La torre de la Catedral Metropolitana de Cochabamba es sometida a trabajos de restauración y rehabilitación. | Foto: GAMC.

Cochabamba, 13 de septiembre de 2026 (ABI).– Ha visto pasar generaciones, cambios en la ciudad y más de dos siglos de historia desde lo alto de la Catedral Metropolitana de Cochabamba. Ahora, la campana de 1797 descansa fuera de la torre mientras especialistas trabajan para devolverle estabilidad, en una intervención que forma parte de las tareas de restauración y rehabilitación del componente, cuyo avance físico llegó al 55%.

“Van a volver a vivir, la catedral va a volver a iluminarse a finales de septiembre”, afirmó a ABI la directora de Planificación Estratégica de la Alcaldía de Cochabamba, Estefani Cavero, al referirse a la recuperación de los elementos patrimoniales que conserva este templo.

La pieza, de más de 500 kilos y cerca de un metro de altura, fue retirada de la torre después de que una evaluación detectara fisuras milimétricas en la unión entre el asa y el cuello. El daño se originó en pequeñas fallas de fabricación y, con el paso del tiempo, las vibraciones provocadas por los repiques afectaron esa zona.

La campana de 1797, de más de 500 kilos y cerca de un metro de altura, fue retirada de la torre para una intervención de mantenimiento preventivo.| Foto: GAMC.

La falla no pudo ser advertida inicialmente porque permanecía cubierta por capas de hollín y polvo acumuladas con el paso del tiempo. Una vez identificada, los especialistas optaron por una intervención cuidadosa, con el propósito de conservar sus características y evitar cualquier alteración de su estructura.

El trabajo está a cargo de la empresa cochabambina Mafume, que cuenta con más de 40 años de experiencia en fundición de aleaciones, restauración y fabricación de piezas.

“Para mí, recibir una campana de esta magnitud, tanto en tamaño y valor histórico, ha sido bastante emocionante, ya que es un bien patrimonial que va a ser preservado en la historia de los cochabambinos”, contó Roberto Meneces, trabajador de la empresa.

Antes de definir el procedimiento, los especialistas realizaron pruebas de laboratorio para conocer la composición del objeto. Un análisis mediante espectrografía estableció que es de bronce y que contiene, además, pequeñas proporciones de hierro y titanio.

“Me llamó la atención que haya titanio en la campana”, relató Meneces, quien explicó que el estudio permitió determinar el material adecuado para atender las fisuras sin comprometer la estructura.

Roberto Meneces, trabajador de la empresa Mafume, participa en las tareas de mantenimiento de la campana de 1797 de la Catedral Metropolitana de Cochabamba. | Foro: GAMC.

El mantenimiento se efectúa con electrodos de plata, seleccionados después de las pruebas de compatibilidad de los materiales. La labor corresponde a una tarea de mantenimiento preventivo y busca preservar la pieza sin alterar su funcionamiento.

“Ese es el motivo que no me ha dejado dormir, porque no queríamos dañar la estructura de la campana. Hemos tenido que ver la mejor alternativa y la mejor solución para no dañarla y preservarla otros dos siglos más”, señaló Meneces.

Para el especialista, el valor de esta pieza también está en todo lo que ha acompañado desde lo alto de la catedral. La campana, dijo, “ha visto todo lo que es la evolución de la ciudad”, una historia que ahora busca prolongarse con una intervención que respete sus materiales originales.

Durante la intervención, los especialistas comprobaron que la pieza no presenta variaciones en su sonido. Para su retorno a la torre se gestiona un protocolo que contempla nuevamente el uso de equipos de grúa, debido a sus dimensiones y peso.

Nueve campanas, siglos de historia

La campana de 1797 es una de las nueve que se encuentran en la torre de la Catedral Metropolitana. Como parte de las tareas de limpieza, conservación preventiva e inventario, los especialistas identificaron también una pieza mucho más antigua, fechada en 1632.

La restauradora Jenny Chipana Orihuela examina una de las piezas patrimoniales conservadas en la torre de la Catedral. | Fotos: GAMC.

La restauradora de bienes patrimoniales Jenny Chipana Orihuela explicó que esta reliquia conserva un escudo de la Orden de la Merced. Su contexto preciso de fabricación y la identidad de sus donantes todavía no fueron determinados. Tras una limpieza desarrollada sin materiales invasivos ni abrasivos, se comprobó que permanece intacta.

No presenta fisuras ni daños visibles. El proceso permitió conservar su pátina, la capa superficial que aparece de manera natural con el paso del tiempo, y dejar al descubierto elementos de su fabricación y decoración.

“Parece que ayer lo hubiesen hecho vaciado”, destacó Chipana al describir el estado de conservación de la pieza, que suma casi cuatro siglos de antigüedad.

Los trabajos en la torre forman parte de un proyecto de recuperación de elementos patrimoniales de uno de los templos históricos de Cochabamba. | Foto: GAMC.

La directora de Planificación Estratégica del municipio explicó que las nueve campanas fueron inventariadas y registradas como parte de los trabajos de conservación. La información detallada sobre cada una será difundida una vez concluida la intervención y realizada la entrega definitiva de los trabajos, prevista para finales de septiembre, en el marco del mes aniversario del departamento de Cochabamba.

Mientras tanto, la pieza retirada de la torre permanece bajo cuidado especializado. Más de 500 kilos de bronce esperan su regreso al lugar desde donde, durante generaciones, sus repiques acompañaron la vida de la ciudad y fueron testigos de su transformación. Ahora, los trabajos buscan que vuelva a ocupar su lugar en las alturas de la Catedral y siga formando parte de la historia de la Llajta.

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