La Paz, 20 de julio de 2026 (ABI).- Tres hombres, una virgen de madera y una camioneta destartalada vuelven a las salas de cine. Después de tres décadas en copias desgastadas por el paso del tiempo, el clásico boliviano Cuestión de fe se reestrenará este 6 de agosto con un aspecto rejuvenecido que recupera la nitidez y los colores originales gracias a su restauración en formato 4K y sonido 5.1.
Para el director boliviano Marcos Loayza, el retorno de su ópera prima representa mucho más que la celebración de sus 30 años. También es la oportunidad de reencontrarse con quienes la vieron en su estreno y de descubrir cómo reaccionarán las nuevas generaciones que nunca tuvieron la oportunidad de verla en una sala de cine.
“Estamos muy contentos y expectantes por el reencuentro con la gente que la vio hace muchos años y con los jóvenes que todavía no han tenido acceso a la película”, afirmó Loayza en entrevista con ABI.

Antes de su llegada a la cartelera nacional, la cinta tendrá una función especial el 28 de julio en el Multicine, donde se espera reunir al elenco, al equipo técnico y a quienes formaron parte de una producción que marcó un hito para el cine boliviano.
Un hito
Para el cineasta, esta nueva exhibición es una forma de agradecer el respaldo que recibió la obra desde 1995. También busca devolver al público una historia que marcó al cine nacional y preservarla para las futuras generaciones.
“Todo el apoyo que recibió de la gente de Bolivia y del extranjero hacía necesario devolver aquello. Queremos ofrecer la posibilidad de verla en calidad 4K y preservar la obra como un patrimonio del cine nacional”, expresó.
La restauración también permitió recuperar detalles que el tiempo había difuminado. Colores, paisajes y locaciones vuelven a mostrarse con una claridad que sorprendió incluso al propio director.


Ese renovado recorrido lleva nuevamente a la pantalla a Domingo y Pepelucho, dos artesanos santeros, y a Joaquín, un chofer apostador, quienes emprenden un accidentado viaje a bordo de La Ramona para trasladar una virgen de madera desde la ciudad de La Paz hasta San Mateo, una localidad yungueña ficticia.
Ni la virgen se libró de las bromas y de la ocurrencia de unos personajes que parece nacieron para cumplir estos roles. Como telón de fondo, está una sociedad religiosa y
Lo que comienza como un encargo termina por convertirse en una historia sobre la amistad, la tolerancia y las contradicciones de la identidad boliviana.
La nueva copia también despertó recuerdos. Entre ellos aparecen los fallecidos David Santalla y Toto Aparicio, quien interpretó al recordado ‘Sapo’ Estívariz, además de las más de 300 personas que participaron en el rodaje.

“Nos sorprendió la cantidad de detalles que se habían perdido en la memoria. Detalles de la imagen, de las cosas, de las locaciones”, recordó.
Tres décadas después, Loayza sostiene que la historia mantiene intacta su capacidad de conectar con el público. Recuerda que en su estreno despertó un intenso debate por su lenguaje cercano a la gente, aunque el paso del tiempo permitió descubrir nuevos significados.
Para el director, la cinta defiende la identidad nacional, pero también propone una reflexión sobre la convivencia. “En el fondo habla de la tolerancia y de la democracia. De cómo vernos como personas de carne y hueso”, afirmó.
“Tiene un ángel porque la gente sale contenta de verla. Si bien es muy localista, de personajes muy bolivianos, posee un humor universal”, agregó



El realizador admite que desconoce cómo reaccionarán quienes la verán por primera vez, aunque confía en que la historia conserva la misma capacidad para emocionar y divertir.
“Creo que la película envejeció muy bien. Sigue muy entretenida. Vale la pena volver a verla y, para los jóvenes, descubrirla por primera vez. Se van a divertir”, concluyó.
La película en sí es una apuesta por el cine nacional. Por creer que hay historias propias, y que no pueden replicarse en ninguna otra parte del mundo… al final de cuentas, hacer cine nacional es cuestión de fe.

