´La selección de España levanta el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA por segunda vez en su historia. Foto: FIFA.´La selección de España levanta el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA por segunda vez en su historia. Foto: FIFA.

La Paz, 19 de julio de 2026 (ABI). – Para el infarto. España venció a Argentina en una final donde el fútbol total luchó contra el coraje. Y triunfó.

Apenas comenzó el partido, la marea roja hizo estragos en la defensa albiceleste. Emiliano Martínez, el arquero que ya había dejado su huella en Qatar 2022, mostró nuevamente sus credenciales al transmitir seguridad a un equipo que por momentos se vio desbordado por los ataques españoles.

El toque y la circulación del balón fueron patrimonio de España, que terminó el primer tiempo con un 67% de posesión frente al 33% de Argentina. Con el paso de los minutos, los jugadores europeos lucían frescos y dinámicos, mientras los sudamericanos comenzaban a sentir el desgaste de un camino mucho más exigente hasta la final.

Al filo del descanso, un adolorido Lisandro Martínez debió abandonar el campo y fue reemplazado por Nicolás Otamendi. El peso de una clasificación sufrida parecía pasarle factura a la Albiceleste, mientras España exhibía vitalidad y claridad para elaborar cada ataque.

Las figuras también disputaban su propio partido. Lionel Messi debía multiplicar esfuerzos para conducir el balón entre una maraña de camisetas rojas, mientras Lamine Yamal encontraba más espacios para desplegar su talento.

España dominó, pero el gol se resistió. La emoción quedó aplazada para el segundo tiempo.

Ferran Torres (7), de España, celebra tras marcar el primer gol de su equipo. Foto: FIFA.


La Furia Roja regresó del descanso decidida a romper el muro argentino. La cancha se inclinó casi por completo hacia el arco de Emiliano Martínez y cada ataque engrandecía aún más la figura del guardameta. Del otro lado, Unai Simón apenas intervenía, aunque permanecía atento a los esporádicos intentos de una Argentina que buscaba sorprender al contragolpe.

Luis de la Fuente movió el tablero y reforzó su ofensiva con los ingresos de Pedri, Ferran Torres y Nico Williams. Lionel Scaloni respondió fortaleciendo la resistencia con Leandro Paredes, Nahuel Molina y Facundo Medina.

El dique albiceleste resistía una y otra vez. La trama sobre el césped se convirtió en drama cuando, a los 81 minutos, Enzo Fernández vio la tarjeta roja tras una dura entrada sobre un balón dividido.

El alargue terminó de teñirse de rojo. Con un hombre menos, Argentina fue cediendo terreno y Emiliano Martínez se consolidó como el héroe argentino. La valla albiceleste cayó por primera vez en el minuto 96, tras una serie de rebotes, pero el árbitro esloveno Slavko Vinčić invalidó la acción de inmediato.

España ejercía un dominio casi absoluto. Una y otra vez encontraba el camino al arco rival, pero siempre aparecía Martínez para mantener con vida a su selección.

Hasta que llegó el primer minuto del segundo tiempo suplementario. Un balón profundo encontró a Nico Williams, quien cabeceó hacia el centro del área y Ferran Torres apareció para conectar un remate violento e imposible de contener. En el gol había cuatro argentinos metidos en su área que intentaban frenar el remate.

España había encerrado por completo a su rival y el premio a tanta insistencia, por fin, encontraba recompensa.

Pero Argentina nunca dejó de pelear. Con un jugador menos y físicamente exhausta, parecía un soldado herido que seguía encontrando fuerzas para combatir.

Y combatió hasta el último segundo. Empujó con orgullo, obligó a España a extremar precauciones y mantuvo viva la incertidumbre hasta el pitazo final.

Sobre el césped terminó imponiéndose el equipo que más propuso, el que hizo del balón su mejor argumento y así conquistó nuevamente la cima del fútbol mundial. Argentina cayó, pero nunca se rindió. Derrotada, sí; vencida en espíritu, jamás. Porque también demostró que tiene corazón de campeón.

EOP

Lionel Messi no pudo contener las lágrimas tras la derrota ante España. Imagen: Captura Red Uno.