Santa Cruz, 30 de junio de 2026 (ABI). – El sonido de los tambores y el colorido de los Yarituses marcan este martes la última jornada de la festividad de San Pedro y San Pablo en el municipio cruceño de San Javier. La celebración convoca a pobladores y visitantes nacionales y extranjeros alrededor de uno de los rituales ancestrales más representativos de la Chiquitania.
Más de un centenar de danzantes parten desde la Piedra de los Apóstoles, un conjunto de colinas de granito volcánico ubicado a pocos minutos del centro urbano, para acompañar en procesión las imágenes de los santos patronos.
Los participantes lucen trajes elaborados con corteza de árbol (tapa), plumas de piyo y máscaras del yaritú, personaje sagrado de esta danza ritual que forma parte del legado del pueblo indígena piñoca.


Nupayaré, el Dios Piyo, da origen a esta manifestación ancestral. Los antiguos piñocas lo veneraban como su deidad suprema y, con el paso del tiempo, el rito se integró a la festividad de San Pedro y San Pablo, lo que dio lugar a una celebración que conserva elementos de la cosmovisión chiquitana junto con la tradición católica.
Según información del Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, la festividad comenzó el 28 de junio y concluye esta jornada con una agenda que reúne a líderes del Cabildo Indígena, autoridades municipales y visitantes.
El programa incluye una feria de comidas típicas, concursos de elaboración de máscaras tradicionales, pintura y dibujo, además de una muestra de horneados típicos cruceños.
En el marco de la celebración, la ministra Cinthya Yañez destacó el aporte de esta tradición al desarrollo local.

“San Javier nos muestra que la cultura y nuestras tradiciones son también una oportunidad para generar movimiento económico, fortalecer el turismo y mejorar las condiciones de vida de las familias que preservan este patrimonio”, afirmó.
En la oportunidad también reafirmó el compromiso del Gobierno con la preservación de estas tradiciones impulsando la llegada de viajeros y fortaleciendo la economía de las familias de la región.
El alcalde de San Javier, Víctor Hugo Mayser, resaltó la singularidad del ritual.
“Es un gran ritual ancestral porque este es el único rito que existe en nuestro departamento, hasta ahora vivo”, agregó.
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