La Paz, 16 de septiembre de 2026 (ABI). – Con guantes, barbijos y bolsas al hombro, decenas de mujeres recorren a diario las calles de las principales ciudades de Bolivia buscando entre los residuos aquello que otros desechan. Para ellas, no se trata de basura, sino de sustento.
En ese contexto, el BancoSol y la Fundación para el Desarrollo Sostenible (FUNDES Bolivia) desarrollaron un proyecto que permite a 48 recolectoras, organizadas en asociaciones de base —16 en La Paz, 11 en Cochabamba y 21 en Santa Cruz—, acceder a materiales ya separados en las oficinas del banco.
“La basura de otros es el tesoro de la recicladora”, asegura Betzabe Tarqui Miranda, presidenta de la Asociación Esperanza con Altura, quien lleva 23 años en este oficio, señala una nota de prensa.
“Cada material, ropa, juguete, chatarra, papel, cartón, nylon, electrodoméstico, hasta zapato nos sirve porque le damos vida, y con eso mantenemos a nuestras familias”, añade.
Según datos de una línea base elaborada por FUNDES Bolivia, las recolectoras acceden a ingresos mensuales aproximados de Bs 1.247 mediante la recolección de residuos aprovechables de contenedores, calles, casas y restaurantes. Casi la mitad sostiene sola su hogar y está a cargo del cuidado de hijos u otros familiares.
Entre enero y julio de este año se recuperaron 10,63 toneladas de residuos reciclables como resultado de la instalación de basureros diferenciados para papel y plástico en 30 agencias y oficinas. Una campaña adicional de voluntariado sumó otras 1,9 toneladas y generó más de Bs 3.000 en ingresos netos para recolectoras de La Paz.
La iniciativa, además de incrementar los ingresos de las mujeres recolectoras, evita que tengan que recurrir a contenedores o basureros públicos, donde están expuestas a diferentes peligros.
Leonarda Chávez, conocida como “Chica Antigua”, es otra recolectora a quien le amputaron un dedo tras cortarse con la basura de un contenedor.
Dalia Quispe Molina, presidenta de la Asociación Ecorecicladoras, intenta evitar los basureros y busca “otras formas” de recolectar. “El tema de los contenedores me ha generado enfermedades y hasta me ha mordido un perro”, cuenta.
Paralelamente, como parte del proyecto, el 10 de julio se realizó en La Paz una jornada de formación gratuita dirigida a recolectoras de base.
“Nuestra Tierra está pidiendo auxilio”
La gestión de residuos se ha convertido en un desafío creciente. El informe What a Waste 3.0, del Banco Mundial, advierte que el planeta generó 2.600 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos en 2022, cifra que podría escalar hasta 3.900 millones hacia 2050.
Bolivia no es una excepción a esa tendencia. Según ONU-Hábitat, cada persona genera entre 0,48 y 0,56 kilos de residuos al día, lo que representa más de 8.000 toneladas diarias a nivel nacional. La mayoría termina en botaderos a cielo abierto y cerca del 84% de los municipios aún dispone sus residuos sin cumplir normas técnicas adecuadas.
“Lastimosamente, nuestra Tierra está pidiendo auxilio”, reflexiona Quispe Molina. “Desde el hogar tenemos que enseñar a separar y guardar las cosas que se puedan reciclar, y dejarlas en un punto de acopio o entregarlas a una hermana que recolecta, y siempre valorizar eso”, añade.
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