Monterrey, 26 de marzo de 2026 (ABI). – Lo que parecía imposible se volvió realidad. Bolivia vivió este jueves una jornada de fútbol inolvidable: remontó un gol en contra y venció 2-1 a Surinam en el estadio BBVA, dejando la ilusión de llegar al Mundial de 2026 más viva que nunca. La Verde mostró garra, corazón y talento hasta el último minuto, y cada intervención, pase o remate se convirtió en un acto de heroísmo colectivo.
Desde el inicio, Surinam presionó con intensidad y verticalidad. Bolivia buscó el control del balón, moviéndose de un lado a otro, intentando encontrar espacios para vulnerar la defensa rival mientras Viscarra se erigía como muro infranqueable. Sin embargo, al minuto 48 un saque de esquina mal defendido permitió a Van Gelderen abrir el marcador para Surinam, y la Verde cayó atrás obligada a remontar. El estadio contuvo la respiración, los hinchas se aferraron a cada balón y los jugadores entendieron que cada segundo contaba.
La respuesta llegó con paciencia y fútbol. Ramiro Vaca, Miguel Terceros y Gabriel Villamil tejieron el juego ofensivo mientras Medina y Haquín lideraban la defensa. Bolivia mantuvo la calma y el control del balón, moviéndose con precisión, buscando romper el cerrojo de Surinam. Al minuto 71, Moisés Paniagua recibió un rebote dentro del área y con frialdad disparó junto al palo derecho, igualando el partido. El grito de gol se escuchó en todo Monterrey: el estadio explotó y los sueños del país renacieron.


Solo siete minutos después, Bolivia logró la remontada definitiva. Godoy fue derribado dentro del área y el árbitro no dudó en sancionar penal. Miguel Terceros tomó el balón, disparó al lado opuesto del arquero y convirtió el segundo gol. La Verde pasó a liderar 2-1 y el estallido de alegría fue total. Los jugadores se abrazaron, los hinchas saltaron y todo el país vibró con cada segundo restante del encuentro.
Pero la victoria no llegó sin drama. Surinam no bajó los brazos y presionó hasta el último instante. Kerk se convirtió en el atacante más incisivo, y cada centro y cada remate ponía a prueba la defensa boliviana. Viscarra respondió con intervenciones clave, y Godoy, Paniagua y Villamil corrieron hasta la extenuación para mantener el balón lejos de su arco. El árbitro decretó un alargue de diez minutos, y la tensión se volvió insoportable: faltas, córners y contraataques mantenían a los hinchas al borde de sus asientos.

A lo largo de la segunda mitad, Bolivia mostró paciencia y control. El equipo no se desesperó ante las interrupciones de Surinam, mantuvo el balón, intercambió pases precisos y buscó la mejor opción para generar peligro. Cada entrada, cada centro, cada remate fue una lucha por mantener viva la esperanza. La defensa se mostró sólida y los mediocampistas cumplieron un rol clave para contener los avances del rival, permitiendo que Bolivia consolidara su remontada y asegurara la victoria.
La remontada no solo refleja la capacidad táctica de Óscar Villegas y su cuerpo técnico, sino también la garra y la convicción de un grupo de jugadores que soñó con hacer historia. Con esta victoria, Bolivia se acerca al partido decisivo ante Irak, que definirá su pase definitivo al Mundial el martes 31 de marzo a las 23:00.
El país celebra, la ilusión sigue viva y La Verde demuestra que, cuando se juega con corazón y estrategia, los sueños más grandes pueden mantenerse hasta el último minuto.
///ACS///

