La Paz, 27 de marzo de 2026 (ABI). – En una escena ocurrida lejos de las cámaras del partido, pero que quedó grabada como uno de los momentos más conmovedores de la noche del jueves, en el vestuario de la Selección boliviana, en Monterrey, México, los jugadores de la Verde escucharon atentos una voz que emergía desde un teléfono celular puesto en altavoz. Era el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz.
El dispositivo pertenecía al titular de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Fernando Costa, quien acercó el mensaje al plantel en un instante de introspección tras el partido, aún con la intensidad del juego latiendo en el ambiente.
“¡Qué grandeza, qué grandeza, Selección!”, exclamó Paz al inicio de una alocución cargada de emoción, que luego compartió en sus redes sociales. Del otro lado, en silencio respetuoso, el plantel y el cuerpo técnico —encabezado por Óscar Villegas— asimilaban el peso de una victoria que ya se percibe como un punto de inflexión.
Bolivia vivió una jornada vibrante con el triunfo de la Verde en el repechaje ante Surinam, donde sorprendió con un 2-1 que quedará en la memoria reciente. Los goles de Moisés Paniagua y Miguel Terceros sellaron una actuación que combinó carácter, orden y determinación bajo la conducción de Villegas.
Lejos de la formalidad, el mandatario habló como un boliviano más a los jugadores y resaltó la entrega dentro del campo. “Son lo que todo niño espera de su vida… ustedes han expresado esa pasión hoy día”, afirmó, en alusión al esfuerzo y la convicción exhibidos ante Surinam.
El mensaje también subrayó la capacidad del equipo para sobreponerse a la adversidad y desafiar todo pronóstico negativo. “Se supieron reponer, se supieron construir, entendieron los momentos”, destacó Paz, quien remarcó que ese temple no solo definió el resultado, sino que proyecta una señal más amplia: la posibilidad de levantarse también como país.
Uno de los pasajes más emotivos llegó cuando evocó las lágrimas de los jugadores durante la entonación del Himno Nacional, interpretado con profundo civismo antes del inicio del encuentro. “Ahí entendí que iban a dejar todo por la Verde, todo por la patria”, sostuvo.
La respuesta fue inmediata. Desde el vestuario, como un eco de unidad, la voz colectiva del equipo irrumpió con un grito que condensó el momento: “¡Viva Bolivia!”.
Con este resultado, la Verde mantiene viva la ilusión de alcanzar la Copa del Mundo y se alista para enfrentar a Irak el próximo martes, en un duelo decisivo que definirá el pase al Mundial que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México.
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