La Paz, 17 de febrero de 2026 (Agencias y ABI). – La crisis política en Perú alcanzó este martes un nuevo punto crítico con la destitución del presidente interino José Jerí, convirtiéndose en el séptimo mandatario del país desde 2016 y el cuarto removido del cargo desde 2021.
La decisión fue adoptada por el Congreso de la República del Perú, en un contexto marcado por la permanente confrontación entre un Parlamento con amplio poder y un Ejecutivo debilitado, una dinámica que se mantiene desde hace casi una década.
Jerí había asumido la presidencia interina el 10 de octubre de 2025, tras la destitución de Dina Boluarte, y permaneció poco más de cuatro meses en el cargo. Su salida confirma un patrón de inestabilidad que ha convertido a la presidencia peruana en un cargo de alto riesgo: de los siete mandatarios que gobernaron el país desde 2016, solo uno logró completar su mandato.
La crisis comenzó tras las elecciones de 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski llegó al poder sin respaldo mayoritario en el Congreso, dominado entonces por el fujimorismo. Presionado por escándalos de corrupción vinculados al caso Odebrecht, Kuczynski renunció en marzo de 2018, tras apenas 20 meses de gobierno.
Su sucesor, Martín Vizcarra, fue destituido en noviembre de 2020 por “incapacidad moral permanente”, una figura constitucional ampliamente cuestionada. La caída de Vizcarra dio paso a uno de los episodios más breves de la historia política peruana: Manuel Merino gobernó solo cinco días, antes de renunciar por protestas que dejaron dos muertos.
La única excepción en este ciclo fue Francisco Sagasti, quien asumió como presidente de transición y completó un mandato de ocho meses hasta julio de 2021, logrando cierta estabilidad institucional.
Sin embargo, la crisis se reactivó con la destitución de Pedro Castillo en diciembre de 2022, luego de que intentara disolver el Congreso y gobernar por decreto. Su salida provocó protestas masivas que dejaron cerca de medio centenar de fallecidos.
Castillo fue reemplazado por su vicepresidenta, Dina Boluarte, la única mujer que ocupó la presidencia del Perú, quien fue destituida en octubre de 2025 en medio de fuertes movilizaciones por la inseguridad y el aumento de la violencia criminal.
Con la caída de José Jerí, Perú consolida un récord regional de inestabilidad política, reflejando una profunda crisis de gobernabilidad que sigue sin encontrar una salida institucional duradera y mantiene en vilo a la población y a la comunidad internacional.
