Cochabamba, 3 de julio de 2026 (ABI).– Una década después de la peor crisis ambiental de su historia, la última laguna urbana de Cochabamba vuelve a ser refugio de aves, peces y fauna silvestre. Flamencos, cormoranes y patos con sus crías reflejan un ecosistema que recuperó la vida, una transformación que también respaldan los monitoreos científicos.




Un reciente monitoreo de la Universidad Mayor de San Simón registró más de 4.000 aves de 37 especies acuáticas. El espejo de agua, que en 2024 almacenaba entre 10 y 30 centímetros, ahora alcanza una profundidad de 4,30 metros, mientras que tres especies de peces habitan nuevamente la laguna.
«El ecosistema está totalmente vivo. No solamente en peces, sino también en aves. Nos están visitando flamencos y la gente podrá sentirse orgullosa de tener una laguna urbana con vida», afirmó el director de Medio Ambiente de la Alcaldía de Cochabamba, Elvis Gutiérrez, quien atribuyó este resultado al dragado ejecutado hace dos años.




El biólogo José Balderrama explicó que la presencia del platincho, una especie endémica de Bolivia y amenazada de extinción, es uno de los principales indicadores de la mejora en la calidad del agua. A ello se suma el retorno de unos 60 cormoranes, aves que llegan cuando encuentran abundancia de peces, y la disminución de mosquitos gracias a la presencia de la gambusia.




Construida aproximadamente en 1930 para controlar las crecidas del río Rocha, Alalay es la última laguna urbana que permanece dentro de Cochabamba. Tras años marcados por la contaminación, los incendios y la pérdida de biodiversidad, el humedal vuelve a ser un refugio para la fauna y uno de los principales espacios naturales de la ciudad.
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