Aldrín Ichuta, joven con cáncer que pide la aprobación del proyecto de ley de eutanasia. | Fotos: capturas de imagen.

La Paz, 8 de octubre de 2026 (ABI).- Aldrin Ichuta ya no quiere recibir más malas noticias. Dice que está cansado de luchar contra el cáncer, que el dolor dejó de ser soportable y que ahora tiene miedo de perder por completo la sensibilidad de su cuerpo. En medio de ese deterioro, guarda un deseo: que el presidente Rodrigo Paz lo visite, escuche por qué pide una ley de eutanasia y conozca de cerca el sufrimiento que enfrenta.

“Sí, yo creo que sí”, respondió Aldrin cuando, en una entrevista con Erbol, le preguntaron si le gustaría recibir la visita del mandatario, estrecharle la mano y explicarle personalmente por qué considera necesaria la aprobación de esa norma.

Aldrin contó que votó por Paz porque sus propuestas le inspiraron confianza. Ahora espera que el presidente pueda conocer su historia y, sobre todo, verlo en la situación en la que se encuentra.

“Qué bueno sería que el presidente venga, te visite, te dé la mano y escuche por qué quieres la ley de la eutanasia”, le plantearon durante la entrevista. “Sí”, respondió.

Pero detrás de ese pedido hay una razón que repite una y otra vez: no quiere morir porque haya dejado de amar la vida, sino porque teme que los últimos momentos estén marcados por el dolor.

“La verdad me quedé más que todo por mi familia, pero me quiero ir ya porque los dolores ya no son soportables, ya no puedo dormir en las noches y también, como estoy perdiendo la sensibilidad de mi cuerpo, pues tengo miedo de ya no poder sentir ni siquiera un abrazo, el sabor de una comida, porque ahora mismo no siento la boca y no puedo hablar. Y imagínate que me vaya sin poder ni hablar”, contó al medio de comunicación paceño.

Aldrin padece osteosarcoma, una forma de cáncer óseo. En los últimos días contó desde una cama de hospital que su estado se deterioró, que perdió sensibilidad en parte de su cuerpo. En la entrevista insistió en que, para su enfermedad, siente que ya no existen más alternativas.

“Ya no hay más, lastimosamente para mi tipo de cáncer ya no hay más”, afirmó cuando le preguntaron si una mayor disponibilidad de recursos económicos podría cambiar su situación.

Dice que ya está cansado de recibir noticias sobre el avance de la enfermedad y que los medicamentos, aunque puedan aliviar el dolor, no representan para él la respuesta que busca.

“Ya estoy cansado de luchar, ya di lo que tuve que dar, aunque haya medicamentos pues solo me van a calmar el dolor, y si descubren un tumor en mi cabeza pues va a ser otra historia y no quiero irme así, ya no quiero recibir más malas noticias, quiero descansar”, manifestó.

También habló de su familia. Sabe que hay personas que quieren que continúe con vida y que no están preparadas para despedirse de él. Pero asevera que le duele más verlos sufrir mientras lo acompañan en medio del dolor.

“Los quiero mucho. Me duele verlos cuando me ven sufriendo, es más doloroso para ellos verme con dolor. Prefiero que sufran por mi ausencia que por verme sufrir”, expresó.

Asegura que no ha perdido el miedo a la muerte. Tiene miedo, expresó, pero hay algo que le provoca todavía más temor: morir con dolor.

“Le tengo miedo a la muerte, pero a lo que más miedo le tengo es irme con dolor, irme sufriendo”, afirmó.

Por eso, durante la entrevista pidió nuevamente a las autoridades acelerar la aprobación de la ley. “Quisiera ser uno de los primeros que puedan aprovechar esa ley, porque mi enfermedad ya está avanzando, mi parálisis del cuerpo ya está avanzando y no me quiero ir así”, sostuvo.

Afirmó, además, que no es el único paciente que reclama una norma de este tipo y que conoce de otros enfermos de cáncer que también la respaldan. Según relató, incluso se están recolectando firmas.

También dijo estar dispuesto a recibir a autoridades del Estado, en especial a legisladores, para que conozcan directamente su situación. Considera que si quienes deben decidir sobre la propuesta pudieran verlo y conocer su dolor, tendrían mayor predisposición para respaldarla.

“Tengo ganas de llorar… me da miedo de no lograr mi objetivo de que se apruebe esa ley”, confesó.

“A veces lloro porque pienso que me voy a ir con dolor, quisiera que se apruebe la ley para que no me vaya con dolor, para que me pueda ir en paz”, insiste.

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