La Paz, 19 de junio de 2026 (ABI).- El Gobierno nacional y la Central Obrera Boliviana (COB) suscribieron este viernes un acuerdo para la pacificación del país, tras reinstalar el diálogo en la Casa Grande del Pueblo, con el objetivo de encaminar soluciones a la conflictividad social y contribuir al levantamiento de las medidas de presión.

Durante su intervención, el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, llamó a la reconciliación entre gobernantes y gobernados, previo a la firma de un acuerdo alcanzado con el Gobierno en la mesa de diálogo instalada en la Casa Grande del Pueblo.
“Creemos que hemos llegado a un punto que el país estaba esperando. El país espera humo blanco de este cuarto intermedio que hemos levantado”, afirmó Argollo al término del encuentro. Explicó que, luego de analizar los puntos planteados por la organización sindical, se realizaron correcciones y se alcanzaron acuerdos, entre ellos el compromiso del ministro de Gobierno, Mario Antonio Oviedo, de coadyuvar en la liberación de las personas detenidas durante las movilizaciones.
El dirigente informó, además, que se conformarán comisiones de trabajo y que desde el miércoles se instalarán mesas sectoriales para atender las demandas de los distintos sectores afiliados a la COB. “Tiene que existir una reconciliación entre los gobernantes y gobernados. Tenemos que empezar a limar nuestras diferencias y construir un país con consensos y con participación de los trabajadores en las decisiones estructurales”, sostuvo.
En su intervención, el presidente Rodrigo Paz ponderó que el diálogo haya sido el camino que prevaleció en este conflicto y la opción que debe asumirse para la resolución de cualquier demanda.
“A veces el diálogo cuesta más, es difícil de entender, es difícil de interpretar, pero si llegamos a un punto de encuentro, el diálogo es más fuerte que la propia fuerza. No sobreviven los más fuertes, sobreviven los que se saben adaptar”, sostuvo.

En ese sentido, el mandatario habló de la necesidad de que existan cambios para que el Estado Plurinacional y sus organizaciones sobrevivan y formen parte del ciclo de transformación mediante el diálogo y la nueva etapa que se busca construir.
Consideró, además, que los 50 días de bloqueo fueron “duros” para el país, pese a que existieron organizaciones sociales con reivindicaciones legítimas, diferenciándolas de quienes, según dijo, “intentaron infiltrarse políticamente”.
“Me quedo con esas organizaciones sociales (legítimas), me quedo con esa Central Obrera que reivindica un futuro, porque nuestro debate no es el pasado, es el futuro, y eso es lo que tenemos que construir: un futuro que genere reconciliación, un futuro que genere soberanía”, añadió.
Durante los 50 días, las medidas de presión con bloqueo de caminos ocasionaron cuantiosas pérdidas económicas en diferentes sectores del país, además de afectar al transporte, a pacientes que requerían atención médica, al abastecimiento de medicamentos y a las exportaciones, entre otras actividades.

