Tributo a Marta Harnecker
Tributo a Marta Harnecker

Tributo a Marta Harnecker

Isabel Rauber es una gran investigadora social, filosofa y escritora argentina que ha dedicado su vida a conocer los procesos de construcción del poder popular desde las bases, donde los protagonistas son los movimientos sociales e indígenas de nuestra America. Pero, sobre todo, es una gran persona, una mujer valiente, solidaria, gran amiga. Isabel me pidió que hiciera el prólogo de su libro de entrevista a otra grande pensadora, que marcó huella en la formación política del mundo, que nos dejó hace dos años solamente y que su vacío se siente en la vida personal, porque también tuve el privilegio de ser su amiga, y en el ámbito de la reflexión política.

He leído el libro de entrevistas a Marta Harnecker que fue trabajado por Isabel en medio de una pandemia que ha golpeado a las grandes mayorías desposeídas por las que tanto han luchado Marta e Isabel, dos mujeres cuyas vidas han estado dedicadas a superar las tradicionales formas de entender la política, de crear significado y ayudar a la comprensión de los procesos de lucha en el mundo, pero en particular en nuestra América. 

La Marta que conocí es la mujer enamorada de la pedagogía de la socialización de experiencias de participación democrática populares, de masificación de las decisiones del análisis de las nuevas formas en la que se expresa la izquierda en estos tiempos. Su crítica permanente al modelo de dominación, que ha demostrado su incapacidad para dar respuestas a los graves problemas de las mayorías desposeídas, no se resumía solo en la crítica, sino en la búsqueda global de las experiencias que daban respuesta a ellas.

Marta no vivió el inicio de una pandemia que está aún en su apogeo. No supo de las políticas globales de control, la riña entre las farmacéuticas que no resuelven el caos sanitario en el que se encuentra sumida la humanidad, la no resolución de los lastres sociales ya endémicos y vergonzosos, mientras otros grupos minoritarios aumentan de manera descarada su fortuna y otro se hace cada vez mas pobre. Tampoco Marta supo de los estallidos sociales en Chile, en Colombia, en el mismo Estados Unidos. Y no se enteró del terrible golpe de Estado que se vivió en Bolivia y que más de un año después, gracias al informe presentado por Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI), da cuenta de las crueles masacres sufridas en Sacaba, Senkata y otros lugares dentro del marco de un gobierno de facto inconstitucional. 

Su preocupación constante porque la izquierda recupere su protagonismo se vería aliviada, en alguna medida, por la llegada de Pedro Castillo y el gran movimiento a la presidencia de Perú. La resistencia de Cuba y Venezuela. El regreso del MAS, de la mano de Luis Arce, en Bolivia, haber visto cómo Elisa Loncon, una mujer indígena mapuche, asumía la presidencia de la Convención Constituyente. La recuperación del protagonismo de México en el escenario regional, en fin, tantos hechos que nos desbordan y que Marta hubiese, sin duda, sistematizado para que la memoria de los pueblos quedara plasmada en la historia.


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