La Paz, 25 de marzo de 2026 (ABI).- Por más de 30 años, la ilusión de volver a un Mundial parecía un espejismo para Bolivia. Tras décadas de derrotas y frustraciones, la selección nacional consiguió lo que parecía imposible: meterse en la lucha por el repechaje rumbo a la Copa del Mundo de 2026 en México, Estados Unidos y Canadá.
El camino, sin embargo, estuvo lejos de ser fácil. Las eliminatorias comenzaron con un puñetazo de realidad: cuatro partidos, cuatro derrotas. Ni la altura de La Paz, que históricamente había sido una ventaja casi imbatible para los rivales, pudo salvar a La Verde de un inicio desesperanzador. Entre septiembre de 2023 y julio de 2024, bajo las órdenes primero de Gustavo Costas y luego de Antônio Carlos Zago, Bolivia sumó cinco derrotas y apenas una victoria. La selección se hundía en la novena posición, con el repechaje pareciendo un sueño imposible.
El cambio llegó con Óscar Villegas, un técnico que apostó a un nuevo timón: estrategias claras, gestión deportiva renovada y un recambio generacional que trajo sangre joven al equipo. La primera decisión fue cambiar de escenario: del Hernando Siles en La Paz al Estadio de Villa Ingenio en El Alto. Allí, Bolivia resurgió.
El renacer del equipo se reflejó en los resultados de la segunda vuelta. Bolivia inició su remontada con una goleada 4-0 frente a Venezuela, que marcó el inicio de un ciclo positivo. Le siguió un triunfo ajustado ante Colombia por 1-0 y dos empates importantes contra Paraguay y Uruguay. Con estas actuaciones, el equipo escaló posiciones hasta colocarse en el octavo lugar en la fecha 14, recuperando la confianza y la competitividad necesarias para pelear por el repechaje.

La remontada incluyó momentos históricos. Bolivia venció a Chile, su rival tradicional, tanto de local como de visitante, cortando una racha de más de 30 años sin triunfos fuera de casa. Con la ampliación de los cupos de clasificación sudamericana —seis directos y un repechaje— la selección aprovechó la oportunidad y aseguró el séptimo lugar tras vencer a Brasil por 1-0 en la última fecha de las eliminatorias, sumando 20 puntos y sellando su acceso a la repesca.

Ahora, La Verde está lista para enfrentar, este jueves desde las 18:00, a Surinam en Monterrey, en la primera llave del repechaje. De superarlo, Bolivia tendrá otra final ante Irak el 31 de marzo para obtener el último boleto hacia el Grupo I, donde Francia, Noruega y Senegal ya esperan.
Después de un camino que incluyó derrotas, cambios de técnico y un recambio generacional decisivo, Bolivia ha transformado dudas en expectativas. La Verde, más joven, sólida y con una identidad renovada, vuelve a mirar hacia un Mundial con posibilidades reales, buscando escribir un nuevo capítulo en la historia del fútbol nacional.
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