La Paz, 5 de octubre de 2026 (ABI).- Comenzó sus estudios universitarios privado de libertad y terminó frente a un tribunal académico para defender su tesis. Así, un estudiante del programa de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) en recintos penitenciarios se convirtió en el primero en completar todo el camino hasta la titulación.
Estaba nervioso. Frente a él estaban los docentes que años atrás ingresaban a la cárcel de San Pedro, en la ciudad de La Paz, para impartirle clases, además de su familia y un tribunal que debía evaluar su trabajo. Cuando escuchó la aprobación, sintió que había cerrado una etapa que comenzó dentro de un recinto penitenciario.
“Feliz”, respondió al recordar ese momento, según información de la casa de estudios superiores.
Pero la celebración tuvo una ausencia. Su tesis está dedicada a un hijo que falleció y a quien quiso llevar simbólicamente hasta ese día.

“Él no está acá, pero su nombre va a estar en la biblioteca, en mi tesis”, cuenta. Comenzó la investigación en 2025 y este año llegó a la defensa. Prefirió mantener su nombre en reserva, pero aceptó compartir su experiencia para alentar a otros estudiantes que todavía cursan una carrera dentro de las cárceles.
Su formación universitaria comenzó en San Pedro, como parte de una iniciativa de la carrera de Sociología de la UMSA para llevar educación superior a recintos penitenciarios de La Paz.
El proyecto tuvo una primera experiencia desde 2018 y abrió una nueva etapa en 2025. Actualmente, cerca de 80 personas cursan Sociología en seis cárceles: San Pedro, Chonchocoro, Patacamaya, Qalahuma, Miraflores y Obrajes.

Para el nuevo profesional, estudiar detrás de los muros de una cárcel significó más que aprobar materias. La carrera le permitió comprender la privación de libertad y los procesos penales desde sus efectos sociales, además de enfrentar el estigma que acompaña a quienes estuvieron recluidos. Por eso considera necesario que el programa continúe y reciba apoyo.
Detrás de su titulación también están los docentes que durante años atravesaron las puertas de los recintos penitenciarios para convertir esos espacios en aulas universitarias. El programa combina clases presenciales y virtuales, con profesores que rotan entre los seis centros y adaptan sus materiales y metodologías a las condiciones de cada lugar, explicó el director de Sociología, Eduardo Paz.

Ahora, desde el otro lado de esa experiencia, su mensaje está dirigido a quienes comenzaron a estudiar junto a él y todavía permanecen privados de libertad.
“Nada sirve a medias”, afirma. Les pide concluir las materias, preparar sus tesis y llegar hasta la defensa.
“A todos los que han empezado les digo que terminen de estudiar. Muchos siguen detenidos; que concluyan, que defiendan su tesis. Ese título va a ser un orgullo y no va a ser una pérdida de tiempo”, agrega.
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