Maquinaria pesada fue trasladada a puntos de bloqueo par despejar las vías.Maquinaria pesada fue trasladada a puntos de bloqueo par despejar las vías.

La Paz, 20 de junio de 2026 (ABI).- Bolivia despertó bajo un panorama radicalmente distinto el sábado 20 de junio de 2026, tras la vigencia del Estado de Excepción decretado por el Gobierno nacional. La medida constitucional fue activada de madrugada tras 50 días de un prolongado cerco que mantuvo las rutas interdepartamentales completamente trancadas y a las principales ciudades sumidas en la asfixia logística. El saldo más trágico de este periodo de conflictividad extrema fue la muerte de al menos 14 personas en los puntos de bloqueo, la mayoría debido a la imposibilidad de recibir atención médica oportuna por el veto al transporte terrestre.

La madrugada del sábado marcó un quiebre en la crisis social con el despliegue inmediato de operativos conjuntos entre la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas. Amparados en el mandato del Estado de Excepción, los contingentes de las fuerzas del orden tomaron el control de los puntos estratégicos de las carreteras fundamentales y comenzaron a liberar las vías de forma progresiva, priorizando los accesos a los grandes centros urbanos del eje troncal.

La ciudad de El Alto, una de las regiones más golpeadas por la violencia y las medidas de presión, comenzó a recuperar la calma tras jornadas críticas que incluyeron el saqueo y la quema de la Subalcaldía del Distrito 8. Las estimaciones preliminares de la municipalidad alteña cifran los daños económicos en más de un millón de bolivianos, provocados por la pérdida irrecuperable de expedientes legales confidenciales, además del robo de procesadores informáticos y la destrucción de motocicletas comunales y equipos técnicos de topografía.

Durante las primeras horas de la mañana, el panorama en las calles alteñas cambió por completo cuando la maquinaria pesada procedió a retirar los promontorios de piedras, escombros y basura acumulada en el asfalto. El retorno de la transitabilidad fue recibido de manera positiva por los vecinos de la urbe, quienes salieron a las aceras y calles para aplaudir el paso de los uniformados, en una muestra de alivio colectivo ante el fin del aislamiento que paralizó sus actividades comerciales.

En la sede de gobierno los efectos del desbloqueo militar y policial se sintieron de forma inmediata en la cadena de suministros y el comercio de alimentos de primera necesidad. Los mercados de abasto populares, que lucieron desabastecidos y vacíos durante semanas, se reactivan de forma paulatina.
En el departamento de Cochabamba las principales vías de conexión interdepartamental también empezaron a registrar condiciones de circulación normal. Reportes periodísticos desde la zona confirmaron un fuerte resguardo institucional en la localidad de Parotani, escenario previo de duros enfrentamientos, mientras que el alcalde Manfred Reyes Villa instó públicamente a las fuerzas del orden a actuar “con la firmeza respectiva” para consolidar y sostener el restablecimiento definitivo de la transitabilidad en el territorio nacional.

Finalmente, el optimismo por la pacificación del libre tránsito se trasladó al resto de las regiones del norte y oriente del territorio nacional. En el departamento del Beni, los reportes de prensa locales señalaron que las gerencias viales aguardan el despeje total de la carretera hacia Santa Cruz para normalizar el flujo productivo, mientras que en el sector de La Apacheta, en la vital ruta La Paz–Oruro, la normalidad vial va imponiéndose bajo vigilancia militar. Así, el país y las carreteras vuelven a tener el rostro que tenían antes de los bloqueos.
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