Lo que una agenda urbana puede lograr
Lo que una agenda urbana puede lograr

Lo que una agenda urbana puede lograr

La incorporación de las nuevas autoridades al ejercicio público en un contexto tan complejo como el que tenemos hoy, con una pandemia en plena tercera ola de contagios, con una economía desportillada, con administraciones salientes en muchos casos deficientes, desorganizadas y hasta corruptas, enfrentará a la administración del Estado (en los tres niveles de gobierno) a desafíos muy diversos, especialmente en las ciudades.

Enfrentar estos desafíos requerirá una visión innovadora de la gestión municipal, un equipo técnico altamente calificado, capacidad de decisión política (independientemente de las presiones) y fundamentalmente un marco de consenso sumamente amplio, en el que todos los actores políticos y sociales de su territorio se comprometan a empujar el carro hacia un futuro mejor, en función de acuerdos mínimos en los ejes que el municipio deberá gestionar para aprovechar las condiciones a las que nos enfrenta el contexto actual.

Si se trata de responder a la urgencia, seguramente deberán pensar en operar acciones inmediatas para potenciar la atención sanitaria en su territorio, aportando (en lo que se pueda con el magro presupuesto que les ha quedado) en el proceso de detección del virus y en la vacunación que se viene implementando en todo el territorio. De igual manera, se enfrentarán a una necesidad urgente de re activar el aparato económico que se mueve en su ciudad.

Para ambas urgencias, se requerirá mucha imaginación y la solvencia necesaria para sostener decisiones políticas, que no necesariamente le gustarán a todo el mundo, y una buena dosis de imaginación. En estos casos, salirse de la caja tradicional de administración municipal será fundamental.

Pero estos no son los únicos desafíos. Luego de ello (o sobre éstos) será vital pensar hacia dónde debe avanzar la ciudad. Para ello, creo yo, es importante que las nuevas autoridades comiencen a trabajar una plataforma de consensos mínimos, con los que sostengan las acciones estructurales de su gestión, los siguientes cinco años. Esto es, una Agenda Urbana Local, sobre la base de los lineamientos que se han priorizado en la Política Nacional de Desarrollo Integral de Ciudades.

La Agenda Urbana Local debe ser una especie de carta de navegación de todos los actores que viven en el territorio de la ciudad, que identifique los grandes temas y las grandes acciones en base a las que se construirá la idea de futuro de su ciudad. Más allá de las urgencias que enfrentará la administración, pensar esta imagen de futuro, en torno a la que giran las acciones estructurales en el municipio, puede permitirles a las nuevas autoridades un marco de acuerdos mínimos para impulsar esta transformación de la ciudad, hacia eso que queremos todas y todos.

Un proceso participativo, abierto, urgente y horizontal en el que se identifiquen los grandes desafíos de la ciudad, las demandas estructurales, las acciones posibles, los compromisos de cada uno de los actores y los supuestos sobre los que debe trabajarse desde el principio, se puede convertir en esta ruta crítica que le permita a la población en general hacerle un seguimiento más ordenado a los avances en la gestión municipal, pero también a las nuevas autoridades, una especie de espacio suficiente para escapar hacia adelante de estas presiones tradicionales a las que hemos estado acostumbrados a someter a los nuevos actores públicos municipales, con intenciones particulares y en algún caso bastante perversas.

Desde mi punto de vista, esta agenda debería girar en torno a esos dos grandes problemas urgentes (Sanidad y Economía) pero incorporar también a ellos los temas álgidos identificados ya en un diagnóstico general de la Política Nacional de Desarrollo Integral de Ciudades (que deberá ajustarse y profundizarse en función de las realidades particulares de cada ciudad) y que están rondando en torno a la planificación y el crecimiento urbano, la seguridad y el espacio público, la dotación universal de servicios de calidad, el medio ambiente y el cambio climático y el contexto de gobernanza que estos desafíos requieren para avanzar óptimamente.

Encontrar acuerdos mínimos sobre lo que se puede y lo que se debe hacer en torno a estas grandes temáticas, le ayudará a las y los nuevos alcaldes a comprometerse con ellas y encontrar también compromisos de los sectores sociales, del sector privado y de los demás actores, para distensionar en alguna medida, el inicio de su gestión. Lo siguiente dependerá siempre de su capacidad, de su honestidad y de su visión de futuro.

Javier Delgadillo Andrade/.


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