Con sus sombreros alados y bengalas, Los Achus representan a los abuelos o espíritus protectores del bosque y son uno de los personajes más emblemáticos de la Ichapekene Piesta de San Ignacio de Moxos. | Foto: GAMSIM.

Beni, 22 de julio de 2026 (ABI). – Las bengalas estallan sobre los sombreros alados de Los Achus, el Tintiririnti avanza a caballo y el sonido de los bajones y tambores marca el ritmo de una celebración donde la fe y la cosmovisión amazónica se encuentran. Esa escena alcanzará su mayor esplendor durante las jornadas centrales de la Ichapekene Piesta, el 30 y 31 de julio, en San Ignacio de Moxos, Beni, una de las manifestaciones culturales más importantes de Bolivia y reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La festividad, que comenzó el 7 de julio y concluirá el 6 de agosto, reúne a miles de visitantes atraídos por una tradición que parece detener el tiempo. Durante esas semanas, San Ignacio de Moxos revive más de 300 años de historia entre música, danzas y rituales que la convierten en uno de los principales destinos del turismo cultural de la Amazonía boliviana.

La víspera, el 30 de julio, tendrá como protagonistas al Tintiririnti y a Los Achus. El primero representa al heraldo de la fiesta y simboliza al apóstol Santiago; vestido con un vistoso atuendo, recorre las calles montado a caballo.

Los Achus, considerados los abuelos o espíritus protectores del bosque, acompañan el recorrido con sus característicos sombreros alados, desde donde lanzan bengalas y petardos que simbolizan el don de la luz y la clarividencia para vivir en armonía con la biodiversidad. La jornada concluirá con una vigilia de música nativa que se extenderá hasta la madrugada.

El 31 de julio, fecha central de la Ichapekene Piesta, la población rendirá homenaje a San Ignacio de Loyola con una misa y una procesión escoltada por el Gran Cabildo Indigenal, los corregidores y la emblemática danza de Los Macheteros, una de las expresiones más representativas de la identidad moxeña.

La celebración continuará el 1 de agosto con la representación teatral de La Victoria de San Ignacio, que recrea el triunfo del santo bajo la interpretación cultural del pueblo mojeño. Después llegarán el tradicional jocheo de toros y las ferias gastronómicas, actividades que se extenderán hasta el 3 de agosto.

La Ichapekene Piesta nació con la llegada de los misioneros jesuitas en 1689, quienes introdujeron la devoción a San Ignacio de Loyola como protector de la región. Con el tiempo, el pueblo moxeño hizo propia esa figura y la reinterpretó desde su cosmovisión amazónica como el Ichapekene Tata o Gran Padre, dando origen a una celebración donde conviven la tradición cristiana y las creencias indígenas.

La Unesco destaca que esta festividad constituye una expresión sincrética que integra rituales ancestrales y religiosos. En su representación principal, doce guerreros solares con espectaculares tocados de plumas escenifican la victoria de San Ignacio frente a los guardianes de la Santa Bandera.

Durante la procesión principal, 48 grupos de personajes con máscaras de antepasados y animales recorren las calles entre danzas, bromas y música barroca heredada de las misiones jesuíticas, una manifestación que también transmite el respeto por la naturaleza y la biodiversidad.

La gastronomía amazónica, la hospitalidad del pueblo mojeño y un patrimonio que ha perdurado por más de tres siglos completan una experiencia que cada año atrae a visitantes nacionales y extranjeros.

El viceministro de Turismo Sostenible, Andrés Aramayo, destacó que la Ichapekene Piesta constituye “una de las expresiones más luminosas del patrimonio vivo” de Bolivia y una oportunidad para consolidar a San Ignacio de Moxos como uno de los principales destinos del turismo cultural del país.

//MPC/EO