Brasilia, 16 de marzo de 2026.– La visita oficial del presidente boliviano, Rodrigo Paz Pereira, a Brasil dejó como eje central una señal política y económica: la relación bilateral debe centrarse en resultados concretos y no en disputas ideológicas. Así lo expresaron el mandatario boliviano y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, tras sostener una reunión en la que acordaron impulsar proyectos de integración energética, comercial y logística.

Durante el encuentro, Paz afirmó que ambos coincidieron desde el inicio en que la relación entre Bolivia y Brasil debe orientarse a generar crecimiento y oportunidades. “Los discursos no dan de comer”, señaló el mandatario boliviano al resumir el espíritu de la reunión, en la que —según explicó— se decidió priorizar una agenda de desarrollo económico por encima de debates ideológicos.

El presidente boliviano sostuvo que la cooperación con Brasil responde a la necesidad de dar respuestas concretas a los desafíos productivos y de integración regional. En ese sentido, subrayó que Bolivia busca abrirse al mundo con una visión pragmática, orientada al desarrollo, la producción y la generación de empleo.

Por su parte, Lula coincidió en que la integración sudamericana no debe entenderse como un proyecto ideológico, sino como una necesidad histórica frente a un contexto internacional cada vez más competitivo. “En un mundo donde los países compiten por mercados y recursos, ningún Estado de la región tendrá condiciones de prosperar aislado”, afirmó el mandatario brasileño.

La reunión bilateral concluyó con la firma de un acuerdo de cooperación estructurado en cinco ejes estratégicos, entre los que destaca la integración energética. Lula remarcó que Bolivia continúa siendo el principal proveedor de gas natural para Brasil, un suministro que consideró clave en un escenario global marcado por la volatilidad de los mercados energéticos.

El presidente brasileño también señaló que ambos gobiernos analizaron la posibilidad de ampliar las inversiones en el sector gasífero y aumentar los volúmenes de exportación hacia el mercado brasileño, aprovechando la infraestructura existente del gasoducto que conecta a ambos países.

“El gasoducto Bolivia–Brasil fue fundamental para el crecimiento de la industria brasileña y del sector hidrocarburífero boliviano. Hoy puede servir como base para una integración energética más amplia en el Cono Sur”, destacó Lula.

Otro de los temas abordados fue el acceso fluvial de Bolivia al Atlántico mediante la hidrovía Paraguay–Paraná. En ese marco, Brasil impulsa un acuerdo tripartito con Bolivia y Paraguay para mejorar la navegabilidad en esa ruta estratégica, mediante obras de dragado, señalización y balizamiento en el canal Tamengo, que conecta la laguna Cáceres con territorio brasileño.

Lula también valoró la reciente incorporación de Bolivia al Mercosur, al considerar que el ingreso del país andino fortalece la capacidad del bloque para enfrentar la inestabilidad del comercio internacional y ampliar la integración regional.

Para ambos mandatarios, la cooperación bilateral apunta a consolidar una agenda de integración basada en energía, infraestructura y comercio, con la mirada puesta en fortalecer la posición de Sudamérica en la economía global.

“La integración regional no es un proyecto ideológico, es una necesidad histórica”, concluyó Lula.
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