La Paz, 4 de noviembre de 2026 (ABI).- “El bosque es sabio, nos avisa, nos advierte antes de irse”, dice María Rodríguez, productora de cacao de Alto Beni, en los Yungas de La Paz. Sus palabras resumen una experiencia que nació de la preocupación por los cambios en el territorio y se convirtió en una decisión colectiva: proteger los bosques y las fuentes de agua para las próximas generaciones.
Su historia forma parte del documental Cuidar el bosque da frutos, una producción audiovisual que recoge las voces de productores, autoridades y representantes comunitarios que se unieron para impulsar en 2023 la creación del Parque y Área Natural de Manejo Integrado (PANMI) de Alto Beni, un área protegida municipal ubicada en la provincia de Caranavi, en el departamento de La Paz.
La película se presentó el 29 de octubre en el XIII Festival Internacional de Cine Verde, en Santa Cruz, y posteriormente fue compartida por Conservación Internacional Bolivia, institución que acompañó esta iniciativa junto con el Gobierno Autónomo Municipal de Alto Beni, el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial, el proyecto Nuestros Futuros Bosques y Rainforest Trust, organización internacional dedicada a la protección de bosques tropicales y biodiversidad.
En el documental, Rodríguez recuerda que sus abuelos llegaron a tierras mucho más fértiles, pero a su generación le tocó enfrentar sequías e incendios. Esas experiencias despertaron la necesidad de cambiar la forma de relacionarse con la naturaleza y buscar alternativas para protegerla.



“Defender nuestros bosques, nuestras fuentes de agua no ha sido fácil, ha sido un camino muy bárbaro. Muchos dirán por qué lo hacen, por qué tanto problema. Es que queremos dejar un bosque sano a nuestros hijos, a nuestros niños, a nuestras generaciones futuras; por eso lo hacemos”, expresa.
La preocupación de las familias encontró respuesta en una iniciativa que reunió a productores, comunidades y autoridades municipales.
Beltrán Márquez Sandoval, quien se desempeñaba como alcalde de Alto Beni durante el proceso de creación del área protegida, recuerda que los primeros cultivos se desarrollaron bajo el modelo de monocultivo, con suelos expuestos al sol y a la erosión provocada por las lluvias, factores que redujeron su fertilidad.
Ante ese escenario, los pobladores plantearon proteger alrededor de 39.000 hectáreas de bosque primario, con su biodiversidad y fuentes de agua.
“Dijeron a una sola voz: ‘alcalde, nosotros queremos proteger esa área’”, cuenta Márquez en el audiovisual.
Una decisión que protegió casi 40.000 hectáreas
La iniciativa se concretó el 23 de diciembre de 2022, cuando el municipio aprobó la Ley Municipal 140 para la creación del Parque y Área Natural de Manejo Integrado de Alto Beni. La norma estableció una superficie de 39.963 hectáreas: 27.186 bajo la categoría de parque municipal y 12.777 como área natural de manejo integrado.
El proceso tomó alrededor de un año y contó con el liderazgo del Gobierno Autónomo Municipal de Alto Beni y el protagonismo de las federaciones campesinas.

La protección del territorio respondió, principalmente, a la necesidad de conservar la biodiversidad y garantizar el agua para el consumo humano y las actividades productivas.
Márquez señaló entonces que la posibilidad de llevar agua potable a unos 12.000 habitantes fue una de las motivaciones para impulsar el área protegida.
El espacio comprende seis de los ocho distritos del municipio. De sus 169 comunidades, 20 se encuentran dentro del área protegida y otras 43 en su zona de influencia.
Producir sin destruir el bosque
La conservación también plantea un cambio en la forma de producir. Alto Beni es una de las principales regiones productoras de cacao del país y apuesta por los sistemas agroforestales, que permiten combinar cultivos agrícolas con árboles y vegetación nativa.
El cacao, el café, el plátano y los cítricos forman parte de estos sistemas, que buscan mantener la fertilidad de los suelos, proteger el agua y generar ingresos para las familias sin recurrir a la quema.
“Alto Beni es un suelo muy fértil y da para producir todo, pero el problema radica en que no hemos entendido cómo la naturaleza funciona”, explica Walter Yana, especialista en agroforestería.
Para él, es posible trabajar con el bosque e incluso dentro de él, siempre que la producción respete e imite los principios de la naturaleza.
La apuesta busca responder a amenazas como la deforestación, los incendios, la expansión agrícola y ganadera, además de la minería.
Los bosques cumplen funciones esenciales para la regulación del agua, la protección de los suelos y el almacenamiento de carbono, además de albergar una importante biodiversidad en la región andino-amazónica.
Un legado para las próximas generaciones
Para Brígida Tunqui, presidenta del Comité de Gestión del PANMI de Alto Beni, la riqueza del lugar se encuentra en detalles cotidianos que forman parte de la vida de sus habitantes.

“Somos bendecidos con la naturaleza, tenemos un aire puro y escuchar el cantar de los pájaros es lo más maravilloso que tenemos aquí, y tener agua dulce para consumir”, expresa.
El entonces concejal Gonzalo Marino Apaza también destaca que la defensa del territorio fortaleció a las comunidades y su compromiso con la producción agroecológica.
“Esta lucha para proteger nuestro modo de vida nos ha empoderado. Somos agroecológicos con orgullo, libres de minería y comprometidos con nuestros ríos y bosques. Gracias a esto, nuestros hijos heredarán naturaleza y oportunidades”, afirma.
Su mirada apunta a un futuro en el que las siguientes generaciones puedan disfrutar y proteger el entorno que hoy defienden.
“Me imagino que de aquí a unos años este va a ser un paraíso terrenal, un lugar que tal vez nuestros hijos y nietos puedan disfrutar y, por ende, seguir cuidando”, agrega.
La creación del PANMI de Alto Beni abrió un camino para que sus bosques sigan en pie, sus fuentes de agua conserven la vida y su biodiversidad perdure. Ahora, el desafío es mantener esa decisión en el tiempo y hacer efectiva la protección de un territorio que las comunidades quieren dejar como herencia a sus hijos y nietos.
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