Foto: UMSA.Foto: UMSA.

La Paz, 2 de abril de 2026 (ABI). – El día de Franco Loza Quisbert empieza a las 6:30 de la mañana. Se alista, sale de su casa y camina hasta la universidad. Le gusta la puntualidad. A las 8:00 en punto ya está en clases. Tiene 19 años, estudia Informática en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y, como él mismo dice, avanza “sin miedo y con perseverancia hasta el final”.

Eligió su carrera por vocación. Le apasiona la tecnología, la programación y todo lo que se puede crear a partir de ellas. “Hay una infinidad de cosas que podemos hacer”, afirma, convencido de que ese camino lo llevará a cumplir sus metas. Como cualquier estudiante, tiene materias difíciles, pero tiene claro que rendirse no es una opción. Perseverar es parte de su forma de ver la vida.

Franco es autista y hoy lo dice sin miedo. No siempre fue así, hubo un tiempo en el que le costaba hablar de su condición, en el que prefería callar. “Antes no podía decirlo. Me daba miedo”, recuerda, antes de detallar que ese proceso de aceptación no fue inmediato, pero marcó un antes y un después en su vida universitaria y personal. Hoy no solo se reconoce, sino que también busca que otros puedan hacerlo.

En la universidad construyó amistades —“hartas”, dice— y aprendió a desenvolverse en un entorno que, como reconoce, no siempre es sencillo. Su experiencia ha sido “media”, como él la define, con desafíos, pero también con aprendizajes. Si algo no le gusta, lo expresa. Cree en hacer las cosas correctamente, con firmeza y eso también forma parte de él dentro del aula.

En ese camino, hay un espacio en el que se siente cómodo, se trata del programa Tawa K’iklluq Wasi, una iniciativa de la UMSA que brinda apoyo a estudiantes con discapacidad. Para Franco, no es solo un programa, es un lugar de pertenencia.

“El Tawa es como mi casa. Ahí conocí a personas con distintas discapacidades y eso me ayudó a entender mejor la realidad. También me orientan sobre qué hacer cuando algo se me hace difícil, pero lo más importante es que ahí aprendí a perder el miedo, a decir quién soy realmente, poco a poco lo fui enfrentando y ahora tengo más confianza”, asegura Franco.

Un líder en el Tawa

Hoy, incluso empieza a perfilarse como un referente entre sus compañeros del Tawa. Le gusta liderar, participar, involucrarse. Y, sobre todo, avanzar, así lo confirma Ketty Arce, coordinadora de este programa dependiente de la carrera de Ciencias de la Educación de la Facultad de Humanidades.

“Franco es un estudiante que responde como cualquier otro en la universidad. Ha logrado adaptarse muy bien y dentro del Tawa vemos cómo día a día va asumiendo un rol de liderazgo. Sus compañeros lo toman en cuenta, participa activamente y demuestra que, más allá de cualquier condición, lo que destacan son sus capacidades”, indica Arce.

Detrás de ese proceso hay un trabajo sostenido. El programa Tawa K’iklluq Wasi fue creado para acompañar a estudiantes con discapacidad en su vida universitaria, con un enfoque no solo centrado en el acceso, sino en la permanencia y la conclusión de los estudios en igualdad de condiciones.

Arce explica que uno de los mayores desafíos no está únicamente en la infraestructura o en los recursos, sino en las barreras actitudinales, por eso, además del acompañamiento académico, el programa impulsa procesos de sensibilización y formación dirigidos a docentes, estudiantes y administrativos.

Actualmente, el Tawa acompaña a 39 estudiantes, aunque se estima que en la UMSA hay cerca de 400 estudiantes con discapacidad distribuidas en distintas carreras. Muchos de ellos aún no se acercan por miedo a ser señalados o incomprendidos, una realidad que el programa busca transformar a través del empoderamiento.

Franco hoy quiere ser más independiente que nunca. Detrás de ese paso hay años de acompañamiento, de paciencia y de un trabajo constante desde casa para que pueda desenvolverse como lo hace hoy. No ha sido fácil. En su familia, el miedo está presente, pero también la certeza de que soltar es parte del camino que construyeron con él. Porque la independencia no aparece de un día para otro, se forma, se guía y, sobre todo, se confía.

En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, la voz de Franco resume un mensaje que va más allá de su propia experiencia y que interpela a otros jóvenes y a sus familias: “No hay que tener miedo. Hay que vencerlo”. Él ya empezó a hacerlo. Y en ese camino, la universidad también está aprendiendo a cambiar, según un reporte de la UMSA.

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Foto: UMSA.

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