Orlando Espinoza convirtió el acopio y el reciclaje en su oficio en Santa Cruz. Imagen: Captura BDP.Orlando Espinoza convirtió el acopio y el reciclaje en su oficio en Santa Cruz. Imagen: Captura BDP.

Santa Cruz, 29 de agosto de 2026 (ABI). – Entre latas, botellas de plástico, náilones, cartones y todo aquello que otros desechan, transcurre su jornada de lunes a sábado. Con paciencia y destreza, selecciona, separa y rescata cada material que aún puede tener una segunda vida.

Su labor comienza entre las 04.00 o 05.00 de la madrugada, cuando la ciudad de Santa Cruz permanece casi envuelta en silencio, oscuridad y mucho antes de que el sol se asome por el horizonte y derrame sus primeros rayos.

Se trata de Orlando Espinoza Claros de 61 años, quien desde hace algo más de 15 años convirtió el acopio y el reciclaje en su oficio y en el sustento de su hogar. En esta tarea, cuenta con el apoyo de su esposa Zenovia García y su hijo Daniel.

En entrevista con la Agencia Boliviana de Información, el emprendedor relató que este oficio lo aprendió de su hermana Patricia, quien durante cuatro décadas se dedicó a este rubro y le transmitió el conocimiento y la experiencia para abrirse camino entre aquello que otros desechan.

“Primero le ayudaba a ella y fui aprendiendo. Ella me impulsó y me ayudó a agarrar la casita en alquiler para poder empezar el negocio”, contó.

Orlando nació en Cochabamba, en esta ciudad se dedicó al transporte más de 30 años de su vida. Confiesa que dejó el volante y las cuatro ruedas “por la edad” y por la oportunidad de trabajo que le ofreció su hermana en Santa Cruz.

Negocio rentable

Espinoza acopia botellas de plástico, hule, cartón, nailon, latas de bebidas y todo aquello que otros desechan. Luego lo selecciona, lo limpia y lo vende a las fábricas de Santa Cruz para su reutilización.

Inicialmente era él mismo quien se encargaba de irlos a recoger de los contenedores y de las calles, pero ahora los adquiere de otras personas e incluso de las volquetas de empresas que se encargan de limpiar los residuos de la ciudad. 

Así sustenta no sólo a su familia, sino también da empleo a otras personas y coadyuva al cuidado del medio ambiente.

“Con esto he ido progresando y ayudado a mis hijos (…). Ayudo mucho al medio ambiente, porque al reciclar estamos haciendo que los residuos no estén desparramados por las calles”, afirmó. 

Así el emprendimiento de Orlando cumplió 15 años. Y para fortalecerlo, adquirió un crédito “Ecoefiencia BDP” del Banco de Desarrollo Productivo el cual lo destinó para una prensa y capital para trabajo.

El préstamo del BDP “lo invertí en una prensa, una máquina que me permite compactar el material seleccionado para reducir su volumen y trasladarlo más rápido hasta las fábricas”, explicó.

Ahora, sueña con que su hijo, quien se dedica al transporte, tome las riendas del emprendimiento y le dé un nuevo impulso. Está convencido de que es un negocio rentable y confía en que, al conocer de cerca cada detalle del oficio, sabrá conducirlo por un camino de mayor crecimiento.

“Una vez que mi hijo le meta al negocio, yo quiero que vaya creciendo más”, subrayó.

MCM/EOP