Una presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional. | Foto: OSN.

La Paz, 18 de agosto de 2026 (ABI).– Hay películas que permanecen en la memoria por una escena, un personaje o una historia, pero también por una melodía. A veces basta escuchar unas notas para recordar una película completa. Esa memoria compartida entre sonidos e imágenes llegará al escenario este jueves 20 de agosto, cuando la Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia y la Cinemateca Boliviana unan sus artes en un concierto especial por los 50 años de la institución cinematográfica.

La presentación tendrá lugar a las 19.30 en el Centro Sinfónico Nacional, en la ciudad de La Paz, donde la música interpretada en vivo acompañará imágenes de filmes bolivianos en una experiencia que busca reunir dos lenguajes que, desde los primeros días del cine, han permanecido unidos.

“Será un encuentro entre la música y el cine, entre el sonido y la imagen, entre nuestra memoria y nuestro presente”, destacó a ABI el director de la Orquesta Sinfónica Nacional, Daniel Montes, durante la presentación oficial del evento, este martes.

El repertorio contempla 10 obras de distintas duraciones, que serán interpretadas en orden cronológico y acompañadas por imágenes de las películas a las que hacen referencia. Entre ellas figuran producciones como Mina Alaska, Mi Socio, Amerindia, Amargo Mar, Cuestión de Fe y El Día que Murió el Silencio.

Pero la noche también guardará dos estrenos mundiales. Alfonso Gumucio, presidente del Directorio de la Fundación Cinemateca Boliviana, prefirió mantener en reserva cuáles serán las obras que llegarán por primera vez al público.

“No quiero adelantar mucho porque es también un poco una sorpresa”, explicó Gumucio, quien destacó que el concierto es resultado de varios meses de trabajo conjunto entre ambas instituciones.

Alfonso Gumucio, presidente del Directorio de la Fundación Cinemateca Boliviana.

La relación entre cine y música no es nueva. Incluso cuando las películas todavía no tenían sonido, las proyecciones eran acompañadas por piezas interpretadas en vivo al piano o por orquestas. Para Mela Márquez, directora ejecutiva de la Cinemateca Boliviana, esa relación convirtió a la música en una parte inseparable de la memoria cinematográfica.

“El cine y la música están ligados de siempre. La música es el alma de las películas”, afirmó.

Márquez recordó que algunas melodías de producciones nacionales incluso alcanzaron una popularidad que trasciende a las propias películas. Mencionó Mi Socio como ejemplo de una obra cuya música puede permanecer en la memoria del público incluso entre quienes no recuerdan todos los detalles de la cinta.

Ese vínculo también está presente en compositores que dejaron su huella en el cine boliviano, entre ellos Sergio Prudencio, Oscar García y José María Velasco Maidana, además del maestro Alberto Villalpando, a quien Márquez considera una figura de vanguardia.

Mela Márquez, directora ejecutiva de la Cinemateca Boliviana.

La directora evocó también a quienes hicieron posible que esas obras llegaran a las pantallas y a los músicos que aportaron con sus composiciones, arreglos e interpretaciones. En esa suma de talentos —dijo— el cine y la música encuentran un punto común: el ritmo.

“Muchas veces a una película la música le da ese ritmo. Entonces, este matrimonio de amor entre el cine y la música lo estamos cristalizando el día 20 de este mes en el Centro Sinfónico”, señaló.

Para el maestro Daniel Montes, el encuentro abre además una nueva etapa de colaboración. La Orquesta Sinfónica Nacional y la Cinemateca Boliviana prevén suscribir un convenio que permitirá impulsar futuros proyectos conjuntos y acercar ambas instituciones a nuevos públicos.

El maestro Daniel Montes, director de la Orquesta Sinfónica.

“Creemos que esta unión abre las puertas a enormes futuros proyectos que tendremos en conjunto”, sostuvo el director de la Orquesta Sinfónica.

La iniciativa forma parte de las actividades con las que la Cinemateca Boliviana conmemora sus 50 años. La propuesta invita a familias, jóvenes, estudiantes, aficionados al cine y amantes de la música a compartir una noche en la que las imágenes de las películas nacionales volverán a encontrarse con las melodías que ayudaron a contar sus historias.

Las entradas para esta cita con la memoria cultural de Bolivia tienen un costo accesible de Bs 20 para platea y Bs 25 para mezzanine, disponibles a través de la plataforma web oficial sinfonicabolivia.gob.bo.

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