La Paz, 2 de julio de 2026 (ABI). – El gerente interventor de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas), Édgar Landívar Castedo, descartó cualquier contaminación en el agua que abastece a La Paz y aseguró que el sistema de potabilización y los controles permanentes impiden que un eventual agente contaminante llegue a la población.
La declaración surge después de que en redes sociales circularan versiones que relacionaban la muerte de gaviotas en inmediaciones de la represa de Hampaturi con una presunta contaminación.
“La contaminación que se ha hablado es imposible. Podemos garantizar al cien por ciento que el agua no está contaminada. El agua que consumimos de los grifos podemos tomarla directamente y no tenemos ningún problema. Es cien por ciento potable y apta para el consumo humano”, afirmó la autoridad en entrevista con ABI.

Como parte de la verificación realizada tras la difusión de esos videos, una inspección efectuada el sábado junto con autoridades originarias del ayllu Hampaturi permitió evidenciar cerca de una veintena de gaviotas muertas en los alrededores de la represa. Landívar aclaró que ninguna de las aves se encontraba dentro del embalse.
Los mallkus y jilakatas de la zona explicaron que la muerte de estas aves es un fenómeno recurrente durante el invierno debido a las bajas temperaturas y descartaron cualquier vínculo con una supuesta contaminación.

“La explicación es que murieron por hipotermia, prácticamente se congelaron. Eso ocurre todos los años”, señaló la autoridad.
El interventor añadió que el marka mallku de Hampaturi, Adrián Mamani Mamani, ratificó públicamente que las represas no presentan contaminación y aseguró que este año incluso se registró una menor cantidad de gaviotas muertas que en temporadas anteriores.

Otro elemento que, según Epsas, descarta una afectación al embalse es que los criaderos de truchas instalados dentro de la represa continúan operando con normalidad.
“Las truchas viven en el agua. Si hubiera contaminación, serían las primeras afectadas”, remarcó.
La autoridad también reveló que una comisión integrada por la diputada Helen Patricia Patiño Butrón, representantes de la Gobernación de La Paz, de la alcaldía y del Ministerio de Minería inspeccionó la zona sin encontrar indicios de contaminación. Espera que esa visita concluya con un informe oficial.





¿Puede llegar agua contaminada a la población?
Para explicar por qué considera imposible ese escenario, Landívar precisó que las represas únicamente almacenan el recurso hídrico y que este no ingresa de forma directa a la red de distribución.
El agua es transportada mediante tuberías de alta presión hasta las plantas de potabilización, donde recibe un proceso químico para ajustar el PH (potencial de hidrógeno, que mide la acidez o alcalinidad del agua), el sabor y otros parámetros establecidos por la normativa boliviana. Solo después de superar esas verificaciones es distribuida a la población.
El gerente de Epsas recordó que durante los bloqueos de caminos hubo amenazas de contaminar una represa e incluso de detonar explosivos para afectar el suministro. Según explicó, ese episodio evidenció el rol que cumplen las comunidades cercanas en la protección de la infraestructura, ya que el apu mallku de Tuni y el ayllu de Chuñabi coordinaron con la empresa el resguardo de las represas. “Son nuestros protectores”, resumió al referirse al trabajo que desarrollan los comunarios.
Incluso ante un escenario extremo, sostuvo que el sistema impediría que cualquier contaminante llegue a la red de distribución, ya que los técnicos analizan el líquido elemento cuando ingresa a la planta, durante el proceso de potabilización y antes de que sea incorporada a la red de distribución.




“De pronto alguien puede acercarse a una represa y echar algún químico, aquel líquido no llega a la población. Nosotros tenemos el filtro de la planta de potabilización y técnicos químicos que trabajan 24/7”, ejemplificó.
En ese marco, destacó que el laboratorio central de Epsas es el único del país acreditado por el Instituto Boliviano de Metrología (Ibmetro) bajo la norma ISO 17025 para realizar análisis de calidad.
La empresa cuenta con 24 parámetros acreditados para evaluar el recurso hídrico, una cantidad superior a la de cualquier otra entidad prestadora de servicios de agua y alcantarillado sanitario del país. La certificación, además, tiene reconocimiento internacional y permite realizar análisis con estándares aceptados a nivel mundial.
“Somos acreditados a nivel mundial. Pongamos como ejemplo a Canadá. Si ese país quiere hacer un análisis de su agua en nuestro laboratorio, nos la envía y nosotros lo hacemos sin problema”, añadió.
En esa línea, Landívar atribuyó las versiones difundidas en redes sociales a una campaña malintencionada con fines políticos. Recordó que meses atrás también circularon denuncias sobre una presunta contaminación en la represa de Incachaca y aseguró que los análisis efectuados entonces descartaron cualquier afectación a la calidad del agua distribuida por Epsas.
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