Las hermanas Elena y Rosminda Quispe expusieron sus productos en una entrevista con un medio televisivo del país. Foto: Cortesía.Las hermanas Elena y Rosminda Quispe expusieron sus productos en una entrevista con un medio televisivo del país. Foto: Cortesía.

La Paz, 20 de agosto de 2026 (ABI). – Desde hace 13 años, las hermanas Elena y Rosminda Quispe se dedican a elaborar coloridas gorras de sol, para el espectador que disfruta de las entradas folklóricas no sólo en Bolivia sino también en el extranjero.

Elena cuenta que sus gorras de sol están lejos de ser “comunes y corrientes”. En las manos de estas artesanas, cada una se convierte en una pequeña ventana en la que se puede admirar las tradiciones bolivianas. 

Sobre estas gorras toman forma miniaturas de caretas de danzas como la diablada y la morenada, entre colores, detalles y brillo. Detrás de cada puntada y adorno, se expone un pedacito de la cultura, la identidad y el orgullo de Bolivia.

Las caretas están elaboradas con goma eva, tela, cuero, perlas, lentejuelas, entre otros accesorios. Cobran vida no sólo con estos materiales sino también con una combinación de creatividad, precisión, habilidad, paciencia y tecnología. Su precio oscila desde los Bs 75 hasta los Bs 250.

La idea de emprender en este rubro de las manufacturas nació justamente en una Entrada del Carnaval de Oruro, al observar que esta festividad reúne cada año a miles de devotos y espectadores.

“Son gorritas realizadas pensando en el espectador”, explicó Rosminda. “Oruro ha sido nuestro impulso, especialmente ver nuestras danzas bolivianas ¡Qué hermosas!”, añadió su hermana Elena, en una entrevista con la Agencia Boliviana de Información.

Ambas bautizaron a su emprendimiento con el nombre de “Happy Caps”, con sede en la ciudad de El Alto. El negocio cumplió 13 años y se trazó la meta de seguir innovando y llegar a más espectadores tanto en Bolivia como en otros países.

Con esa proyección, ahora estas gorras ya cruzan fronteras y llegan a mercados como Chile, Perú, Argentina y Brasil. Se trata de una producción nacional que también conquista a los compatriotas bolivianos en el exterior.

Muchos reciben con entusiasmo estas creaciones hechas en el país. “‘Happy Caps’ (gorras felices) quiere alegrar a toda la gente que va a ver lo que tenemos en nuestra cultura boliviana, no solo en Oruro, en La Paz, en Cochabamba, en Santa Cruz, en todo el país”, añadió Elena. 

Las caretas de un oso de la danza de la diablada en una gorra de sol. Foto: Cortesía.

“Con este trabajo sostengo a mi familia”

En esta misma línea, Rosminda resaltó que su emprendimiento fue creciendo tanto con el impulso de ambas como con créditos “Mujer BDP” del Banco de Desarrollo Productivo.

Sus dos préstamos, ‘Happy Caps’ los invirtió en una máquina cortadora y una impresora 3D, tales equipamientos les permitieron incrementar su producción y reducir tiempos en la elaboración.

“Ahora con las máquinas el trabajo se nos hace mucho más rápido (…), antes hacíamos cinco gorras en una semana, pero ahora hacemos (esa cantidad) en un día”, resaltó Rosminda mediante un video del BDP publicado en sus redes sociales.

“Hemos empezado casi con 200 bolivianos. Hemos empezado con poco capital, pero gracias a la demanda que hemos tenido, nuestro emprendimiento ha ido creciendo”, añadió su hermana Elena.

Rosminda destacó que su negocio de gorras se convirtió no solo en una fuente de sustento para su familia, sino también en un sueño hecho realidad que fue tomando forma con el paso del tiempo.

“Con este trabajo he podido sostener a mi familia. Y a lo largo del tiempo hemos crecido y mejorado”, remarcó.

Elena alentó a quienes comienzan un negocio a no rendirse ante las dificultades, porque con perseverancia y esfuerzo es posible crecer. Destacó que el reconocimiento de los clientes y la valoración del trabajo hacen que cada sacrificio y las largas jornadas de dedicación valgan la pena.

“Ningún emprendimiento es fácil, pero todo es posible si tú perseveras y sobre todo no te dejas ganar con todo lo que te pueda ir tal vez mal (…). En un principio te cuesta, pero poco a poco vas creciendo y también te alegras cuando la gente valora tu trabajo”, expresó.

MCM/EOP

Las hermanas Elena y Rosminda Quispe. Elena en su taller instalado en El Alto. Una colorida gorra con la careta de la diablada.