Jorgeli Gutiérrez y su pasión por las abejas.Jorgeli Gutiérrez y su pasión por las abejas.

Santa Cruz, 20 de octubre de 2026 (ABI).– A los 18 años, Jorgely Gutiérrez Jiménez decidió invertir Bs 3.000 de sus ahorros en la compra de 25 núcleos de abejas. Hoy, a sus 25 años, trabaja junto a su padre en el cuidado de unas 50 colmenas y en la elaboración de productos derivados de la miel en Porongo, Santa Cruz, en un emprendimiento que enfrenta uno de sus mayores desafíos: la caída de la producción apícola.

La joven, ingeniera agrónoma de profesión, comenzó a familiarizarse con las abejas durante su adolescencia, cuando acompañaba a su padre en las visitas a las colmenas. Lo que inicialmente era una actividad compartida en familia se convirtió, con el tiempo, en una apuesta productiva que combina conocimientos técnicos, trabajo rural y aprovechamiento de los recursos naturales.

El camino no estuvo exento de dificultades. Durante la temporada pasada, Jorgely y su familia obtuvieron aproximadamente 1.540 kilos de miel en tres cosechas. Este año, en cambio, lograron recolectar apenas 140 kilos en una cosecha, una disminución que representa un desafío para la economía familiar.

Según la joven apicultora, entre los factores que inciden en la reducción de la producción están las alteraciones climáticas, los efectos del fenómeno de El Niño, el uso de agroquímicos y la pérdida de vegetación a causa de la tala y el chaqueo.

Pese a este escenario, mantiene su apuesta por la actividad y la expectativa de recuperar parte de la producción durante los próximos meses.

La oportunidad de iniciar su propio proyecto surgió en 2019, cuando su padre le comentó que existía la posibilidad de adquirir núcleos de abejas, pero que necesitaba apoyo económico para cubrir la contraparte. Jorgely decidió utilizar sus ahorros y compró 25 núcleos, pequeñas unidades de una colonia que requieren cuidados y tiempo para desarrollarse y alcanzar una producción de miel.

Mientras aprendía sobre el manejo de las colmenas, también cursaba la carrera de Ingeniería Agronómica, formación que le permitió ampliar sus conocimientos sobre la producción agrícola y fortalecer su interés por la apicultura.

Con los años, el emprendimiento llegó a contar con alrededor de 80 colmenas. Actualmente, padre e hija trabajan en sociedad con unas 50 y ampliaron su oferta más allá de la miel.

Bajo el nombre de Abeja Miel, elaboran y comercializan productos como propóleo, jabones, cremas, jarabes y pastillas, además de miel. La diversificación les permite aprovechar distintos recursos de la colmena y ofrecer alternativas a los consumidores.

Una producción vinculada con la naturaleza de Porongo

Las colmenas están distribuidas en comunidades de Porongo, entre ellas Buena Vista Pedregosa, La Esmeralda, Portugués y Sombrerito. En estos lugares, la vegetación y los periodos de floración influyen en las características de la miel.

Jorgely destaca la producción obtenida durante la floración del achachairú y los cítricos, que da lugar a una miel de tonalidad ámbar y consistencia espesa.

La identidad local de sus productos también ha abierto oportunidades para promocionar la apicultura de Porongo fuera del municipio. La joven participó en distintas ferias productivas y viajó a Tarija para representar a la Asociación de Productores de Porongo.

Además, la Alcaldía de Porongo le facilitó un espacio en la plaza principal del municipio para comercializar sus productos durante los fines de semana y feriados. Este punto de venta le permite acercarse a los consumidores y dar a conocer la variedad de productos que se pueden elaborar a partir de la actividad apícola.

Para Jorgely, la apicultura representa una oportunidad para quienes buscan emprender desde el área rural y desarrollar actividades vinculadas con el cuidado del entorno natural.

Durante su etapa universitaria compartió aulas con alrededor de 50 estudiantes y fue la única de sus compañeros que se dedicó específicamente a esta actividad. Sin embargo, recuerda que algunos comenzaron a interesarse en la crianza de abejas al conocer sus posibilidades de desarrollo y su complementariedad con otros rubros productivos, como la agricultura y la ganadería.

La apicultura requiere atención permanente, conocimientos técnicos y condiciones ambientales que favorezcan el desarrollo de las colmenas. Por ello, la reducción de la cosecha de este año evidencia algunos de los desafíos que deben afrontar quienes dependen de esta actividad.

A sus 25 años, Jorgely ha convertido una experiencia familiar en un emprendimiento que reúne formación profesional, producción y elaboración de derivados. Aunque la cosecha actual está lejos de los resultados de la temporada pasada, continúa trabajando junto a su padre para mantener y fortalecer su proyecto en Porongo.

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