Chuquisaca, 6 de julio de 2026 (ABI). – Las aguas cristalinas de las nacientes del río Parapetí, una de las joyas del extenso Chaco boliviano, recibieron a un visitante poco común. Un jukumari descendió hasta el cauce, se refrescó durante varios minutos y luego retomó su camino entre el bosque. La escena quedó registrada por cámaras trampa instaladas por la Fundación Natura Bolivia, que este lunes publicó los videos en sus redes sociales como una muestra del valor que conserva este ecosistema para la fauna silvestre.
El registro va más allá de una postal llamativa. Para la organización, la presencia del oso andino refleja que los bosques de la cuenca alta del Parapetí todavía ofrecen alimento, agua y refugio para una de las especies más emblemáticas de los Andes tropicales.
“Su presencia es una señal de esperanza”, señaló la fundación al difundir las imágenes, en las que el animal aparece moviéndose con tranquilidad en un entorno poco intervenido.
El jukumari (Tremarctos ornatus) figura como vulnerable en el Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia 2026, categoría que mantiene desde la primera edición publicada en 1996.

De acuerdo con esa evaluación, el mamífero depende de bosques que le proporcionan alimento y protección. La pérdida y degradación del hábitat continúan como la principal amenaza para su supervivencia, junto con la cacería por represalia, el cambio climático y el tráfico ilegal.
El río Parapetí constituye una de las principales fuentes de agua del Chaco boliviano. Nace en los bosques montañosos de Chuquisaca y atraviesa municipios como Monteagudo, Huacareta, Villa Vaca Guzmán, Camiri y el territorio indígena Charagua Iyambae antes de formar los bañados del Isoso, en Santa Cruz.

La conservación de estas cabeceras no solo garantiza agua para comunidades campesinas, indígenas y centros urbanos. También asegura la supervivencia de especies que dependen de estos ambientes.
La Fundación Natura sostiene desde hace varios años que el jukumari cumple un papel esencial en ese equilibrio natural. Su dieta, compuesta principalmente por frutos y plantas, convierte al oso en un importante dispersor de semillas, capaz de regenerar el bosque que protege los suelos y favorece la infiltración del agua.
Por esa razón lo define como uno de los “guardianes del agua”, ya que la salud de los bosques donde habita está estrechamente ligada a la conservación de las fuentes hídricas.
El propio Libro Rojo recoge investigaciones impulsadas por Fundación Natura en la región de Monteagudo y destaca la necesidad de ampliar el monitoreo de las poblaciones de jukumari dentro y fuera de las áreas protegidas.
Los videos difundidos este lunes muestran una escena poco frecuente, pero también transmiten un mensaje más amplio: mientras el jukumari continúe encontrando refugio en las nacientes del río Parapetí, ese paisaje seguirá conservando las condiciones que sostienen la biodiversidad y las fuentes de agua de una amplia región del país.
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