No sucumbimos a la maldad
No sucumbimos a la maldad

No sucumbimos a la maldad

A Patricia Hermosa la conocí hace más de una década, cuando tenía tan solo 23 años, me llamó la atención su juventud, su seriedad y saber que ya era abogada y que venía de terminar su posgrado en Buenos Aires. En ese entonces era parte del equipo del despacho del expresidente Evo Morales, del que terminó asumiendo la jefatura hasta el golpe de Estado en noviembre de 2019. Patricia es una mujer de carácter suave, pero firme, acompañada de una entereza evidenciable cuando tuvo que afrontar las peores circunstancias de su vida al ser víctima de la ignominia del gobierno de facto, por el solo hecho de haber trabajado con el expresidente boliviano y realizar unos trámites legales para él, cuando se encontraba exiliado en la Argentina.

Después de un año nos reencontramos entre llanto y mucho sentimiento, para abrazarnos y hablar largamente, nunca perdimos el contacto ni siquiera cuando estaba en la cárcel, ya que siempre hubo forma de comunicarnos, aunque fuera a través de terceras personas. Con la generosidad que la caracteriza, me concedió una larga entrevista para la revista que dirijo, www.CorreodelAlba.org, en ella no evadió pregunta alguna, por el contrario, detalló momentos durísimo como la interrupción involuntaria de su embarazo de tres meses, que presentaba al momento de ser detenida.

Los hechos que Patricia tuvo que enfrentar, y que son narrados en la entrevista, solo pudieron ser sobrellevados con un temple atávico que la salvó de no sucumbir ante tanta maldad. La detención sin orden judicial, el acto de secuestro que vive por casi un día ante la angustia de su familia que no sabía de su paradero. Una vez en la cárcel le negaron la posibilidad de atención médica ante su estado de gestación, el maltrato físico y psicológico al que fue sometida, encadenada, aislada. Pero, a pesar de esas vivencias desgarradoras, ella nos entregó su testimonio de manera serena sin rencores ni odios.

La historia no puede ser borrada, un pueblo trabajador, luchador que por tener ideales políticos de justicia social, fue humillado, como a la entonces alcaldesa de Vinto, Patricia Arce, que fue linchada, rapada y vejada, imágenes terribles, sin precedentes, que recorrieron el mundo y que no pueden volver a repetirse en ningún lugar de nuestra Patria Grande. Por mi parte, vivencié el asedio a la Embajada de Venezuela y a la residencia, fueron días de terror, después vino el golpe de Estado y fui expulsada del país junto a toda la misión en un acto violatorio del derecho internacional y, sobre todo, de los derechos humanos del grupo de personas que conformábamos el cuerpo diplomático.

Patricia Hermosa pasó siete meses en la cárcel bajo la falsa acusación de terrorismo, “sin prueba alguna, solo por el hecho de haber trabajado con el presidente Evo Morales”, dice con certeza.

Igualmente, el miedo, el terror, la persecución, la mentira difundida irracionalmente, la vivenciaron muchas otras mujeres y hombres, sobretodo en la base indígena y campesina del proceso de cambio; sin embargo, esa maldad no derribó nunca la esperanza de un país y de una sociedad más humana, que se reencuentra y sigue adelante, que empieza cada día a construirse. Constato que a pesar de todo nunca sucumbimos ante la adversidad.

Entrevista completa en www.correodelalba.org

Cris González/.


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