La población consume plantas medicinales combatir diversas enfermedades. | Foto: Archivo.

La Paz, 3 de marzo de 2026 (ABI). –  En el Día Mundial de la Vida Silvestre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó que más del 20 % de las especies vegetales utilizadas con fines medicinales y aromáticos se encuentra en peligro de extinción a nivel mundial. Frente a este escenario, este año pondrá de relieve el papel fundamental que cumplen para la salud humana y el equilibrio ecológico.

Cada 3 de marzo se celebra esta jornada, proclamada por la Asamblea General de la ONU el 20 de diciembre de 2013. La fecha coincide con la firma, en 1973, de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), tratado que regula el comercio internacional de especies amenazadas.

En ese contexto, la ONU informó que más del 20 % de las especies vegetales empleadas con fines medicinales y aromáticos figura en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en categorías de amenaza. Las principales causas son la sobreexplotación, la pérdida de hábitat, el cambio climático y el comercio internacional no regulado.

“2026 servirá como plataforma para destacar el papel fundamental que desempeñan las plantas medicinales y aromáticas en el mantenimiento de la salud humana, el patrimonio cultural y los medios de vida locales”, señala el organismo en su portal web.

La ONU subraya que la sensibilización pública, el fortalecimiento de la normativa y la aplicación de prácticas sostenibles de recolección y comercio resultan claves para asegurar la supervivencia de estos recursos en estado silvestre.

Destacó que la conservación y el comercio sostenible de productos agrícolas y forestales tradicionales contribuyen al cumplimiento de varios objetivos del Marco Mundial de Kunming-Montreal para la Diversidad Biológica, en especial los vinculados al uso sostenible de especies silvestres, la restauración de ecosistemas y el reconocimiento del papel de los pueblos indígenas y las comunidades locales.

En todo el mundo, millones de personas recurren a plantas medicinales y aromáticas para tratar y prevenir enfermedades. Entre ellas figuran el ginseng americano (Panax quinquefolius), el nardo (Nardostachys grandiflora) y la madera de agar de los géneros Aquilaria, Gonystylus y Gyrinops.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce su importancia, en especial en países en desarrollo, donde entre el 70 % y el 95 % de la población depende de la medicina tradicional para la atención primaria de salud.

Estas especies sustentan numerosos sistemas sanitarios y ocupan un lugar relevante en la industria farmacéutica moderna, ya que muchos compuestos activos derivan de fuentes naturales.

Según datos de la ONU, entre 50.000 y 70.000 especies de plantas medicinales y aromáticas se cosechan cada año. Alrededor de 1.500 figuran en los apéndices de la CITES y más de 800 aparecen en su Apéndice II, categoría que incluye especies cuyo comercio requiere control para evitar riesgos de extinción.

“Las prácticas de cultivo y cosecha garantizan recursos vitales para muchos hogares, ya que una de cada cinco personas depende de plantas silvestres, algas y hongos para su alimentación e ingresos”, resalta la organización.

El impacto económico también resulta significativo. La medicina tradicional china alcanzó ingresos globales por 83.000 millones de dólares en 2012; en la República de Corea el gasto anual en este sector llegó a 7.400 millones en 2009; en Estados Unidos el gasto privado en productos naturales ascendió a 14.800 millones en 2008; y el mercado europeo de suplementos y medicamentos a base de plantas tiene un valor estimado de 7.400 millones de dólares al año.

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