Beni, 27 de julio de 2026 (ABI).- Nadie lo esperaba. Entre decenas de jinetes y caballos que avanzaban por las calles de Loreto, en el Beni, durante la tradicional cabalgata ganadera, apareció uno cubierto con plumas azules, un pecho amarillo y una larga cola del mismo color. Los niños corrieron detrás de él, los adultos levantaron el celular para fotografiarlo y una pregunta comenzó a repetirse en la plaza y, en los últimos días, también en las redes sociales, donde un video del desfile despertó la curiosidad de numerosos usuarios: ¿por qué un caballo estaba disfrazado de paraba barba azul?
La respuesta conduce a una historia poco conocida. El personaje que volvió a robarse las miradas durante la cabalgata del 28 de junio de este año, una tradición que recuerda desde hace 344 años la llegada del primer ganado vacuno a los llanos de Moxos, no nació con esa celebración. Tiene apenas dos años de vida y surgió para transmitir un mensaje que hasta hace poco parecía improbable: la ganadería y la conservación de la naturaleza pueden avanzar por el mismo camino.
La historia comenzó en 2024, cuando el ingeniero Edson López Zambrana, coordinador del programa de ganadería ecosostenible de la Asociación Armonía, recibió una invitación para participar en la cabalgata de la tradicional fiesta de Santa Ana del Yacuma.
Mientras la mayoría de las delegaciones preparaba sus mejores caballos con los aperos y adornos tradicionales de estas cabalgatas benianas, López buscaba una forma distinta de presentarse.
“Nosotros teníamos que ser diferentes”, recordó en entrevista con ABI.
La idea apareció casi de inmediato. Si el trabajo cotidiano de Armonía consiste en demostrar que la producción ganadera puede convivir con la conservación de la fauna silvestre, el mejor escenario para transmitir ese mensaje era precisamente una cabalgata.
Pero no quería hacerlo con un discurso. Quería que el propio caballo hablara por sí solo. Pensó entonces en la paraba barba azul, el ave más emblemática del Beni y una especie endémica de los llanos de Moxos, catalogada desde 1996 y ratificada en la edición 2026 del Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia como en peligro crítico de extinción.


La paraba barba azul es una especie endémica de los llanos de Moxos y uno de los principales símbolos de conservación del departamento del Beni. | Fotos: Asociación Armonía.
La sorpresa que nadie conocía
La propuesta tomó forma junto con su esposa, Sindy Leigue, amante de los animales y responsable del diseño del traje.
Durante semanas elaboró los patrones, confeccionó la máscara con el rostro de la paraba y armó, una a una, las plumas sintéticas que cubrieron la crin del caballo. El resultado era llamativo, aunque el objetivo iba mucho más allá de la estética.
“La idea no era solo mostrar una paraba, sino llevar un mensaje. Nosotros podemos producir carne, leche y queso, generar empleo y movimiento económico, y al mismo tiempo conservar la naturaleza. No es un sueño, se puede hacer”, explico López.
Ni siquiera sus compañeros de Armonía conocían el proyecto. Solo sabían que participarían en la cabalgata. Cuando López apareció montando a Garza, el primer caballo que dio vida al personaje, la sorpresa fue total.


Sindy Leigue, esposa de Edson López, confeccionó el traje, desde los patrones y la máscara hasta el armado del plumaje sintético. | Foto: Cortesía Edson López.
Los niños corrieron detrás del animal. Los adultos salieron a los balcones para verlo pasar. Muchos comenzaron a señalarlo mientras repetían espontáneamente: «¡La barba azul!».
“No había ni que explicarles. Todos lo identificaban y querían fotografiarse con él», recordó.
El impacto también alcanzó a los propios ganaderos. Los organizadores le cedieron un espacio para explicar el significado del personaje y el trabajo que desarrollaba Armonía con una propuesta distinta de producción pecuaria.
Aquella primera aparición terminó con otro reconocimiento inesperado: la delegación obtuvo el primer lugar de la cabalgata.


Delante de otras delegaciones con caballos adornados según la tradición beniana, Edson López desfila con el primer ‘caballo paraba’ durante la cabalgata de Santa Ana del Yacuma, en 2024. | Foto: Cortesía Edson López.
Una tradición de siglos con un símbolo nuevo
Desde entonces, el ‘caballo paraba’ comenzó a abrirse paso en otras cabalgatas del Beni.
Este año volvió a captar la atención durante la celebración del Día de la Tradición Ganadera en Loreto, considerada la cuna de la ganadería beniana.
Cada 28 de junio, este municipio recuerda la llegada del primer hato de ganado vacuno, introducido en 1682 por los misioneros jesuitas Pedro Marbán y Cipriano Barace, un episodio que marcó el nacimiento de la actividad ganadera en los llanos de Moxos.
A diferencia del primer traje presentado en 2024, el diseño actual incorporó nuevos detalles, entre ellos una larga cola azul que completa la figura del ave.

