La película aborda la vida y las transformaciones que enfrentan las mujeres de comunidades urus vinculadas al extinto lago Poopó. | Fotos: CRC.

Oruro, 19 de agosto de 2026 (ABI).- La desaparición del lago Poopó no solo cambió el paisaje de las comunidades urus. También alteró su forma de vivir. Allí donde antes estaba la Mama Qhota, la madre agua, quedaron nuevas dificultades para conseguir alimento, trabajo y materias primas. En medio de ese cambio, las mujeres encontraron en la fibra de chillawa una forma de sostener a sus familias y preservar una práctica ligada a su identidad. Esa historia llegará a la pantalla con el documental Chillawa.

La producción del documental está bajo la dirección de Karina Herrera V., mientras que María Elisabet Jurado tiene a su cargo la responsabilidad audiovisual. La propuesta forma parte de la cuarta Convocatoria de Fomento a la Productividad Cultural y la Creación Artística del Centro de la Revolución Cultural (CRC), dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.

Según información oficial del CRC, la obra aborda la vida y las transformaciones que enfrentan las mujeres de comunidades urus vinculadas históricamente al lago Poopó. Una de ellas es Puñaca Tinta María, donde las consecuencias de la desaparición del cuerpo de agua alcanzaron las actividades productivas, económicas y culturales transmitidas entre generaciones. Parte de la población tuvo que migrar o buscar otras fuentes de ingresos, entre ellas la minería.

Las mujeres que permanecieron encontraron en la chillawa una alternativa. Con sus fibras elaboran artesanías que representan una fuente de sustento y, al mismo tiempo, mantienen vigente un conocimiento relacionado con su cultura. Pero conseguir esa materia prima ya no resulta sencillo.

La fibra que antes formaba parte de una relación más directa con el territorio ahora obliga a las artesanas a desplazarse hacia comunidades vecinas. Allí deben gestionar permisos y acuerdos para acceder al recurso. Después llega otro desafío: colocar sus productos en un mercado donde las artesanías locales compiten con bienes industrializados e importados.

Chillawa parte de esa contradicción para contar una historia que va más allá de la pérdida ambiental. La desaparición del lago también afectó conocimientos, prácticas y formas de relacionarse con el territorio. Las memorias de la época en que la Mama Qhota estaba presente contrastan con la realidad de un territorio transformado.

La película tendrá como uno de sus ejes la creación colectiva de un cuerpo ficticio tejido, inspirado en la figura de una mujer Uru. La pieza funcionará como un símbolo de las protagonistas y acompañará sus recuerdos, experiencias y labores cotidianas a lo largo del documental.

El sonido también ocupará un lugar central. El viento, la vegetación, el agua, el roce de la fibra y las respiraciones durante el trabajo formarán parte del relato. La música tendrá una presencia mínima para dar protagonismo a las voces de las mujeres y a los sonidos del territorio.

Más que explicar la situación de las comunidades urus desde una mirada externa, Chillawa propone acercarse a sus protagonistas a través de sus recuerdos y experiencias. La obra plantea una pregunta de fondo: qué ocurre con una cultura cuando desaparece el territorio que durante generaciones sostuvo su forma de vida.

La presentación del documental se realizará el jueves 20 de agosto, a las 10.00, en la Unidad Educativa Urus Phuñaka, en el municipio Urus, Oruro.

También habrá una presentación el lunes 24 de agosto, a las 11.00, en el colegio República de Canadá, ubicado en la zona Alto Chijini del Distrito 12 de El Alto.

Con Chillawa, el CRC busca aportar a la producción audiovisual boliviana y abrir un espacio para las memorias y voces de comunidades que enfrentan profundas transformaciones ambientales, económicas y sociales. En el centro de la historia están las mujeres que, ante la desaparición del lago, encontraron en una fibra una forma de continuar.

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