La Paz, 21 de octubre de 2026 (ABI).– La estabilidad económica, la recuperación del poder adquisitivo y la generación de condiciones para la producción y el empleo son fundamentales para proteger a las familias más vulnerables frente al aumento de los precios, coincidieron el director de la Fundación Jubileo, Juan Carlos Núñez, y el economista Carlos Aranda, investigador del Centro de Estudios Pópuli.
Ambos analistas abordaron los desafíos económicos de Bolivia durante el programa “Detrás de los Números”, difundido por la red ERBOL e impulsado por la Plataforma de la Sociedad Civil para la Incidencia Económica y Social.
Aranda explicó que la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) tiene efectos directos en la vida cotidiana de la población, debido a su relación con la capacidad productiva, la generación de servicios y los ingresos que las familias destinan a alimentación, salud y educación.
“La capacidad que tenemos para producir bienes es la capacidad que tenemos para ofrecer servicios de salud, educación, tiempo de ocio a las familias”, afirmó el economista.
El investigador advirtió que el estancamiento económico, sumado a la inflación registrada en los últimos años, afectó las condiciones de vida de los hogares. En ese contexto, señaló que alrededor de un millón de personas habrían ingresado a la pobreza durante el periodo analizado.
Ante esa situación, sostuvo que la recuperación económica requiere medidas orientadas a restablecer la estabilidad, impulsar la actividad productiva y generar empleo, con especial atención a los sectores de menores ingresos, que tienen menos posibilidades de afrontar el encarecimiento de los bienes y servicios.
Entre los factores que dificultan la recuperación, Aranda mencionó la incertidumbre cambiaria, el encarecimiento y la menor disponibilidad de insumos y bienes de capital importados, además de la conflictividad social.
Explicó que estas condiciones inciden en las decisiones de inversión y producción, mientras que la pérdida del poder adquisitivo limita el consumo y el movimiento comercial.
Por su parte, Núñez señaló que las decisiones económicas deben tomar en cuenta tanto los indicadores macroeconómicos como las necesidades cotidianas de las familias. En ese sentido, planteó la importancia de impulsar políticas públicas que dinamicen la economía y generen certidumbre para favorecer la circulación de recursos mediante el consumo, la inversión y la producción.
Los participantes también analizaron las medidas monetarias destinadas a contener la inflación. Aranda explicó que las políticas restrictivas pueden moderar las presiones sobre los precios, aunque también pueden limitar el acceso al crédito y reducir el dinamismo de la actividad económica.
Los analistas señalaron que el desafío consiste en avanzar hacia una recuperación económica sostenible que combine la estabilidad de los precios con mejores condiciones para la producción, el empleo y la protección de los ingresos de la población.
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