, en la Plaza 25 de Mayo, se encuentra la Capilla de la Virgen de Guadalupe, construida en 1617.

Sucre, 19 de agosto de 2026 (ABI). – Cada septiembre, Sucre cambia de ritmo. Las calles comienzan a llenarse de música, los danzarines preparan sus trajes y miles de personas se acercan a la “Mamita Gualala”, como llaman los sucrenses a la Virgen de Guadalupe. Este año, la celebración tendrá un significado especial: será la primera que se realizará después de que la festividad fuera reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

La alcaldesa de Sucre, Fátima Tardío, destacó la importancia de la celebración y señaló que el Gobierno Autónomo Municipal de Sucre, en coordinación con el Comité Interinstitucional de la Festividad de la Virgen de Guadalupe, prepara una programación especial para acompañar las actividades de 2026.

El reconocimiento llegó el 9 de diciembre de 2025, cuando la Festividad de la Virgen de Guadalupe fue incorporada a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Para Sucre, la decisión puso en valor una tradición que durante más de cuatro siglos ha unido devoción religiosa, música, danza, artesanía e historia.

La historia de la Virgen de Guadalupe en la ciudad se remonta a 1601. La tradición señala que la imagen llegó desde España y que ese mismo año se convirtió en patrona de Charcas, durante la época virreinal, y posteriormente en protectora de la entonces Villa de La Plata, hoy Sucre.

Con el paso del tiempo, la devoción fue creciendo y adquiriendo expresiones propias. Las coplas dedicadas a la Virgen, que durante los primeros siglos fueron interpretadas en latín, actualmente también se cantan en quechua. A ellas se suman las danzas, los trajes, los cargamentos de plata y otras manifestaciones culturales que fueron transmitidas de generación en generación.

Estos elementos fueron considerados en el expediente presentado por Bolivia ante la UNESCO. El documento destacó la diversidad de identidades que confluyen en la festividad y la manera en que las tradiciones locales se entrelazaron con la historia de la evangelización.

La decisión fue adoptada durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, después de la evaluación del expediente boliviano.

Un mes de fe, música y folclore

La celebración no se limita a un solo día. Aunque el momento central es el 8 de septiembre, cuando se conmemora la Natividad de la Virgen María, la devoción a la “Mamita Gualala” se extiende durante todo el mes.

Novenas, misas, serenatas, procesiones y la tradicional Entrada Folclórica forman parte de una agenda que cada año convoca a más de un centenar de fraternidades y reúne a miles de devotos, danzarines y visitantes.

Para quienes nacieron y crecieron en Sucre, la Virgen representa algo que va más allá de la religión. Es parte de la memoria familiar y de una tradición que se transmite de padres a hijos.

“Vamos a agradecer y a pedir por nuestras familias. Es nuestra mamá del cielo y nos cuida como una madre siempre”, expresó una devota.

El corazón de la devoción

En el centro de esta tradición está la Capilla de la Virgen de Guadalupe, ubicada junto a la Catedral Metropolitana, en la Plaza 25 de Mayo. El templo fue construido en 1617 y conserva la imagen pintada por fray Diego de Ocaña en 1601.

La imagen está cubierta por un manto adornado con oro, plata y piedras preciosas. Según la tradición y los registros vinculados al templo, existen más de 10.000 piezas de oro, plata y pedrería que fueron entregadas por los fieles como ofrendas o exvotos a lo largo de los siglos.

La riqueza de estas piezas también cuenta parte de la historia de Sucre y de la antigua Villa de La Plata, vinculada durante siglos a la explotación de la plata y al trabajo de los orfebres platenses.

Cuatro siglos después, la festividad conserva esas expresiones y suma ahora un reconocimiento internacional que también implica una responsabilidad: mantener vivos sus conocimientos, prácticas y manifestaciones culturales y transmitirlos a las nuevas generaciones.

Tardío señaló que la celebración de este año estará acompañada por el trabajo del Gobierno Municipal y del Comité Interinstitucional para preservar y fortalecer esta tradición.

Así, la “Mamita Gualala” volverá a encontrarse con sus devotos en las calles de Sucre durante septiembre. Esta vez, la celebración estará marcada no solo por cuatro siglos de historia y devoción, sino también por un nuevo reconocimiento: el de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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