Fernando Poppe (centro) durante el acto en el que recibió la Alpaca de Plata, en La Paz. | Foto: ASBFernando Poppe (centro) durante el acto en el que recibió la Alpaca de Plata, en La Paz. | Foto: ASB

La Paz, 21 de febrero de 2026 (ABI).- A pesar de su estado de salud, el octogenario scout Luis Fernando Poppe Valdéz recorrió más de 6.400 kilómetros desde Kentucky, Estados Unidos, hasta su natal La Paz con el propósito de entregar reconocimientos a miembros destacados de la Asociación de Scouts de Bolivia. Pero el sorprendido fue él al recibir la Alpaca de Plata, la máxima condecoración del movimiento scout nacional.

El reconocimiento se entregó el 13 de febrero en la Reservación Scout 1, situada entre las avenidas del Ejército y del Poeta, durante una sesión de honor que reunió a dirigentes, jóvenes y antiguos miembros en un ambiente de profunda emoción. El gesto tuvo un significado especial, ya que la distinción fue creada hace años por el propio Poppe Valdéz.

“No soy digno. Nunca pensé que me darían una medalla tan alta, una distinción que me honra a mí y honra a mi familia”, expresó conmovido hasta las lágrimas después de evocar sus años como boy scout. La ceremonia lo reconoció como símbolo viviente del escultismo boliviano, una trayectoria que atravesó generaciones y consolidó instituciones.

El escultismo es un movimiento educativo de carácter voluntario que promueve la formación integral de niños y jóvenes a través de valores como la solidaridad, el servicio, la disciplina y el respeto por la naturaleza. Fundado a inicios del siglo XX, se estructura en pequeños grupos y propone el aprendizaje mediante la acción, la vida al aire libre y el compromiso comunitario.

Poppe inició su camino en la Brigada Loyola del colegio San Calixto de la ciudad de La Paz. En la ‘manada’ asumió responsabilidades como sub-seisenero y luego seisenero. Con el tiempo alcanzó la jefatura Scout Nacional, cargo que ejerció entre 1964 y 1969, etapa en la que impulsó transformaciones decisivas para el movimiento.

Durante su gestión logró que el Ministerio de Educación asignara tres ítems oficiales para la estructura nacional del escultismo. También consiguió, mediante un comodato de 99 años otorgado por el entonces alcalde, el general Armando Escobar Uría, el terreno que hoy ocupa la Reservación Scout N 1, convertido en campo escuela y centro de formación.

Su impulso se extendió a la creación y consolidación de espacios estratégicos como el Campo Escuela “Moj Suma”; el Campo Escuela Nacional Cachimayo, en Sucre; el Campo Escuela Palos Blancos, en Alto Beni; y la Reserva Scout N°2, en Villa Victoria. Además, inauguró la Plaza Scout Baden-Powell en Miraflores y promovió la apertura del Distrito Minero, que llegó a reunir cerca de cinco mil miembros en centros mineros nacionalizados, con financiamiento de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) para un ejecutivo distrital.

Entre los hitos normativos destaca la Ley de Protección al Escultismo, promulgada por el presidente René Barrientos, así como la aprobación de los Principios, Organización y Reglamentos (POR) en la Asamblea Nacional de Oruro en 1965, documento que se convirtió en referente para la región interamericana.

Durante el acto, Poppe ocupó el sitial principal. En un momento decisivo se puso de pie, dejó el bastón a un lado y saludó a los presentes como a antiguos compañeros de ruta. Entregó personalmente más de 50 medallas y reconocimientos a jóvenes y adultos de la Asociación de Scouts de Bolivia.

“Tenía palabras distintas para cada uno. Recordaba sus nombres, sus hazañas, sus historias. Ahí entendí que no solo dirigía scouts, los amaba”, relató Rodrigo Rocabado, jefe nacional de la institución.

La ceremonia concluyó con la tradicional canción del adiós y los invitados compartieron api con buñuelos. Poppe se tomó fotografías con nuevas y antiguas generaciones, recorrió el museo scout y recibió el afecto de quienes crecieron bajo su guía. A su lado estuvieron su esposa, Teresa Ana Andrade; su hija, Patricia Teresa; y su sobrino, José Luis.

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