La Paz, 20 de marzo de 2026 (ABI). – El exjefe antidroga Maximiliano Dávila, de 62 años, fue condenado a 25 años de prisión por su participación en una conspiración para importar cocaína y por un delito relacionado con armas de fuego, informaron el fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, y el administrador de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole.
Según el reporte de la Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, Dávila, exdirector de la principal agencia de interdicción antidrogas de Bolivia, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), fue extraditado a Estados Unidos desde Bolivia en diciembre de 2024. Fue declarado culpable el 23 de octubre de 2025, tras un juicio con jurado de una semana ante la jueza federal de distrito Denise L. Cote, quien impuso la sentencia el jueves.
Clayton señaló que Dávila “ejercía un poder extraordinario” como principal funcionario antidrogas de Bolivia y decidió abusar de ese poder para apoyar precisamente a los narcotraficantes que había jurado investigar, “todo con el fin de enviar grandes cantidades de cocaína a Nueva York”.
“Ahora, debido a su corrupción y a su descarado intento de inundar nuestras calles con cocaína, pasará 25 años en una prisión federal. Nuestra oficina, junto con nuestros socios de la División de Operaciones Especiales de la DEA, continuará desmantelando la narcocorrupción de alto nivel en todo el mundo que amenaza a nuestro país y a los neoyorquinos”, dijo.
En tanto, Cole aseguró que Dávila convirtió su cargo en una empresa criminal: protegía a narcotraficantes, garantizaba el movimiento de cocaína y facilitaba directamente el flujo de drogas hacia Estados Unidos. Sus acciones alimentaron la violencia, la corrupción y la adicción.
“La sentencia de hoy (por el jueves) deja en claro que ningún distintivo, título o cargo protegerá a quienes elijan el crimen por encima del deber. La DEA identificará, expondrá y llevará ante la justicia a cualquiera que abuse de su poder para traficar drogas hacia nuestras comunidades, sin importar dónde opere”, afirmó.
Acusación formal
Según se detalla en la acusación formal sustitutiva, otros documentos presentados ante el tribunal federal en Manhattan, la evidencia presentada en el juicio y las declaraciones realizadas en el proceso judicial:
Entre aproximadamente febrero de 2019 y noviembre de 2019, mientras Dávila se desempeñaba como director de la Felcn, y en fecha posterior, explotó su cargo y sus poderosas conexiones políticas y dentro de las fuerzas del orden para facilitar el tráfico de cocaína a gran escala internacional.
Sus métodos incluyeron desviar a las fuerzas del orden de investigar a narcotraficantes favorecidos, así como proporcionar personal fuertemente armado de la Felcn como seguridad para cargamentos de cocaína que salían de aeropuertos bolivianos.
Dávila conspiró con otros para producir, transportar y brindar protección armada a más de una tonelada métrica de cocaína destinada a Estados Unidos, específicamente a Nueva York. Llevó a cabo estas acciones durante reuniones y llamadas con sus coconspiradores, las cuales fueron grabadas por fuentes confidenciales de la DEA (CS), que también participaron entre aproximadamente 2019 y 2020.
Dichas reuniones y llamadas derivaron en la coordinación de una muestra de 10 kilogramos de cocaína, autorizada por Dávila que fue entregada a las fuentes en Lima, Perú, en diciembre de 2019. A lo largo de la conspiración, Dávila reiteró su disposición a participar y proporcionar protección para un envío de más de una tonelada de cocaína que saldría de Bolivia, transitaría por la República Dominicana y finalmente llegaría a Nueva York.
Dávila dejó explícitos sus planes para facilitar dicho envío. Durante llamadas y reuniones grabadas, sugirió ciertos aeropuertos donde controlaba la seguridad y podía desviar al personal de la Felcn para asegurar que una aeronave fuera cargada con cocaína sin interferencias.
En particular, señaló que el día del envío realizaría un operativo en otro lugar y “sacaría a todos”, es decir, garantizaría que ningún personal investigativo u operativo de la Felcn estuviera disponible para interferir con el plan.
Asimismo, se comprometió a enviar agentes de la Felcn para custodiar la aeronave con sus armas reglamentarias —ametralladoras de alto poder— mientras era cargada con cocaína. Dávila también dejó claro que pretendía beneficiarse económicamente del acuerdo, indicando en una grabación a una de las fuentes confidenciales: “ustedes también van a ganar, yo también voy a ganar”.
A medida que la conspiración avanzaba durante varios meses, continuó asegurando a sus coconspiradores y a las fuentes que organizaría la protección armada del cargamento para que pudiera salir de Bolivia de forma segura.
Asimismo, Dávila dejó en evidencia su indiferencia respecto a que la cocaína tuviera como destino Estados Unidos, al manifestar a un coconspirador que no le “importaba en lo más mínimo”, porque “lo importante es que el avión despegue y que recibamos nuestro dinero”.
Además de la pena de prisión, Dávila fue condenado a cinco años de libertad supervisada.
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