Santa Cruz, 5 de mayo de 2026 (ABI).- Cuatro personas enfrentan un proceso por la caza ilegal de un ciervo de los pantanos luego de ser encontrados por guardaparques del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (PN-ANMI) Otuquis transportando carne de este espécimen.
El Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) informó que el hecho se registró el pasado 1 de mayo, a las 11.30, en el Puesto de Control Marcus, en el Distrito San Juan, cuando los guardaparques Nancy Barba y Rogelio Paraba interceptaron una vagoneta y en el maletero hallaron una conservadora que contenía carne de un ciervo de los pantanos.
Los cuatro ciudadanos, de la localidad de Arroyo Concepción (frontera con Brasil), fueron identificados como Roberto T. T., Herman C. P., Eduardo T. T. y José Roberto T. Ellos son procesados por la caza ilegal de fauna silvestre dentro del área protegida, acción que vulnera la normativa ambiental vigente y el Reglamento de Áreas Protegidas.
“Cumpliendo con los protocolos establecidos, el personal del Sernap procedió a la incineración de la carne decomisada en el mismo puesto de control la tarde del pasado viernes. El vehículo y el arma de fuego fueron trasladados a la oficina central de Puerto Suárez como parte de las evidencias del caso”, informó el director interino del PN ANMI Otuquis, Félix Mamani Canaza.
De acuerdo con Wildlife Conservation Society (WCS) Bolivia, el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) es el más grande de los cérvidos de América del Sur. Su cuerpo tiene casi dos metros de largo y su cola puede medir hasta 16 cm; pesa entre 100 y 150 kilogramos.
Los machos poseen astas bien ramificadas que utilizan para competir con otros machos por la hembra y los recursos del hábitat. Su pelaje es largo y lanoso de tonos castaños y pardo-rojizos, el vientre blanquecino y las patas son negras. En la cara destaca también el color negro de su hocico.
Se trata de una especie amenazada, descrita como vulnerable en el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia, debido a la pérdida de su hábitat por la actividad ganadera y a la cacería. Las áreas protegidas de Madidi, Noel Kempff Mercado y Otuquis albergan poblaciones de esta especie.
“El Sernap advierte que mantendrá controles rigurosos para sancionar cualquier actividad que atente contra el patrimonio natural de los bolivianos”, reiteró la entidad mediante un reporte institucional.

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