El personaje desfiló esta vez sobre Pinto, uno de los caballos que hoy representa a la paraba barba azul. En otras presentaciones también participó Tibibi, otro ejemplar de aproximadamente siete años.
El traje tampoco fue improvisado. Cada detalle fue pensado para que el animal pudiera caminar con comodidad. La máscara no limita la respiración ni reduce su campo visual, el traje no le ajusta el cuerpo y le permite desplazarse con normalidad durante la cabalgata, una condición indispensable para participar en un desfile de estas características.
Según López, el caballo está acostumbrado al contacto con las personas y participa en el desfile sin sufrir molestias.

Cuando la ganadería protege a la paraba
Detrás del colorido personaje existe una historia de conservación que comenzó mucho antes del desfile.
La Asociación Armonía trabaja desde hace 29 años en Bolivia y hace dos décadas desarrolla acciones en el Beni para proteger a la paraba barba azul.
Hace siete años creó su programa de ganadería ecosostenible, una iniciativa que busca demostrar que la producción pecuaria puede convertirse también en una aliada de la biodiversidad.
Ese trabajo se desarrolla en la Reserva Barba Azul, ubicada en Santa Ana del Yacuma, y en la Reserva Natural Laney Rickman, en el municipio de Loreto.
Ambas áreas resguardan uno de los hábitats más importantes de la especie.

Allí la organización protege las islas de bosque donde la paraba encuentra refugio, conserva palmeras de motacú y totaí, impulsa un programa de cajas nido para favorecer su reproducción y aplica sistemas de pastoreo rotativo que mantienen el paisaje natural.
Para Huáscar Morales, coordinador del programa de conservación de la paraba barba azul, el objetivo consiste en demostrar que una buena gestión del paisaje beneficia tanto a la fauna como a la producción ganadera.
“Si se hace un buen manejo del paisaje, las dos cosas pueden subsistir”, explicó.
Un cambio de mirada
Cuando Armonía comenzó su trabajo en la región, la situación de la paraba barba azul era muy distinta. Muchas personas capturaban ejemplares para venderlos o mantenerlos como mascotas. Con el paso de los años, esa percepción empezó a transformarse.
Hoy son los propios propietarios quienes alertan cuando descubren un nido, permiten el ingreso de los equipos de monitoreo y colaboran con la protección de las aves.
“Ahora la gente se siente orgullosa de tener esta paraba”, afirmó López.


Ganaderos monitorean el hato en pastizales nativos como parte del modelo de ganadería sostenible que impulsa la Asociación Armonía en el Beni. | Fotos: Asociación Armonía.
El cambio también alcanzó a los ganaderos. Hace cinco años Armonía impulsó, junto con la Federación de Ganaderos del Beni (Fegabeni), la Alianza Eco-Ganadera, integrada por productores que promueven prácticas sostenibles con la mirada puesta en una carne diferenciada, obtenida en pastos naturales y con potencial para llegar a mercados más exigentes.
La experiencia incluso demostró beneficios para otras especies. Según Morales, el ganado mantiene el pasto a una altura adecuada para que aves migratorias procedentes de Norteamérica puedan descender, alimentarse y continuar su recorrido hacia el sur del continente.
Sin ese manejo, explica, el pasto crecería demasiado y dificultaría el descanso y la alimentación de estas especies durante su largo viaje.
El caballo que cambió la conversación
López nunca imaginó que aquella idea concebida junto con su esposa terminaría convirtiéndose en uno de los personajes más esperados de las cabalgatas benianas.
Lo que nació como una estrategia para llamar la atención se transformó en un símbolo capaz de abrir conversaciones sobre conservación en un espacio históricamente asociado a la producción ganadera.

Lejos de romper con la tradición, el ‘caballo paraba’ encontró un lugar dentro de ella. Después de desfilar en Santa Ana del Yacuma y en Loreto, el personaje ya tiene una nueva cita.
La Federación de Ganaderos del Beni invitó nuevamente a Armonía a participar en la cabalgata por el Día del Ganadero Beniano, prevista para agosto en Trinidad.
López promete llegar con una sorpresa. El ‘caballo paraba’ no cabalgará solo. Junto a él aparecerá otro personaje inspirado en una especie de la fauna beniana, cuyo nombre todavía permanece en reserva.
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