Estephani Apaza muestra uno de los osos que confecciona en su taller de La Paz con prendas de vestir de personas fallecidas, un trabajo que busca convertir los recuerdos familiares en objetos que puedan conservarse y abrazarse. | Foto: Gentileza Estephani Apaza.

La Paz, 2 noviembre de 2026 (ABI).– Una camisa, una chompa o un vestido que perteneció a alguien que ya no está puede convertirse en un oso de peluche. En La Paz, Estephani Apaza transforma esas prendas en recuerdos que permiten a las familias conservar cerca a sus seres queridos y, en algunos casos, dar ese último abrazo que quedó pendiente.

La iniciativa nació durante la pandemia, cuando las restricciones de la cuarentena impidieron que muchas personas se despidieran de sus familiares fallecidos. En ese tiempo, Estephani también atravesaba una etapa difícil: acababa de pasar por un divorcio, estaba embarazada de su tercer hijo y se había quedado sin trabajo. Necesitaba encontrar una forma de salir adelante y sostener a sus pequeños.

“Las personas, cuando abrazan el peluche, es como su último abrazo, es esa despedida que ellos no han podido dar en ese momento”, dijo Estephani a ABI.

Cuenta que quienes reciben los osos los abrazan con cariño y, muchas veces, los reciben entre lágrimas, porque representan esa despedida que no pudieron dar a sus seres queridos.

La idea surgió después de que vio en redes sociales a costureras de distintos países que confeccionaban peluches con la ropa de personas fallecidas. Al buscar en La Paz, no encontró a alguien que ofreciera ese servicio. Entonces decidió intentarlo y comenzó a practicar con prendas antiguas de sus hijos hasta conseguir un acabado que la convenciera. Así nació su iniciativa Osos Memoriales La Paz.

Cada pedido representa una responsabilidad para Estephani, quien recibe prendas cargadas de recuerdos y las transforma cuidadosamente en peluches personalizados. | Fotos: Estephani Apaza.

Su primera clienta fue Ámbar, quien le encargó cuatro piezas a partir de las camisas de su hermano José. Le pidió osos y un gato. Aunque la clienta no sabía que se trataba de sus primeros trabajos, Estephani recuerda que puso todo su empeño para cumplir con el pedido.

“Me dio un poco de miedo, porque eran sus prendas sagradas. Sentía un montón de responsabilidad, pero también alegría de pensar que tal vez mi idea sí iba a tener resultados, porque yo necesitaba trabajar”, recordó.

Desde entonces, el emprendimiento amplió sus diseños. Además de osos y osas, confecciona conejos, gatos, ratones, rinocerontes y un modelo de perrito para quienes desean conservar la ropa de sus mascotas.

Las familias pueden elegir entre tamaños de 40, 50, 60 y 80 centímetros. También aprovecha los retazos de las prendas para elaborar pequeños llaveros y corazones.

El trabajo comienza cuando una familia entrega la ropa que desea transformar. Estephani recibe polleras, mantas, chompas, blusas, pantalones, vestidos y mandiles, aunque no trabaja con prendas de cuero ni con algunas otras que no reúnen las condiciones para la confección.

La emprendedora paceña muestra una de las prendas de vestir que recibió para transformarla en un peluche y, posteriormente, cose como parte del proceso de confección de un oso que permitirá conservar el recuerdo de un ser querido. | Foto: Gentileza Estephani Apaza.

La entrega demora aproximadamente una semana, no porque ese sea el tiempo que necesita para coser cada pieza, sino porque respeta el orden de los pedidos.

Cada prenda tiene un valor sentimental para quien la entrega. Por eso, ella procura trabajar con cuidado y respeto.

“Todo se hace con respeto, todo se hace con amor. Yo siempre les he dicho que, si se hace algo con amor, las cosas van a salir bonitas”, expresó.

Entre las historias que recuerda está la de Diana, una niña de ocho años que vivía con su madre y su abuelita. La pequeña acompañaba y cuidaba a su abuela durante su vejez: la ayudaba a comer, recordaba los horarios de sus medicamentos y estaba pendiente de ella cuando enfermaba. Después de su fallecimiento, la niña no podía dormir ni estar tranquila.

La madre se contactó con Estephani para encargar un peluche. La emprendedora considera que el osito se convirtió en una compañía para Diana durante ese proceso de duelo. Para ella, estos objetos pueden ayudar especialmente a los niños que extrañan a alguien con quien compartían su vida cotidiana.

Los pedidos también incluyen elementos que hacen más personal cada recuerdo. Las familias pueden agregar una fotografía, un mensaje o un dispositivo de audio con la voz de la persona fallecida o una canción que le gustaba. Ese complemento se incorpora dentro del peluche. Si la tela alcanza, también se le puede añadir una pequeña prenda.

Los precios varían según el tamaño y los detalles. Los llaveros cuestan Bs 10; el oso de 40 centímetros, Bs 70; el de 50, Bs 80; el de 60, Bs 90; y el de 80 centímetros, Bs 130. La fotografía o el mensaje tienen un costo adicional de Bs 10, al igual que la confección de una mini prenda. El audio cuesta Bs 35 y permite incluir hasta 43 segundos de grabación.

En fechas como Todos Santos, Navidad y el Día de la Madre, la emprendedora paceña recibe más pedidos. Algunas familias solicitan los ositos para colocarlos en la mesa de Todos Santos, junto a las ofrendas con las que esperan y recuerdan a sus difuntos. Así, el peluche también encuentra un espacio en una de las celebraciones más significativas para quienes mantienen viva la memoria de sus seres queridos.

Los ositos confeccionados por Estephani permiten a las familias conservar una parte de la ropa de quienes fallecieron y mantener presente su memoria. | Foto: Gentileza Estephani Apaza.

El emprendimiento también se convirtió en el sustento de su familia. Al principio, mientras conseguía clientes, Estephani combinaba la elaboración de peluches con otros trabajos de costura, como ropa para bebés y disfraces. Ahora se dedica por completo a los ositos, una actividad que le permite cubrir los gastos de sus tres hijos y acompañarlos en su crecimiento.

Recuerda que, cuando su hija menor tenía apenas cuatro meses, la sentaba cerca de su máquina de coser y le daba algún objeto para entretenerse mientras trabajaba. Hoy la niña ya está en primaria y sus otros dos hijos también crecieron. “Entre lágrimas, entre dolor, con la bebé pequeña, yo he tenido que salir adelante”, contó.

Más allá de convertir una prenda en un peluche, la creadora de Osos Memoriales La Paz busca que las familias piensen antes de deshacerse de la ropa de quienes fallecieron. En algunas casas existe la costumbre de quemar sus pertenencias, pero ella recomienda guardar al menos una pieza, por si algún familiar necesita conservarla o transformarla en un recuerdo.

“Valoren la vida de las personas mientras están vivas, porque cuando ya no estén, ya no van a poder”, aconsejó.

Lo que comenzó como una alternativa para generar ingresos durante una etapa difícil se convirtió en un oficio que acompaña a otras personas en sus propias despedidas. Para Estephani, cada pedido representa una responsabilidad: recibir una prenda cargada de recuerdos y devolverla convertida en un objeto que alguien pueda abrazar cuando vuelva a extrañar.

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