Monumento a las Heroínas de la Coronilla en Cochabamba. | Foto: RRSS.

Cochabamba, 14 de septiembre de 2026 (ABI).– Desde la Colina de San Sebastián, Cochabamba se extiende hoy entre calles, edificios y tráfico. Hace 214 años, desde ese mismo lugar, se escuchaban otros sonidos: el movimiento de tropas, disparos y el estruendo de cañones que un grupo de mujeres había llevado hasta la cima para intentar detener al ejército realista.

El 14 de septiembre de 1810, Cochabamba había dado su grito libertario y los patriotas habían tomado el control de la ciudad. Pero aquella conquista todavía debía defenderse.

Era el 27 de mayo de 1812 y la ciudad atravesaba uno de los momentos más difíciles de su lucha contra el dominio colonial. Después de la derrota de las fuerzas patriotas de Esteban Arze, el ejército realista comandado por José Manuel de Goyeneche avanzaba hacia Cochabamba.

La ciudad tenía pocos recursos para organizar su defensa. Según el relato del soldado Francisco Turpín, tomado en Jujuy el 4 de agosto de ese mismo año, en un cabildo se planteó la posibilidad de defender Cochabamba y, ante la escasez de hombres, las mujeres respondieron: “Si no hay hombres nosotras defenderemos”.

El testimonio de Turpín constituye uno de los documentos más citados sobre aquella jornada. El soldado pertenecía a la Primera Compañía de Fusileros del Regimiento 6, unidad vinculada al Primer Ejército Auxiliar argentino en el Alto Perú, y relató su experiencia después de caer prisionero y escapar. Su testimonio llegó al general Manuel Belgrano, quien informó sobre los hechos a sus superiores. La documentación vinculada al relato se conserva en el Archivo General de la Nación de Argentina.

El monumento de las Heroínas de la Coronilla se encuentra sobre la Colina de San Sebastián (también conocida como La Coronilla), en la zona sur de la ciudad de Cochabamba, Bolivia. | Foto: Erik García Alvarado para Wikipedia.

De las casas al cuartel

La historia tomó entonces un rumbo inesperado. De acuerdo con el relato de Turpín, cuando Mariano Antezana comunicó su decisión de rendirse y ordenó guardar las armas en el cuartel, las mujeres se movilizaron.

Un grupo fue en busca de Antezana, mientras otro llegó hasta el cuartel. Las mujeres consiguieron entrar y retiraron fusiles, cañones y municiones. Con las armas se dirigieron hacia San Sebastián, extramuros de la ciudad, y colocaron allí las piezas de artillería para preparar la defensa.

La escena permite imaginar la colina de hace más de dos siglos: mujeres con las armas que habían conseguido en el cuartel, piezas de artillería instaladas en la cima y una ciudad que esperaba el avance de las tropas realistas.

Entre los nombres que distintas fuentes históricas asocian a aquella resistencia aparecen Josefa Montesinos, Manuela Eras de Gandarillas, Manuela Rodríguez Terceros, Luisa Saavedra de Claure, Manuela Saavedra de Ferrufino, Manuela de la Tapia, María Soto, Rosa Vega, Juana Barbieto de Antezana, las hermanas Parrillas y las hermanas Clotilde y Balbina Méndez, entre otras.

Las figuras de Josefa Montesinos y Manuela Eras de Gandarillas, a quien las fuentes describen como ciega, ocupan un lugar particular en los relatos históricos sobre la jornada por su participación al frente del contingente que defendió la ciudad.

La historiadora argentina Berta Wexler dedicó un estudio específico a este episodio, titulado Las heroínas de Cochabamba, entre la gloria y el heroísmo, publicado por el Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres de la Universidad Nacional de Rosario. En su investigación revisa el testimonio de Turpín y analiza también la forma en que la figura de las heroínas fue construida por la historiografía y la memoria posterior.

Una batalla y distintas memorias

El 27 de mayo, las fuerzas realistas llegaron hasta San Sebastián. El relato atribuido a Turpín señala que el combate se prolongó durante unas tres horas y registra la muerte de 30 mujeres, seis hombres armados con garrotes y tres fusileros.

La memoria posterior presentó una imagen todavía más dramática de aquella jornada. Una tradición vinculada al relato de Manuel Belgrano cuenta que, al pasar lista por las noches en su ejército, un oficial preguntaba: “¿Están las mujeres de Cochabamba?”, y otro respondía que habían muerto por la patria en el campo del honor. Esta versión forma parte de la construcción posterior del símbolo de las heroínas y es recogida por Wexler en su estudio.

La diferencia entre ambos relatos no borra la participación de las mujeres. Por el contrario, permite observar cómo un episodio ocurrido en 1812 fue adquiriendo nuevas dimensiones con el paso del tiempo.

Una obra de teatro retrata a las Heroínas, quienes eran en su mayoría mujeres, lideradas por Manuela Gandarillas. | Foto: RRSS.

Wexler enfatiza que la figura de las heroínas debe analizarse también desde la manera en que la historia, la literatura y las conmemoraciones fueron construyendo su imagen. El testimonio de Turpín es una pieza fundamental para aproximarse a lo ocurrido, pero la memoria de La Coronilla continuó transformándose durante las décadas posteriores.

De la batalla al monumento

La historia no terminó con el silencio de los fusiles. Más de un siglo después, la colina volvió a convertirse en escenario de la memoria cochabambina. En 1926 fue inaugurado allí el monumento dedicado a las Heroínas de la Coronilla, una obra que ayudó a convertir el lugar en uno de los símbolos más reconocibles de la historia de la ciudad.

La memoria también pasó a manos de otras mujeres. Las investigaciones sobre las celebraciones destacan el papel que tuvieron las vendedoras cochabambinas y la organización Hijas del Pueblo en la apropiación de esta historia durante el siglo XX. Así, la figura de aquellas mujeres de 1812 adquirió nuevos significados para las de sectores populares que participaron en los actos conmemorativos.

Con el paso de las décadas, la memoria de La Coronilla quedó vinculada también a una fecha que hoy tiene significado nacional. La Ley de 8 de noviembre de 1927 estableció el 27 de mayo como una jornada de homenaje a la madre en los establecimientos educativos, con conferencias, lecciones y visitas a monumentos conmemorativos. Así, la fecha de la resistencia de las mujeres de Cochabamba quedó ligada al Día de la Madre en Bolivia.

La historia de las heroínas, por eso, tiene más de una fecha.

Primero está el 14 de septiembre de 1810, cuando Cochabamba protagonizó su levantamiento contra la autoridad colonial, encabezado por Francisco del Rivero y Esteban Arze.

Después llegó el 27 de mayo de 1812, cuando, en medio de una guerra que todavía no había terminado, mujeres de la ciudad tomaron armas y se apostaron en San Sebastián ante el avance del ejército realista.

Y ahora, en septiembre de 2026, la Llajta vuelve a mirar hacia aquella primera fecha para conmemorar su gesta libertaria.

Desde la cima de La Coronilla, la ciudad que hace 214 años esperaba el ataque realista hoy luce distinta. Los cañones ya no apuntan hacia las calles y la colina ya no recibe tropas. Queda el monumento, quedan los relatos y queda una memoria que pasó de una generación a otra.

Mientras Cochabamba se prepara para recordar el levantamiento que marcó su historia, el lugar conserva también el recuerdo de aquellas damas que, en otro momento de la misma lucha, decidieron subir la colina con las armas en las manos.

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