Las Cholitas Escaladoras avanzan por la cordillera con sus polleras tradicionales, una imagen que representa su vínculo con la montaña y su identidad. | Foto: Cholitas Escaladoras.

La Paz, 12 de agosto de 2026 (ABI).- “Dicen que las juventudes son el futuro, pero como jóvenes indígenas, llevamos generaciones construyéndolo”, dice Estrella Gonzales Magueño, integrante de las Cholitas Escaladoras, una frase que cobra sentido en la historia de un colectivo que comenzó a abrirse camino en la alta montaña y que este año convirtió esa experiencia en Khunu, un emprendimiento turístico que reúne juventud, experiencia e identidad alrededor de la cordillera.

Las Cholitas Escaladoras desafían las paredes de hielo de la cordillera con su indumentaria tradicional.

La afirmación de Estrella llega con fuerza este miércoles, cuando se conmemora el Día Internacional de la Juventud, una fecha que Naciones Unidas estableció para llamar la atención sobre los desafíos de las nuevas generaciones y reconocer su participación como actores de la sociedad actual.

En el caso de las Cholitas Escaladoras, esa participación tiene la forma de una pollera sobre el hielo, de mujeres que decidieron entrar en un espacio que durante años estuvo dominado por hombres y de una iniciativa empresarial que nació de una historia que no comenzó con un plan de negocios, sino con la curiosidad de saber por qué tantas personas querían llegar a la cima.

Una generación que no parte de cero

Las integrantes del colectivo comenzaron su vínculo con la alta montaña desde distintos oficios. Algunas llegaron como cocineras o personal de apoyo en expediciones, en tareas indispensables, pero poco visibles dentro del montañismo.

La curiosidad pudo más que los prejuicios. Querían subir y comprobar hasta dónde podían llegar. Desde 2015 comenzaron a escalar y aquella decisión abrió un camino que las llevó a conquistar cumbres en Bolivia y fuera del país, siempre con su vestimenta tradicional.

“Fui de la cocina a la cima”, recordó Dora Margueño Machaca, una de las pioneras del colectivo, al resumir una trayectoria que pasó de las ollas al alpinismo técnico y a expediciones internacionales.

Pero la historia no se sostiene en una sola generación. Las madres y mujeres mayores forman parte de los conocimientos que acompañan al colectivo, mientras las nuevas integrantes incorporan otras herramientas y buscan nuevas maneras de proyectar esa experiencia.

A ese entramado familiar y técnico se suma Agustín Gonzales Mamani, esposo de Dora y padre de Estrella y Ana Lía, conocido como ‘El Hombre de las Nieves’. Referente del montañismo boliviano, cuenta con décadas de experiencia en expediciones y logística de alta montaña y recibió formación internacional en Chamonix, Francia, donde obtuvo la certificación de la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña.

Cuando la experiencia se convierte en una oportunidad

Ese recorrido encontró una nueva forma de continuar en abril de este año, con el lanzamiento oficial de Khunu, palabra aymara que significa nieve.

El emprendimiento lleva la experiencia de las escaladoras hacia el turismo mediante una ruta de dos días que comienza en La Paz y continúa hacia Zongo, con contacto con comunidades aymaras, ofrendas a los Achachilas, cocina en fogón, trekking y escalada en hielo.

La propuesta no ofrece solamente una ruta por la cordillera. Busca que quienes lleguen conozcan la historia de las mujeres que hicieron de la montaña parte de su vida y de su identidad.

Así, un emprendimiento joven se construye sobre una experiencia que tiene más de una década y sobre conocimientos que pasan de una generación a otra.

Para Estrella, hablar de juventud no se limita a las cifras.

Estrella Gonzales Magueño.

“Soy aymara, soy joven y llevo conmigo identidad, sabiduría y dignidad”, afirma.

Desde esa identidad, plantea que las juventudes indígenas también cumplen un papel en la preservación de las lenguas, el cuidado de los territorios y el fortalecimiento de sus comunidades.

“En toda Bolivia, juventudes indígenas preservamos nuestras lenguas, cuidamos nuestros territorios, fortalecemos nuestras comunidades y creamos soluciones para el cambio”, sostiene.

La historia de las Cholitas Escaladoras permite mirar el Día Internacional de la Juventud desde otro lugar. No como una fecha que habla únicamente de quienes empiezan, sino de quienes reciben una historia, la transforman y la proyectan.

Khunu es joven. Fue lanzado en abril de 2026. Pero las montañas que forman parte de su propuesta, los conocimientos de las madres, la experiencia de sus integrantes y las décadas de trayectoria de quienes acompañaron el camino comenzaron mucho antes.

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