La danza de la diablada en el Carnaval de Oruro, reconocido por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. | Foto: FALCDS.

Oruro, 3 de noviembre de 2026 (ABI).– Entre máscaras de ojos encendidos, cuernos retorcidos, bordados que cuentan historias y pasos que se repiten al ritmo de la música, la diablada guarda siglos de memoria e identidad cultural. Para proteger ese legado de los intentos de apropiación cultural, la Fraternidad Artística y Cultural “La Diablada” (FALCD) emprendió la elaboración de un Plan de Salvaguardia que documentará su historia y sus aportes a una de las danzas emblemáticas del Carnaval de Oruro.

La iniciativa busca reunir a los diversos protagonistas de esta manifestación folklórica para identificar los riesgos que enfrenta, respaldar sus antecedentes históricos y establecer acciones concretas de protección. El trabajo también pretende aportar al proceso colectivo de salvaguardia del Carnaval de Oruro, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

“Consideramos necesario desarrollar nuestro propio plan, no como un esfuerzo aislado, sino como una contribución al proceso colectivo de salvaguardia. El propósito es reconocer nuestra riqueza cultural, identificar los desafíos que enfrenta y establecer acciones concretas que permitan transmitir este legado a las futuras generaciones, manteniendo viva su esencia y su vínculo con la devoción a la Virgen del Socavón”, explicó el responsable de la Unidad de Cultura de la fraternidad, Miguel Ángel Foronda.

El historiador e investigador recordó que la institución fue una de las que contribuyó al proceso de proclama del Carnaval de Oruro como patrimonio de la humanidad. Ahora, bajo la presidencia de Edson Orellana Castillo, asumió la responsabilidad de impulsar este nuevo proceso, a cargo de su Unidad de Cultura.

Miembros de la Fraternidad Artística y Cultural “La Diablada”. | Foto: FALCD.

La propuesta se enmarca en los principios de la Convención de la Unesco de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Su elaboración contempla la identificación, documentación, investigación, protección, promoción y transmisión de los conocimientos y prácticas que sostienen la danza.

Una historia que necesita documentación

La FALCD, que cuenta con 82 años de trayectoria, considera que uno de los principales desafíos consiste en reunir las evidencias que permitan reconstruir y comprender la evolución de la Diablada, reconocer los aportes de sus protagonistas y preservar los conocimientos que se transmiten de generación en generación.

Para ello, prevé desarrollar un trabajo de campo con danzarines, directivos y exdirectivos, investigadores, mascareros, bordadores, músicos y otros actores vinculados con la institución.

La etapa preliminar ya comenzó con un conversatorio virtual que reunió al investigador David Aruquipa y al antropólogo e investigador Johnny Guerreros. El intercambio permitió fortalecer las primeras líneas de acción que orientarán el proceso.

Después de las consultas y la recopilación de testimonios, la institución prevé sistematizar la información, redactar el documento y socializarlo con sus integrantes para su consideración y aprobación.

La investigación también buscará profundizar en los distintos antecedentes culturales de la danza. Su historia responde a un proceso complejo en el que confluyen las prácticas rituales de los pueblos indígenas de la región, las transformaciones de la época colonial y la incorporación de elementos de la tradición católica.

Entre las narraciones que forman parte del imaginario cultural y religioso de Oruro destacan la leyenda de las cuatro plagas —la hormiga, el lagarto, la víbora y el sapo— y los relatos vinculados al Chiru Chiru y al Nina Nina. Estas historias expresan los encuentros y las transformaciones culturales que contribuyeron a configurar la identidad de la diablada y su vínculo con la Virgen del Socavón.

Foronda señaló que existen distintas fuentes para profundizar en esa trayectoria, como las piezas antiguas del Museo Antropológico Eduardo López Rivas, las colecciones de artesanos y los documentos, fotografías, vestimentas y reliquias que conservan familias vinculadas con la tradición.

“Uno de los desafíos de la salvaguardia consiste en reunir, documentar y estudiar estas evidencias para comprender mejor la evolución de la danza, reconocer los aportes de sus protagonistas y transmitir este legado a las nuevas generaciones”, añadió.

Los aportes que dieron identidad a la danza

La fraternidad sostiene que la diablada es un patrimonio vivo que evolucionó de acuerdo con los cambios sociales, económicos y culturales, sin perder los elementos que sostienen su identidad.

En el caso de esta institución, Foronda destacó tres aspectos fundamentales: la ritualidad, la devoción a la Virgen del Socavón y la representación del relato de los siete pecados capitales. Este último cuenta con un guion propio, utilizado desde la década de 1940 y elaborado sobre la base del relato que ya practicaba la Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro.

La institución también incorporó aportes coreográficos a la estructura tradicional de la danza, con secuencias estacionarias y de desplazamiento. Durante la segunda mitad del siglo XX sumó elementos como la cueca estilizada, la cacharpaya y el denominado carnavalito.

Los cambios sociales y la mayor participación de las mujeres dieron paso a personajes como la diablesa y la china diabla. A ellos se sumaron figuras como el ñaupa diablo y el tío de la mina.

La vestimenta también refleja esa evolución, con elementos como los pañuelos centrales bordados y los de doble cara en los laterales, las caretas con cuernos retorcidos, la recuperación de la mascarilla y la incorporación de espuelas en las chinas diablas.

Estos aportes y transformaciones forman parte de los conocimientos que la Fraternidad busca recoger y documentar mediante su Plan de Salvaguardia.

Investigación frente a la apropiación cultural

Para Foronda, los conflictos relacionados con la propiedad intelectual y la apropiación cultural internacional representan desafíos para la preservación de la diablada, especialmente cuando se desconoce o distorsiona su trayectoria histórica y su vínculo con Oruro y el carnaval.

Las controversias pueden alcanzar el origen de la danza, sus personajes, música, vestimenta y otros elementos que forman parte de su identidad. Frente a este escenario, la institución considera fundamental fortalecer la investigación histórica, reunir documentación y difundir fuentes que respalden sus antecedentes y aportes culturales.

El investigador también planteó la necesidad de promover el reconocimiento de la procedencia de las expresiones culturales y el respeto a las comunidades y colectivos que las mantienen vivas.

Desde esa perspectiva, enfatizó que la salvaguardia debe contribuir al reconocimiento de las trayectorias históricas y a la protección del patrimonio, no convertirse en un instrumento de confrontación entre pueblos.

“Como Fraternidad Artística y Cultural La Diablada, asumimos el desafío de documentar y difundir nuestra historia, contribuyendo a la salvaguardia de una de las expresiones más emblemáticas del Carnaval de Oruro”, agregó Foronda.

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